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Tiro Federal, un ejemplo de cuando el amor puede superar adversidades

En tiempos de mezquindades y de ‘supervivencia’.
En tiempos de apuros y éxitos momentáneos, que nos hacen dejar de lado las cosas importantes.
Y en tiempos donde vale más el ‘parecer’ que el ‘ser’ aún existen historias que valen la pena contarse.
Todavía hay personas que luchan y se esfuerzan por sus pasiones, por sus amores, recuerdos y por sus ideales.
EL CLUB DE BARRIO
El Club Tiro Federal Argentino se encuentra en pleno centro de la ciudad.
Fue un club con una gran actividad social y deportiva.
Y aún hoy conserva una belleza sin igual en la construcción de su casona.
Jóvenes practicando deportes y gente mayor realizando una variada actividad social, compartiendo momentos con amigos y en especial los fines de semana bailando al compas de tangos emblemáticos que por allá, las décadas del 40 y 50 eran común escuchar. Mencionar solo ‘Nada’ y ‘Un tango y nada mas’ de Carlos Di Sarli; ‘La Yumba’ y ‘Pasional’ de Osvaldo Pugliese; ‘Adios Arrabal’ y ‘Ahora no me conoces’ de Angel D’Agostino; ‘Que falta me haces’ o ‘Todo es mentira’ de Miguel Caló; ‘Bajo un cielo de estrellas’, ‘Flor de Lino’ y ‘Que me van hablar de amor’ de Héctor Stamponi (los últimos dos tangos con letra de Homero Expósito); ‘No me hablen de ella’ y ‘Fumando espero’ de Héctor Varela.
Un club que lo tenía todo. Que era lugar de encuentro de la familia, que especialmente en el verano disfrutaba de las noches estrelladas bailando. ¿Cuantas familias habran comenzado en esos bailes…? Muchas seguramente.
En cuantas casas se habrá escuchado “Decile a tu abuelo que vamos a comer… andá a buscarlo al club…”. Y el abuelo estaba jugando un partidito a las bochas o en una mesa jugando al truco o intentando dar jaque en uno de los salones del club que fue cuna de grandes ajedrecistas.
El club lo daba todo, el club era la familia.
EL CLUB NECESITO UNA MANO
Pasó el tiempo, los años.
Las épocas cambiaron, pero el club Tiro Federal siguió igual. Con una mayor o menor actividad social, tal vez sin los bailes.
Reuniendo a los jóvenes a practicar deportes (bochas, pelota a paleta).
Los socios se fueron alejando, algunos.
Los socios siguieron en el club, otros.
La vorágine en que vivimos tal vez nos fue quitando tiempo para estar en el club. Ya al abuelo no lo iban a buscar al club porque ya no estaban sus amigos de siempre y los recuerdos le hacía mal.
Muchos se alejaron, otros prefirieron quedarse con el recuerdo de lo que había sido…
Llegaron nuevos dirigentes y algunos equivocaron el camino.
Pasó el tiempo y el club cerró sus puertas. Se podía ver que el tiempo estaba borrando los recuerdos. En el piso de lo que alguna vez fue una pista de baile (sobre calle Maipú) los yuyos se dejaban ver entre los mosaicos.
Todo era silencio y dolor. Si hasta la cancha de pelota a paleta cuando llovía se inundaba por las goteras…
AHORA LOS NECESITABA…
Años atras un juicio laboral entablado por una persona que había sido el conserje del club hizo temblar su existencia.
Y por eso el Club Tiro Federal en algún momento necesitó de sus socios.
De muchos, de pocos, de aquellos que nunca se fueron del barrio. De los que en algun momento se mudaron pero que no olvidaron aquellos años.
Fue cuando el amor por el club los volvió a unir.
Primero eran unos pocos, despues fueron muchos mas.
De a poco volvieron a recuperar al Club Tiro Federal Argentino.
Fue un trabajo silencioso, un trabajo de años, de mucho esfuerzo.
Las puertas que estaban cerradas con candados, volvieron a abrirse de par en par.
Desaparecieron los yuyos, se mejoró la cancha de paleta y quienes caminaban por la vereda de calle Maipú al 100 volvieron a sentir el ruido de la pelotita pegando contra la pared.
El deporte volvía a estar en el club.
Durante la gestión del intendente Omar Bernues el Club Tiro Federal fue una de las sedes de la escuela municipal de ajedrez y de la escuela de pelota a paleta.
Se formó una comisión directiva y sus miembros se pusieron a trabajar para evitar el remate.
Fue tiempo de negociaciones pero especialmente de mucho esfuerzo económico.
En cuotas, con esfuerzo, pero sin demoras, los dirigentes hoy pueden decir que tuvieron que hacer frente a un juicio de miles de pesos.
Tuvieron que pagar más de 50.000 pesos que todo terminó en noviembre de 2010 aunque recien en diciembre con la última cuota destinada a abogados (los de la parte que entabló el juicio) se dió por terminado este gran problema para la institución.
En el camino hubo de todo. Los brazos extendidos y las manos abiertas de gente que entendió la situación, como los doctores Adrian Ramirez y José María Piccirilli que fueron los abogados del club.
Gente solidaria que ayudó con sus conocimientos y contactos. También hubo de los otros. Pero de esos nunca nos vamos a ocupar, de los ingratos, de aquellos para quienes siempre valdrá más el ‘parecer’ que el ‘ser’, de esos nunca nos ocuparemos.

LIBRE DE DEUDA
Hoy sus dirigentes pueden decir con orgullo que el club está ‘libre de deudas’.
Incluso ingreron a una mo-ratoria de ARBA en 2010 y en otra municipal por el ABL que se adeudaba de los locales que al club le pertenece debajo del edificio que existe en la esquina de Chacabuco y General Paz y donde alguna vez estuvo la cancha de bochas.
La casona principal, sobre calle Chacabuco, desde hace algunos años está en alquiler y es un ingreso genuino de la institución.
A futuro hay proyectos importantes.
Porque sabe ahora el club Tiro Federal que el futuro le pertenece.
Le quisieron quitar su pasado pero no pudieron.
Sus asociados lo evitaron, su amor por el club de barrio, por el club que tan felices los había hecho en su juventud, pudo mas.
Porque el amor siempre podrá más… mucho más que los intereses mezquinos…

POR CUMPLIR LOS 70 AÑOS

El Club Tiro Federal Argentino fue fundado el 21 de setiembre de 1941 y está cerca de cumplir 70 años de existencia.
Por aquel entonces todo el patrimonio del Club Sport Zárate pasó a pertenecer al Club Tiro Federal.
Su primer presidente fue el Dr. Julio Rojas Boer.
En sus primeros años el club llegó a poseer un stand reducido de tiro al blanco, cancha de pelota a paleta y cancha de bochas.
Cuenta con tres accesos, por calle Maipú (el que se utiliza en la actualidad), por General Paz y por Chacabuco.

1 COMENTARIO

  1. muy bueno el comentario y redaccion de la nota; felicitaciones por la misma.

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