El Jefe Servicio de Pediatría del hospital zonal Virgen del Carmen, Marcelo Coria, se ha referido a las Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB), tal cual se denomina a las bronquiolitis y a las neumonías en la población infantil menor de dos años.
“La verdad es que a fines del mes de junio y principios de julio la capacidad de la guardia se vio sobrecargada, en la sala de internación hubo que usar alguna que otra cama extra pero pudimos dar respuesta a todos los casos y en todo momento. También hubo mucha actividad en los consultorios y agregamos, no todos los días, un consultorio pediátrico vespertino para atender a las consultas que llegaban al hospital”, expresó Coria. Asimismo, reconoció que si bien no se vieron “desbordados” estuvieron trabajando “al límite”. “Se pudo atender a toda la demanda por la acción de los médicos y de las enfermeras, ese es el gran valor agregado de este hospital”, agregó.
En este sentido, aseguró que se trabajó mancomunadamente con el área de Neonatología. “Pudimos dar respuesta a la gran demanda gracias a la sala de internación, al consultorio matutino y vespertino, a la atención de la Guardia y a todas las atenciones brindadas por Neonatología, incluso con la sala de prehospitalización, en la que se brinda un tratamiento abreviado de guardia”, informó el jefe de Pediatría.
Para lo que resta del invierno, anticipó que los casos estarán en descenso. “Creemos que el pico de casos ya pasó; hoy ya se espera un descenso de estas patologías conforme vaya pasando los días más fríos del invierno. No obstante, seguiremos trabajando y atentos por cualquier rebrote epidemiológico con la llegada de días más fríos”, aclaró Coria.
Por último, ratificó que se atendieron casos de de Baradero, Exaltación de la Cruz, Campana y de muchas ciudades del sur de Entre Ríos, Ibicuy y Villa Paranacito.
Sintomas y recomendaciones
Los más vulnerables frente a los virus que provocan bronquiolitis son los menores de un año. De hecho, estas infecciones son causa evitable de mortalidad entre los lactantes.
La principal alerta que presentan los niños es la dificultad para poder respirar. Si un niño no sólo empieza con moco, secreción sino que tiene un movimiento en su pecho un poco más acelerado que la mamá o la persona que lo cuida lo puede percibir, debe acudir de inmediato al centro de salud. Si el niño tiene chillidos al respirar o fiebre también son síntomas para no dejar pasar por alto. En los más pequeños, que no pueden manifestar verbalmente su malestar, los padres deben estar atentos si el niño no puede dormir, o no se puede alimentar ya que pueden ser síntomas de alerta y de consulta con el pediatra. También los padres deben cumplir con los controles cotidianos de los niños con el médico pediatra.
El cuidado respiratorio depende del “micro-ambiente” y el “macro-ambiente”, donde se desenvuelva el chico. Por esta razón es fundamental la higiene de las manos, evitar el contacto con secreciones, que es por el medio en que se produce el contagio. En relación a esto, hay que evitar que se fume en los ambientes cerrados o en lugares donde hay personas con problemas respiratorios. Asimismo, recomiendan una buena ventilación de los ambientes como otra medida preventiva ante los gérmenes que afectan las vías respiratorias.
En caso de que un bebé tenga hermanos, la otra gran medida de prevención es el lavado de manos cada vez que el niño vuelva del colegio o de jugar, para que cuando toque a su hermanito evite la transmisión del virus. La misma medida debe ser adoptada con todos los adultos que vayan a estar en contacto con el bebé.









