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  • Un gran Ernesto Jodos cerró el “zJazz”

    26/6/2012

    Como aquel Johnny Carter del cuento de Cortázar “El perseguidor”, Ernesto Jodos parece que todo lo que sale de su piano “lo está tocando mañana”. Un desafío constante al tiempo, como dimensión, y a la armonía de infinitas inversiones. Y claro, como en el cuento, los músicos que lo acompañan logran encontrar en su genio musical el sentido último de la existencia; así también lo pensaron los presentes.
    “Fue una idea no muy pensada la de estar tocando con los dos tríos. Tocaba con cada uno de ellos mezclados pero no juntos. Era ver qué pasaba si nos juntábamos y salió todo bien, como era de esperarse al tocar con todos músicos tan brillantes”, comentó Ernesto Jodos, el músico, ya no el  pianista, más vanguardista de la escena argentina que le da una “perspectiva muy personal a la música que llamamos jazz”.
    Qué decir de su doble trío que no haya dicho él mismo, y su música, el domingo pasado. Es una propuesta inigualable, en donde el sonido y el silencio tienen la misma preponderancia.
    En este caso a los instrumentos hay darles nombres, Sergio Verdinelli, baterista de los Illya kuryaki, de un tal Luis Alberto Spinetta, de Fito Paez, Juan Carlos Baglietto, Juan Cruz de Urquiza, Mariano Otero, Luis Natch, Hernán Merlo, Ramiro Flores, Hernán Jacinto, Diego Urbano, Patricio Carpossi y Richard Nant, Guillermo Klein, Enrique Norris, Marcelo Gutfraind, Hernán Jacinto, Mariana Bara. Lo acompañó un tal Jerónimo Carmona, de Zárate, el gran contrabajista local, del que próximamente saldrá una nota especial por su participación en este “zJazz”. Es el contrabajista más requerido y activo del circuito jazzístico porteño. Tocó con Marcelo Gutfraind, Fernando Tarrés, Luis Nacht, Patricio Carpossi, Hernán Jacinto, Paula Shocron, Delfina Oliver, Rodrigo Domínguez y colaboró en proyectos de Guillermo Bazzola, Mariana Baraj, Eloy Michelini, Pepi Taveira, Pablo Bobrowicky, Ricardo Cavalli, Guillermo Romero, Miguel Tarzia, Juan Pablo Arredondo, Gustavo Bergalli, Fats Fernández, Ligia Piro, Carlos Franzetti, Walter Malosetti y Juan Lázaro Mendolas.
    Hasta aquí, el primer trío, claro que a ellos se le sumó un contrabajista y un baterista más. Mauricio Dawid, que demostró tener una gran elegancia y técnica en el contrabajo y el rosarino, Luciano Ruggieri, un gran baterista que, al igual que Sergio Verdinelli, exploró en cada tema los límites sonoros del instrumento. Durante poco más de una hora y veinte tocaron todo su repertorio del disco “Fragmentos del mundo”; el cual es de una naturaleza experimental única. Aunque el punto máximo de la noche fue cuando interpretaron el hermoso tema de Thelonious Monk, “Introspection”. También el tema “Un viaje”, ejecutado en un “simple trío” con Jerónimo Carmona y “Lucho” Ruggieri.
    “Tocar en otros lugares fuera de Capital nos hace sentir que no nos estamos repitiendo tanto. Tenemos otra predisposición y es muy refrescante. Se notó que la gente estaba enganchada y la pasamos muy bien”, expresó Jodos.
    En definitiva, fue un regalo al oído, una interpelación a las ideas musicales que toda persona lleva como certeras y conocidas y un gran recital, por sobre todas las cosas.
    El festival culminó con este broche de oro del domingo. Quedará solamente ese “vacío” de algo que se terminó pero con la gratitud necesaria por haber presenciado espectáculos de primer nivel en Zárate desde el jueves al domingo, en una gran sala como la Vicente Primavera.
    Muchos de los presentes que asistieron a este “zJazz” también se fueron pensando que quizás, al igual que el Johnny Carter de Cortázar, estarán escuchando música tocada mañana.

    El festival de jazz y recuerdos
    Sr. Director de “LA VOZ”: el artículo bellamente redactado “1er. Festival de Jazz de Zárate” del 9 de junio pasado me transportó a la arcaica era del jazz en esta ciudad. Era la década del cincuenta, floreciente estaba el tango. Todas las figuras de la época pasaron por Zárate: Pugliese, Di Sarli, Troilo, Salgán, entre otros. Pero la juventud de la época era influenciada también por las películas extranjeras, especialmente estadounidenses, donde se imponía el jazz. Se avizoraba un cambio social importante, más elasticidad en las costumbres y por ende en la vestimenta de los jóvenes y también en sus gustos musicales. Y así fue cómo a los ya conocidos músicos zarateños Alguer y Expósito se agregaron jóvenes virtuosos en instrumentos de viento.
    “Veinte años es nada…”, y sesenta tampoco…Quien fuera baterista de la “Jazz Club”, Don Pedro Caratino rememoró aquellos tiempos: así comencé en” la Jazz Club” cuando tenía 18 años en el ‘55. El grupo estaba compuesto por el maestro Virgilio Expósito (piano) en cuya casa realizábamos los ensayos, Roal Rossini (contrabajo), “Rafucho” Micheletti (saxo tenor y barítono/ clarinete), Becattini René(saxo alto), Danilo (saxo tenor), Capuccio y Acosta, (saxo), Rosario apodado Tortita (trombón a vara”), Ricardo Micheletti (trompeta). Desde Capital venían Carlitos “Pie de plomo”(trompeta), Pedro Caratino (baterista)  y Matías Ravinovich. Nils Peterson y Billy Caffaro fueron en su momento las voces del grupo. Según Pedro Caratino, Becattini y Capuccio fueron los protagonistas pilares del jazz en este grupo.
    Fue intensa la actuación de “Jazz Club” durante más de 5 años, hasta que en la ciudad de Baradero se presentaron por última vez disgregándose luego el grupo definitivamente. En Zárate actuaron en Central Buenos Aires, La Francesa y en el Club Independiente, a partir de la inauguración del gimnasio techado ( l955 ó ‘56 aproximadamente) recaudando fondos para la compra de la casa de los músicos que aún perdura sobre la calle Moreno entre Belgrano e Ituzaingó. San Pedro, Baradero, Campana, San Isidro, Escobar, entre otras, fueron las ciudades que se deleitaron con su música…Don Pedro Caratino lamenta que desafortunadamente no haya quedado registrado fotográficamente una actuación a sala llena en el Teatro Coliseo, constando solamente en los periódicos locales. Y cómo olvidar la cita de los viernes en el Bar Mimo! En verano en la terraza, por supuesto… Bellos tiempos aquellos de la juventud inolvidable de los que hoy aún estamos para dar testimonio de hechos ya históricos.
    Ana María