Inicio Actualidad Una panzada de teatro con “una ayudita de mis amigos”

Una panzada de teatro con “una ayudita de mis amigos”

El Teatro Coliseo recibió el jueves a una de las máximas figuras del espectáculo argentino, Federico Luppi, quien se lució junto al joven galán Adrián Navarro, en una austera y jugada puesta de “Por tu padre”, la obra del brasileño Carneiro Neto, que dirigió Miguel Cavia y que viene siendo un éxito de crítica y público en todo el país. Una nutrida cantidad de público aplaudió de pie un trabajo de calidad artística excepcional.
“Por tu padre” plantea varios de los conflictos a los que se enfrenta un hijo tras la muerte de su padre, y lo hace de una manera adulta, descarnada por momentos, pero plena de  humanidad y de verdad.  Sin dudas, una obra donde los actores se lucen excepcionalmente porque los diálogos lo son todo, y es ahí donde aparece el oficio, la máscara y el decir de Luppi, uno de los mayores exponentes de la escena nacional, y donde Navarro también demuestra que está para más que las tiras televisivas.
No es la idea de estas líneas analizar esta pieza, cuya producción, junto a las firmas de Diwan y Bacchi, también me pertenece, sino más bien hablar del comportamiento social de los zarateños en torno al remanido tema de la Cultura, sobre el que nunca me cansaré de machacar. Me resisto a Zárate con este tipo de eventos, por su cortedad, por sus escasos apoyos oficiales y privados, por la eterna historia de que todo lo artístico y privado “cae en la misma bolsa”; pero me lo pidieron un montón de amigos del colegio, de la infancia (siempre dispuestos a “hacer la gamba” como dicen los pibes y colaborar), porque querían este nivel de teatro en el Coliseo, y creo que cumplimos; allí estuvimos, y también estuvieron todos ellos, a quienes agradezco su presencia y apoyo, al igual que la prensa, sobre todo este diario. Todo un grupo de gente que, desde el anonimato, está junto a lo mejor del arte y la Cultura, y con quienes tenemos largos y profundos debates al respecto.
En el Coliseo, había bastante gente, pero no los suficientes, no todos los que debieran, no todos los tendrían casi la obligación de estar. No estaba la gente de teatro, no estaba casi nadie de la gente relacionada con el arte, no había representación oficial al menos a la vista, mucho menos de Cultura o del Gobierno local.
Me dirán que es lo usual. Para mí es raro, excepcional, increíble. Federico Luppi es una gloria del teatro, del cine y de la televisión. Es uno de los pocos artistas nacionales que trascendió largamente nuestras fronteras, siendo un embajador de la Cultura argentina en el mundo. Con mas de cuarenta importantes películas en su haber; Mejor Actor en Festivales como el de San Sebastián por “Martin H”  Chicago o el de Huelva; el actor que protagonizó “La Patagonia rebelde”; “Plata dulce”, “Un lugar en el mundo”, “Sol de otoño”, títulos emblemáticos del cine nacional;  ganador de un Premio Goya, numerosas distinciones nacionales, además de las europeas; el mismo que se consagró en la tele con Cosa Juzgada e hizo en teatro éxitos históricos como “El gran deschave” con Haydée Padilla o “El vestidor” con Julio Chávez;  considerado el mejor actor de su generación y dueño de un estilo y una impronta absolutamente originales. Ni hablar de su compromiso social y su coherencia ideológica a lo largo de su carrera.
En fin, que Federico Luppi estuvo en Zárate, tomó un café con nosotros en Carlos II, hizo una función espectacular en el Coliseo y cenamos en un restarante de la calle 19 de Marzo casi hasta las 2 de la mañana, donde nos atendieron maravillosamente bien. Pero salvo, para ese público fervoroso que lo aplaudió en el Coliseo, que le pidió autógrafos en la calle, este señor que recorrió el mundo y recibió distinciones de la mano del Rey Juan Carlos, que me hablaba de su viejo campito en Lima, de los momentos compartidos en Zárate con Raúl de la Torre y Graciela Borges,  y de lo bello que está el Coliseo, y preguntaba por la actividad cultural de la ciudad, para el resto,  para los “importantes”, su presencia pasó inadvertida. Y saben a quienes me refiero. No es que a él le haya preocupado, pero a mí sí y mucho.
Al día siguiente, el intendente de Merlo estaba sentado en primera fila del teatro municipal, el sábado la Municipalidad de Victoria, Entre Ríos lo declaraba visitante ilustre y el domingo, toda la plana mayor del Gobierno de Gualeguay estaba en el Teatro Italia.
Mucha diferencia, no? Son éstas las cosas de las que siempre hablamos con los amigos de la infancia, que siempre quieren que hagamos algo por y para la ciudad. Y las hacemos, y salen bien, pero… qué gusto amargo saberse zarateño y, al mismo tiempo, sentir un poquito de vergüenza por tanta indiferencia, por tanta mediocridad…
Paseamos por la ciudad y no quisimos mostrarle el adefesio hecho en la Plaza Italia a modo de anfiteatro, porque hubiese sido más duro seguir dando explicaciones. Igual todo salta a la vista, como saltaba el auto en medio de  los baches.

* Por Julio Belando