SAN CARLOS DE BARILOCHE. En el onceavo aniversario del fallecimiento de Agostino Rocca, el Club Andino Bariloche inauguró un refugio de alta montaña que lleva su nombre.
Se llevó a cabo un acto al que asistieron unas 100 personas, entre funcionarios públicos y miembros de la comunidad, para homenajear a quien fuera un entusiasta impulsor de la vida de montaña en el sur argentino.
Ubicado en Paso de las Nubes, a 1.335 metros de altura al pie del Cerro Tronador, se levantó este refugio que estará al servicio de todos los excursionistas que por allí transiten. La Fundación Hermanos Agustín y Enrique Rocca donó los fondos para los materiales, y el Club Andino Bariloche conjuntamente con Techint desarrollaron la ingeniería y supervisaron la construcción. Enmarcado en su política de Desarrollo Social, Techint entendió que así se estaba contribuyendo con la comunidad para generar un espacio en el cual los apasionados del trekking tuvieran un lugar de reposo en la senda entre Pampa Linda y Laguna Frías, punto de partida y destino de muchas excursiones.
Su construcción demandó 250 vuelos en helicóptero en los que fueron transportadas 200 toneladas de material. Se utilizaron tubos propios y paneles pre-armados en chapa, Techint contribuyó con el Club Andino Bariloche a levantar el moderno refugio de 420 m2 que cuenta con diez habitaciones más un dormitorio refugiero, un comedor, una sala de estar, dos cocinas, una despensa y una enfermería. La construcción del alojamiento tuvo especial atención en el cuidado del medioambiente y siguió los más altos estándares internacionales para este tipo de construcciones. Se alimentará con energía eléctrica generada hidráulicamente y para los sanitarios se utilizarán “baños secos” que trabajan mediante un proceso de secado natural sin utilización de químicos.
No es coincidencia que un refugio de montaña lleve el nombre de Agostino Rocca. Agostino era sinónimo de montaña, de la Patagonia, de los glaciares y del sur argentino. Apasionado por las alturas y desafíos, generoso, planificador enérgico de viajes y travesías, llegó a conocer y querer profundamente a la Argentina. Su gran interés por la naturaleza se trasladaba en el trabajo en su dedicación a temas relacionados con el desarrollo sustentable.
Quedan en el recuerdo de quienes lo conocieron su espíritu entusiasta y en sus palabras su visión optimista: “Techint da un ejemplo hoy que todavía vale la pena emprender, tener la audacia de arriesgarse y de comprometerse con las necesidades de la sociedad. Nuestra tradicional vocación de servicio para las cosas bien hechas tiene un lugar asegurado en el futuro”.










