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  • Una multitud reclamó contra la inseguridad

    9/11/2012

    La gente tenía impotencia y la descargaba pegándole a cacerolas, gritando y aplaudiendo. La marcha no era política, y eso quedó claro para los más de siete mil vecinos que se reunieron en la Plaza Mitre ayer por la tarde.
    Las masivas reuniones “anti k” a nivel nacional tuvieron su correlato local sin ese tinte político, sin fanatismos de ningún tipo. El respeto por las víctimas de la inseguridad cotidiana de Zárate fue lo que guió a la movilización y, a su vez, un fuerte reclamo por mayor seguridad.  Y la gente tenía otra consideración sobre la dimensión del complejo problema de la inseguridad, porque no solamente pedía más móviles y policías sino que se reasigne el personal y los recursos actuales, más compromiso de la fuerza y que se patrulle cubriendo a toda la ciudad; no solamente el centro.
    Además de lo multitudinario de la marcha, fue destacable la espontaneidad, las ganas de ir a reclamar a la plaza algo y de alguna manera; más allá de los canales institucionales ya establecidos. Todos sabían que ningún funcionario los iba a atender en la puerta y, a fin de cuentas, que quizás esta marcha no serviría de mucho en cuanto a operatividad policial o a soluciones instantáneas. Pero todos los que fueron quisieron decir presente, mostrando su preocupación más allá del día de mañana. Quizás aquí residió la legitimidad ineludible del reclamo general.
    “Quiero estar acá para decirle a mi hijo que yo sí me preocupé cuando pude por la seguridad. No quiero para él un Zárate de rejas, de robos y de muertes. Y para todos los que dicen que fue algo político en mi opinión no lo fue. ¿Querés que te diga? Yo la voté a Cristina pero también sé que en Zárate no se puede vivir más y tengo miedo”, expresó una vecina.
    Cerca de las 20 horas, la gente que comenzó a congregarse en la plaza. Ahí se calculaban cerca de dos mil personas. Luego llegaron más vecinos y cerca de las 20:30 horas propusieron una marcha hacia la Comisaría Primera. Un dato que también marcaban los vecinos es que justamente en la cuadra de la dependencia no había luz. “En mi barrio es siempre así, nunca hay luz y pasa de todo”, comentó una vecina.
    Allí se pudo ver una larga columna, que luego siguió por Rivadavia hasta San Martín y dobló hacia Bolívar. Cuando la cabecera de la columna doblaba por General Paz, la cola todavía estaba frente al Palacio Municipal. En esos momentos se agregó otro gran grupo de comerciantes que fueron cerrando sus negocios para acoplarse. No había gritos ni cánticos, solamente el ruido de las cacerolas y las bocinas de los autos acompañando a la manifestación.
    Luego esta gran cantidad de gente siguió por calle 19 de Marzo hasta Independencia para volver por Justa Lima. Alrededor de las 21 horas, fue el momento más emotivo de la noche. Frente a las escalinatas del Palacio Municipal se cantó el Himno Nacional, estiman los organizadores ante más de 7 mil personas. No hubo oradores, solamente vecinos que tomaban la voz y luego, Rubén Isidoro, a pedido de las víctimas.
    El periodista y locutor, pidió un minuto de silencio por todas las víctimas de la inseguridad en Zárate, los nombró y agradeció a todos, en nombre los organizadores, por haberse acercado a la Plaza.
    Minutos pasadas las 21:30 horas se llevó a cabo una segunda vuelta por el centro, desde el Palacio Municipal, por 19 de Marzo hasta Ameghino para luego regresar por Justa Lima.
    Fue, para propios y ajenos, una jornada histórica. La tarde en la que el pueblo de Zárate decidió salir a la calle para decir basta de inseguridad, como le salió, como lo sintió y como pudo.

    Cacerolas y consignas contra el Gobierno en campana

    Como el 13 de septiembre pasado, más de un millar de campanenses de distintas edades se concentraron como en la gran mayoría de las ciudades del país, en una manifestación de protesta contra el Gobierno nacional y de reclamos y propuestas frente a hechos concretos de la realidad.
    La mayor concentración fue en la plaza principal “Eduardo Costa” donde a partir de las 20, se fueron reuniendo los vecinos, cubriendo gran parte de la Plaza mientras circulaban los autos tocando bocinas adhiriendo a los reclamos.
    Sonaron cacerolas, aplausos y se exhibieron carteles con reclamos de seguridad, contra la re-reelección presidencial, la desocupación y la inflación, entre otros temas. En un clima de  tranquilidad, todos se expresaron relatando los hechos de inseguridad de que son víctimas permanentes.
    En tanto desde las ventanas del edificio municipal que lucía iluminado, había personas observando la manifestación e incluso tomando fotos de la misma. Un municipio netamente kirchnerista favorecido por el gobierno pero como en todo el país, sus habitantes padeciendo las mismas problemáticas por las que ayer se manifestaron: no a la inseguridad, control de la inflación y no a la reforma constitucional que habilite la re-reelección presidencial de la actual mandataria, entre otros reclamos.