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  • Varios hechos delictivos durante el fin de semana

    4/6/2012

    Gran indignación estalló ayer a la mañana cuando el conserje de la Sociedad Colombófila La Mensajera, llegó a la sede de la institución ubicada en Alberti y Justa Lima y comprobó que habían ingresado ladrones que con total impunidad desconectaron el sistema de alarma y se llevaron, entre otras cosas, la computadora donde la entidad registra las carreras de palomas, que justamente el sábado habían comenzado.
    Según el relato, los ladrones ingresaron por el techo del edificio levantando una chapa de zinc, luego rompieron una puerta y desconectaron el sistema de alarma. Con total “tranquilidad” revisaron el edificio se llevaron la computadora, bebidas del bar y dinero de la caja, entre otros elementos.
    La indignación manifiesta en los damnificados nuevamente por un robo, se dirige hacia quienes que brindar seguridad a la población. “Pagamos impuestos, cada vez más, por seguridad refiriéndose a la tasa municipal de la DPU, y nadie nos protege”, señaló el conserje de la Sociedad. Contó también que el fue a la marcha de vecinos del 25 de mayo que reclamó seguridad y justicia y que en nada coincide con el secretario de Gobierno municipal Ariel Ríos quien en declaraciones a la prensa, señaló a la manifestación de vecinos como “un hecho político”. Nada tiene que ver con la política, retrucó la víctima, ya que somos vecinos pacíficos, que pagamos nuestros impuestos y que vemos que no se hace nada por protegernos del delito, cada vez estamos más acorralados por la delincuencia a la que se deja crecer  y totalmente indefensos”, acotó.
    Otros robos
    “Entraron por una pequeña claraboya del techo e ingresaron al Local”, así comenzó relatando el responsable del negocio de comida y restaurant “Dimes  lo que comes” en San Martín 210.  De esa manera, en la madrugada del sábado, los ladrones revolvieron el local y se llevaron una notebook, electrodomésticos, dinero de la caja además de una cámara de fotos y un celular.
    La indignación se repite en cada una de las víctimas que ven su vulnerabilidad ya sea en domicilio particulares como en comercios, sin instituciones que protejan a los propietarios frente a esta ola de robos.