Desde hace por lo menos diez años que sucesivas gestiones municipales, y hasta la propia Cooperativa Eléctrica cuando tuvo en concesión el servicio sanitario, buscan construir una planta de tratamiento de efluentes cloacales en función de aportar al medio ambiente y seguir evitando el gran impacto ambiental que resulta de arrojar todos los desechos desde la cloaca directamente al río.
Sin embargo, ninguna otra gestión pudo renovar y continuar el colector cloacal máximo hacia el río. Por esto ahora el Ejecutivo municipal, planificando terminar con las obras del colector para el mes entrante, está proyectando conseguir el financiamiento que permita la construcción de una planta de tratamiento de efluentes cloacales que corone todas estas sucesivas obras sobre el colector.
“Sabemos que la propuesta para la construcción de una planta de tratamiento de efluentes es muy costosa pero igualmente el intendente lo encaró como proyecto. Hay una propuesta que se está analizando pero no queremos anunciar nada sin antes avanzar en este sentido. Claro que sabemos que es necesaria y la tenemos en carpeta como obra prioritaria pero sabemos que la clave es la financiación de tal proyecto”, expresó el secretario de Obras Públicas, Pablo Giménez.
Un ejemplo del alto costo que tiene un proyecto de este tipo se puede encontrar en la ciudad de Mar del Plata, en donde con un presupuesto de 223 millones de pesos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA) planean invertir en una planta que completará el proceso de tratamiento junto al emisario submarino.
Precisamente el Ejecutivo municipal local también buscará completar el ciclo de tratamiento de efluentes cloacales, en este caso con la instalación de un emisario subfluvial o difusor marino.
Un emisario submarino, o en el caso de las ciudades que se ubican sobre los ríos, es un conducto mediante el cual se bombea el agua residual, después de un tratamiento primario en una planta de efluentes cloacales. Se utiliza para conducir el agua servida a una cierta distancia de la costa. Al final de la tubería se instala un tramo de tubo perforado, llamado difusor, que facilita la difusión del agua servida en el río.
“La idea es tornar viable un proyecto en el que le daremos un doble tratamiento a los efluentes cloacales. Por eso está la idea de instalar un difusor debajo del lecho del río para que también sea tratado de esta forma”, agregó Giménez.
Planta de tratamiento
Se trata de una instalación donde a las aguas residuales se les retiran los contaminantes, para hacer de ella un agua sin riesgos a la salud y/o al medio ambiente; al disponerla en un cuerpo receptor natural (mar, ríos o lagos). La idea es reutilizar el agua sin riesgo para la salud en diversas actividades de la vida cotidiana con excepción del consumo humano. Los procesos de tratamiento son, usualmente, dos el asentamiento de sólidos y el tratamiento biológico de la materia orgánica disuelta presente en el agua residual, transformándola en sólidos suspendidos que se eliminan fácilmente.
Estas plantas se completan con la tecnología de los difusores subfluviales o submarinos. En la Argentina, a diferencia de otros países, es una práctica que no está difundida; salvo para la ciudad de Buenos Aires y para algunos proyectos desarrollados en los últimos años.
Esta solución permite obtener una importante dilución debida a la difusión de la descarga cloacal en el curso que se obtiene como resultado de un adecuado diseño del emisario y de las características adecuadas del cuerpo receptor.
En la ciudad de Zarate, la empresa Aguas de Corrientes SA realizó un estudio como parte de un simposio internacional analizando la posibilidad de instalar un emisario subfluvial en la ciudad. Como resultado del estudio, previeron que las batimetrías del río Paraná aguas abajo del Puente Zárate- Brazo Largo, realizadas en los últimos diez años, indican la existencia de una sección muy estable, lo que asegura la viabilidad de la solución de una disposición por emisario subfluvial.







