Poco más de cinco minutos duró la última declaración de Matías Sanhuesa ayer al mediodía ante el Tribunal que lo juzga por el homicidio de Juan Cruz Marqués y que el próximo lunes brindará su veredicto.
A diferencia de lo que fue el lunes pasado, cuando se presentaron los alegatos finales, Sanhuesa habló ayer a sala vacía, a excepción de jueces, abogados, personal de seguridad y de LA VOZ -único medio presente-. En su declaración, volvió a expresar su arrepentimiento, dijo que actuó influenciado por el alcohol y que nunca tuvo intenciones de matar a nadie.
“Todos los días y todas las noches le pido a Dios que me perdone por lo que hice”, fueron las palabras con las que el imputado resumió su arrepentimiento frente al Tribunal. “Le saqué la vida a un ser humano y estoy arrepentido, pero no puedo volver el tiempo atrás, ojalá pudiera”, agregó.
Sanhuesa, oriundo de Tigre, padre de una nena de 3 años, y quien el pasado 8 de septiembre cumpliera 29, está siendo juzgado en Campana por el crimen que cometiera el 19 de julio de 2009, tras golpear varias veces y dispararle a Juan Cruz Marqués cuando se encontraba convaleciente.
“Sé que hice mal pero actué como actué porque estaba alcoholizado”, dijo, “si no lo hubiese estado no hubiese pasado nada de esto, yo no estaría acá y Juan Cruz estaría con su familia, sinceramente estoy arrepentido por lo que hice; soy una persona, un ser humano, tengo sentimientos y me duele todo lo que está pasando”.
Defendiéndose de los alegatos de la fiscalía y la querella, quienes coinciden en que el policía actuó en forma “abusiva, arbitraria, con alevosía y claras intenciones de matar” –por lo que reclaman que se lo condene a prisión perpetua-, Sanhuesa expresó que actuó confundido por el alcohol sin intención de matar.
“En ningún momento tuve intenciones de matarlo, ni a él ni a otra persona”, le manifestó al Tribunal, “mi intención fue la de detenerlo y llevarlo preso”, agregó explicando que si bien reconoce que se equivocó, para él, en ese momento, la víctima era el supuesto sospechoso de un intento de robo.
Aunque tras ser detenido, Sanhuesa no prestó conformidad para que se le practicara una extracción sanguínea en el precario médico, por lo que no hubo pruebas físicas más allá de las declaraciones de testigos sobre su aliento etílico, apeló ayer en más de una oportunidad a su estado de ebriedad como una influencia para justificar su accionar.
“Tampoco fue mi intención alcoholizarme”, añadió, “vine para conocer Zárate, a bailar un par de horas y volver a mi trabajo, cuando vi que estaba mal, opté por irme a dormir, recuperarme y volver al trabajo pero pasó lo que pasó; vine a bailar nada más, no vine a matar a nadie”.
PIDIÓ TRASLADO DE UNIDAD
Sanhuesa, quien espera su condena en la Unidad N° 21 de Campana, solicitó a los jueces que, en caso de continuar detenido, se lo traslade a otro servicio penitenciario.
Aunque no lo manifestó expresamente, se desprendió de sus palabras cierto temor por su seguridad de continuar alojado en la cárcel local. Según informó, fue complicada su adaptación, tuvo varios encuentros con los otros presos y sufrió amenazas.
“Estoy con mucha gente de Zárate y Campana, muchos conocen este caso y saben quien soy”, dijo a los miembros del Tribunal. “Me costó adaptarme al penal”, añadió, “por haber sido policía tuve muchas discusiones, amenazas, si bien ya estoy acomodado, tranquilo, cuando esto vuelva a tomar prensa va a volver a pasar lo del principio, más ahora que tienen mi foto, no quiero volver a pasar por lo mismo”. En ese contexto, el imputado, solicitó el traslado a la Unidad N° 24 de Florencio Varela “para poder seguir estudiando una carrera terciaria”.
EL VEREDICTO, EL LUNES
Tras la declaración de Sanhuesa ayer y la presentación de los alegatos finales el lunes pasado, el juicio llegará a su fin el próximo lunes cuando el Tribunal Oral N° 1 de a conocer la sentencia en este caso que convulsionó a la comunidad zarateña.
La fiscal, Laura Vivas, y el abogado de la familia Marqués, Sergio Piris, coincidieron en reclamar que se condene al acusado a prisión perpetua, aunque con diferencias en los agravantes. Mientras la querella considera que se trató de un homicidio triplemente calificado al ser cometido por un policía, con alevosía y por el uso de arma, la fiscalía sólo considera los dos primeras agravantes.
Por su parte, la defensa, de Sanhuesa representada por Horacio Francetti, insiste en reclamar que se lo condene por homicidio preterintencional, por considerar que no hubo intencionalidad y por el cual la justicia prevé una pena de hasta seis años de prisión.
La próxima semana, entonces, los jueces Angeles Andreini, Guillermo Guehenneuf y Liliana Miriam Dalsaso, se expedirán al respecto.










