En función del potencial riesgo que existe por el posible desmoronamiento de la fachada de una vivienda ubicada en Hipólito Yrigoyen y Pasaje Molo en El Bajo, el Concejo Deliberante sancionó el mes pasado una resolución (Nº 1991) advirtiendo la problemática y solicitando medidas preventivas.
Si bien el Gobierno local arbitró algunas, los ediles consideran que no son las adecuadas para evitar accidentes en la zona y volvió a presentar el reclamo mediante una nueva resolución.
Un reclamo ya había sido efectuado en la Oficina del Vecino en mayo de este año (N° de Incidente 17.727 y N° de Pedido 18.587) pero, según indicaron los vecinos de la zona, poco se había hecho para evitar que los desprendimientos causen daños a los transeúntes. Por esta razón, solicitaron al Municipio que inspeccione la antigua construcción por el peligro latente de derrumbe de una de sus paredes que da claros signos de inclinación sobre calle Yrigoyen.
Ante este reclamo que los vecinos también hicieron a los concejales, el Cuerpo Legislativo sancionó una resolución pidiendo al Ejecutivo que tome los recaudos necesarios. De esta manera, las autoridades municipales ordenaron la colocación de una valla con cintas plásticas de peligro y montículos de tierra para evitar el tránsito de peatones por la vereda y .así protegerlos de posibles riesgos. Cabe destacar que, además de quienes habitan en la zona, el lugar es uno de los accesos a la Costanera y a escasos metros se encuentra la parroquia Nuestra Señora de Fátima, por ello es fluido el tránsito de personas en determinados horarios y días.
El inmueble, que actualmente se encuentra en venta, presenta importantes daños estructurales. Exhibe visibles rajaduras, está montada sobre un terreno baldío y comparte medianera con otra vivienda abandonada.
Si bien se realizaron tareas de apuntalamiento del inmueble, los ediles decidieron reiterar el reclamo porque consideran “ilógico” y “poco serio” el vuelco de tierra y vallado de la vereda.
Explicaron que, debido a la presencia de menores del barrio que realizan prácticas recreativas en la zona, los montículos de tierra colocados en la vereda no se convierten en un elemento disuasivo, sino al contrario, en una atracción donde jugar.
En ese contexto, los concejales, aunque destacaron la rápida respuesta del Ejecutivo ante el primer pedido, presentaron una nueva resolución (N° 2.206) porque “no comprenden” las tareas realizadas “sin el más mínimo criterio técnico”.










