La lluvia del viernes mostró otro de los problemas que tiene la ciudad en materia de infraestructura: el mal estado de la vía pública, en especial de las veredas.
Con la tormenta de la semana pasada, el deplorable estado de algunas de las veredas se profundizó; haciendo “intransitable” por ejemplo las de los terrenos baldíos de Ituzaingó y Brown y de Hipólito Yrigoyen y Brown; ubicados en ambas esquinas céntricas que son muy transitadas.
Pozos, baldosas flojas, ramas y raíces de árboles que obstaculizaban la vía pública eran parte de la postal registrada el viernes pasado.
Por su parte, el Departamento de Inspección de Vía Pública, dependiente de la Dirección General de Inspección municipal, ha comenzado una “recorrida” por las calles zarateñas con el fin de controlar el estado general de las veredas. De esta manera, y según lo anunciado por el Ejecutivo, se ha puesto en funcionamiento un “plan piloto” que consiste en verificar el estado de las veredas y, en caso de roturas o faltantes de baldosas, se procede a entregarle al vecino una notificación, mediante la que se le solicita que regularice el estado de las mismas.
Claro que éste es el comienzo de una problemática de larga data y de la que muchos zarateños son conscientes a la hora de caminar por la ciudad cotidianamente.
Y, si bien aseguraron desde el Ejecutivo que “los vecinos han mostrado un alto grado de compromiso para mejorar el estado de su frente, lo que impacta directamente en el aspecto de la ciudad”, la situación sigue siendo la misma en muchos vecindarios, provocando los reclamos de varios frentistas.
Quejas de vecinos
“Las veredas son un terror del caminante, el privilegio de estar distraído y pasear tranquilo no existe. Mi experiencia y la de personas allegadas así lo corroboran. La última vez que me caí fue en Chacabuco y Güemes, frente al Arsenal, donde logré poner en el anecdotario de mi vida la primera doble quebradura de codo y desplazamiento del cúbito. Tras operaciones, rehabilitaciones y ortopedia, tuve cuatro meses y medio para que mi brazo vuelva a funcionar, que nos queda: miedo, bronca e impotencia. ¿Qué podemos hacer?”, comentó Mirta en la página web del diario.
“Les recomendaría que traten de circular por las veredas cercanas al Colegio Hotton, en San Martin entre Arribeños y Laprida ya que es imposible transitar con los niños y debemos ir caminando por la calle entre los vehículos. En horas pico es un caos”, expresó Rosana.
Fondo para veredas
En el año 1990, el Concejo Deliberante aprobó la Ordenanza Nº 2670; creando el Fondo para subsidiar o financiar la construcción y la reparación de las veredas.
El espíritu de esta ordenanza era que todos los vecinos puedan reparar las veredas de sus frentes y aportar al cuidado y al embellecimiento del espacio público.
Dicho fondo se iba a conformar con la suma recaudada merced a la Tasa denominada “Derechos de Exhibición de Mercadería en la Vía Pública” y por la recuperación por cobro de veredas financiadas por esa operatoria. Además, estipulaba que se iba a tener en cuenta la solvencia de los frentistas para establecer, según corresponda, la convivencia de eximición de pago de la obra y que se alentaría la conformación de cooperativas, por barrios, para aportar la mano de obra necesaria de acuerdo a este fin.
De los fondos y de esta ordenanza aún vigente; tampoco se tiene información oficial al respecto. Por esta razón, los concejales del bloque de Unión Peronismo Federal ingresaron, hace un mes, un proyecto de Comunicación (Pedido de Informe) en donde le solicitan al Ejecutivo datos sobre esta ordenanza y si en la actualidad se está aplicando tal como lo marca la normativa vigente. Por el momento, aún siguen esperando la respuesta del Ejecutivo.










