En las últimas horas, el Ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, ha advertido que la situación regional del dengue será “más grave” que el año pasado “por la magnitud de la enfermedad en la zona de la Triple Frontera”. A su vez, reiteró su preocupación por el número de casos dados en Brasil y Paraguay y destacó la necesidad de implementar tareas de prevención en el país para evitar la presencia del mosquito transmisor de la enfermedad, “Aedes aegypti” ante la situación regional del dengue. Sin embargo, en Zárate todavía no se ha anunciado ninguna campaña de descacharrización o de erradicación del dengue en todo el distrito.
El año pasado la campaña de descacharrización comenzó en mayo, con una charla informativa para dirigentes de instituciones intermedias sobre el dengue.
En su momento, autoridades de Bromatología y Zoonosis, Salud y Medio Ambiente destacaron que se impedirá la propagación de la epidemia únicamente si todos los vecinos toman conciencia y se destruyen los criaderos de mosquitos a través de la descacharrización.
Luego de estos anuncios, cuadrillas de Defensa Civil junto a la Cruz Roja comenzaron a recoger, por las diferentes zonas del distrito, la basura que puede convertirse en un criadero de mosquitos. Por otro lado, los funcionarios responsables de la campaña se habían comprometido a acudir a los barrios para explicar a los vecinos la importancia de la descacharrización. A su vez, el propio municipio había elaborado volantes que explicaban las medidas preventivas que fueron distribuidos en diferentes escuelas y barrios de la ciudad. En ellos se informaban los detalles sobre cómo revenir la enfermedad. En la actualidad, y a pesar de las declaraciones del funcionario de Salud de Nación, no hay ninguna campaña iniciada. Es más, médicos sanitarias aseguran que ya es tarde para lanzarla porque las larvas del mosquito ya están desarrollándose.
Recomendaciones
Algunos de los consejos publicados por el Ministerio de Salud de Nación son los siguientes: vaciar, dar vuelta o colocar bajo techo todo elemento que tenga una pared firme y que pueda colectar agua (el mosquito hembra pone los huevos sobre esa pared sólida) como baldes, frascos, botellas, juguetes o cubiertas que puedan quedar a la intemperie en los patios. Limpiar las canaletas con regularidad para favorecer el drenaje del agua así como tapar los tanques de agua. En el interior de las viviendas, cambiar asiduamente el agua de floreros y recipientes donde beben las mascotas. Colocar mosquiteros en puertas y ventanas. Usar aerosoles repelentes, tabletas insecticidas o espirales. Triturar, cerrar o quemar (si está permitido) la basura y los desechos acumulados cerca de las viviendas.
Mientras no se cuente con una vacuna, las estrategias de control deben estar dirigidas a: reducir la población de mosquitos; protegerse de las picaduras de los mismos; detectar y tratar precoz y adecuadamente a los casos de la enfermedad. Para llevar adelante estrategias de control, es fundamental la coordinación intersectorial y la participación comunitaria.
¿Quién se enferma?
Toda persona que es picada por un mosquito infectado puede desarrollar la enfermedad, que posiblemente es más benigna en los niños que en los adultos. La infección genera inmunidad de larga duración contra el serotipo específico del virus. No protege contra otros serotipos y posteriormente puede exacerbar el dengue hemorrágico.
Síntomas
Esta enfermedad infecciosa se manifiesta por un inicio repentino de fiebre, que puede durar de 3 a 5 días, aunque rara vez persiste por más de una semana, dolores de cabeza, musculares y en las articulaciones (artralgias y mialgias, dolores por los que el dengue es conocido como la quebradora, fiebre rompe-huesos o enfermedad rompe-huesos) y erupciones en la piel. El dengue se caracteriza por erupción de color rojo brillante llamada petequia, suele aparecer, en primer lugar, en las extremidades inferiores y el tórax de los pacientes, de donde se extiende para abarcar la mayor parte del cuerpo humano. También puede presentarse gastritis con una combinación de dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. Algunos casos desarrollan síntomas mucho más leves que pueden, cuando no se presente la erupción, ser diagnosticados como la gripe u otras infecciones virales.









