Se trata de un barrio alejado del casco urbano y que aún falta terminar pero que no escapa a la problemática que afecta al resto de los vecindarios de Zárate, la inseguridad.
No hace mucho tiempo atrás este matutino informaba sobre el asalto que sufriera un joven al que en el lugar le sustrajeron la moto en la que se desplazaba. A mano armada delincuentes que también circulaban en moto le quitaron el rodado y, si bien le dispararon, la bala solo rozó una de las piernas.
El rodado fue luego secuestrado en La Esperanza tras un allanamiento que se realizaba por otra causa. El hecho no fue aislado. Los vecinos denuncian una secuencia de hechos del que son víctimas a diario sin encontrar forma de frenarlos.
A cualquier hora, sostienen, delincuentes que se mueven a bordo de motocicletas roban a mano armada con total impunidad. Suelen emitir disparos intimidatorios con el objetivo de que sus víctimas detengan la marcha. También arrojan piedras y cualquier elemento contundente que tengan a mano con la misma finalidad.
El trayecto que separa al barrio de la colectora de Ruta N° 9, el que muchos realizan para tomar el colectivo que los acerque al caso urbano, se ha tornado peligroso ya que es una de las vías utilizadas por los delincuentes para cometer asaltos y escapar rápidamente.
Días atrás, propietarios de transportes escolares, muy utilizados por las familias del barrio debido a la distancia existente entre los establecimientos educativos y el vecindario, se reunieron con los padres de los alumnos que transportan a fin de iniciar algún tipo de acción que acapare la atención de las autoridades municipales y policiales en la búsqueda de soluciones a corto plazo.
En este marco se cursaron varias notas al Ejecutivo municipal y al Concejo Deliberante con el objetivo de mantener reuniones que permitan un acercamiento a medidas de seguridad preventiva.
Vehiculos incendiados y abandonados
En otro orden, dado las características geográficas del lugar, la escasa presencia policial y la poca densidad poblacional, el lugar se ha convertido en el escenario ideal para desmantelar vehículos que luego son incendiados y abandonados a la vera del camino.
Los automóviles quedan reducidos a la carrocería y si bien algunos ya fueron retirados, otros permanecen en la zona.
Los vecinos solicitan al Ejecutivo que aplique acciones concretas para mejorar los controles en la zona coordinando con la policía. Paralelamente, que procedan a la extracción de los restos de vehículos que todavía existen en el lugar y una limpieza pertinente.
La inquietud sigue de la misma forma que hace un año atrás, siguen apareciendo autos presumiblemente robados que son desarmados y luego incendiados.









