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  • Bronquiolitis: “La situación está controlada”, aseguran desde el Hospital

    10/6/2012

    Ante la llegada temprana de las bajas temperaturas los casos de bronquiolitis se encuentran en aumento lo que originó que a mitad de la semana las autoridades sanitarias de la Nación, de la Ciudad de Buenos y de la Provincia coincidieran en reclamar a la población que se extremen las medidas preventivas contra esa enfermedad, instándose a que se vacune cuanto antes a los menores de edad.
    En relación a esto, el hospital mantiene toda su estructura preparada dar respuestas a las demandas que tendrán durante este invierno, ya que no solamente recibirá casos de la ciudad sino también de localidades vecinas. Dentro de esta estructura, cuenta con una sala de prehospitalización en la que se atiende al chico precozmente y se evalúa darle de alta o internarlo. Además, dispone de 23 camas de internación en la sala de Pediatría de las cuales 18 tienen boca de oxígeno.
    “La situación está controlada”, dijo el director del hospital, Roberto Sciarretta. “Tenemos toda una estructura montada para dar respuestas”, agregó. En este sentido, comentó que hoy reciben entre 110 y 120 consulta en Pediatría, mientras que hoy registran 160; de las cuales un 60 % están relacionadas a las Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB).
    Claramente, el grupo más afectado son los bebés menores a seis meses. “No estamos en el pico máximo de la enfermedad, ya que lo calculamos para fines de este mes, pero hasta ahora todos los casos los estamos sosteniendo con la guardia”, ratificó Sciarretta.
    Las bronquiolitis se dividen en dos grupos, las de “Grado 1”, que se solucionan con el suministro de aerocámaras y broncodilatadores; y las de “Grado 2” que necesitan internación. “De las 23 camas en Pediatría, solamente tenemos diez internados con Grado 2, de los cuales nueve son bebés menores a seis meses. O sea que camas sobran, recursos tenemos y solamente resta hacer una intensa campaña de prevención para que los padres tomen conciencia de las precauciones que deben tener con esta enfermedad”, concluyó Roberto Sciarretta. En este sentido, desde el ministerio de Salud de la Nación pidieron que se extremen las medidas preventivas aunque afirmaron que no se estaba en situación de epidemia ni de brote.
    Síntomas
    Los especialistas indican que los más vulnerables frente a los virus que provocan bronquiolitis, en general, son los menores de un año. De hecho, estas infecciones son causa evitable de mortalidad entre los lactantes.
    La principal alerta que presentan los niños es la dificultad para poder respirar. Si un niño no sólo empieza con moco, secreción sino que tiene un movimiento en su pecho un poco más acelerado que la mamá o la persona que lo cuida lo puede percibir, debe acudir de inmediato al centro de salud. Si el niño tiene chillidos al respirar o fiebre también son síntomas para no dejar pasar por alto.
    En los más pequeños, que no pueden manifestar verbalmente su malestar,  los padres deben estar atentos si el niño no puede dormir, o no se puede alimentar ya que pueden ser síntomas de alerta y de consulta con el pediatra. También los padres deben cumplir con los controles cotidianos de los niños con el médico pediatra.
    El cuidado respiratorio depende del “micro-ambiente” y el “macro-ambiente”, donde se desenvuelva el chico. Por esta razón es fundamental la higiene de las manos, evitar el contacto con secreciones, que es por el medio en que se produce el contagio. En relación a esto, hay que evitar que se fume en los ambientes cerrados o en lugares donde hay personas con problemas respiratorios. Asimismo, recomiendan una buena ventilación de los ambientes como otra medida preventiva ante los gérmenes que afectan las vías respiratorias.
    En caso de que un bebé tenga hermanos, la otra gran medida de prevención es el lavado de manos cada vez que el niño vuelva del colegio o de jugar, para que cuando toque a su hermanito evite la transmisión del virus. La misma medida debe ser adoptada con todos los adultos que vayan a estar en contacto con el bebé, lavándose las manos con jabón o con alcohol en gel.