Apenas 24 horas después de que el Gobierno dio marcha atrás con la prohibición de aumentar los precios de las naftas y el gasoil, la empresa Shell decidió aprovechar el nuevo marco y aplicó aumentos promedio del 4,8 % en sus combustibles líquidos.
Sus principales competidoras -YPF, Petrobras y Esso- no anunciaron aún retoques en sus precios, aunque reconocieron que monitorean de cerca los movimientos del mercado. Dadas las dificultades que existen desde hace tiempo para abastecer la demanda, nadie en el sector quiere recibir una oleada de nuevos clientes por tener precios más baratos que el resto.
En Zárate, las estaciones de servicio Esso aumentaron sus precios aunque YPF y el resto aún no lo hicieron. La estación de servicio de YPF ubicada en la Ruta 12, antes de cruzar el puente, confirmó que la Premium sigue costando 4,769; la Súper 3,981; D- Euro 4,319 y la Ultradiesel 3,339.
Los precios de los combustibles estuvieron congelados desde principios de febrero hasta el miércoles pasado, cuando el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, levantó la prohibición por considerar que ya se logró la buscada “estabilidad en los precios”. El funcionario ya había aplicado la ley de abastecimiento el año pasado para congelar los precios entre agosto y diciembre. Pero aun así no evitó que la nafta súper de Shell hoy esté 25,2 % más cara que hace un año, en línea con la mayoría de los cálculos de inflación no oficiales.










