Inicio Actualidad Un sacerdote que dedica su vida a rescatar jóvenes en Angola

Un sacerdote que dedica su vida a rescatar jóvenes en Angola

Padre Musante rezó el rosario y celebró misa en San Cayetano.

Fue ordenado sacerdote hace 50 años por monseñor Enrique Angelelli -preso y asesinado en la dictadura por su cercanía a las Madres de Plaza de Mayo-, mantiene amistad con el Papa Francisco y lleva a cabo una importante obra misionera en la periferia de Luanda (Angola) desde hace 7 años. Se trata del padre Roberto Musante y ayer ofició la misa de San Cayetano en la ermita de Anta y Estrada con la que estuvo siempre vinculado.
“Vengo con alegría a compartir esta celebración, recordando tantos años de las fiestas de San Cayetano, la ermita que cumplió ya 20 años y todos los momentos que he vivido con los zarateños”, dijo el cura salesiano de 77 años de edad. Antes de la celebración le relató a LA VOZ sobre su trabajo misionero, que consiste devolverle la esperanza a cientos de jóvenes angoleños sumidos en la pobreza extrema y ahogados en las drogas, fortalecer su autoestima y enseñarles un camino posible.
“Estoy trabajando en una gran villa de emergencia, donde la gente se amontonó por la guerra, que duró 28 años (1975-2003)”, informó, son 15 curas salesianos argentinos los que realizan esa tarea en 13 comunidades de Angola. Sobre todo trabajan con adolescentes de hasta 15 años del sector más pobre y abandonado.
“Les damos herramientas para enfrentar la vida”, añadió e indicó que a los chicos, además de alfabetizarlos, les enseñan oficios y deportes para apartarlos de la única realidad que conocen y que encuentran aspirando combustible, el equivalente al Paco argentino.
“Es un proyecto muy lindo, los chicos que quieren, tienen que venir por su cuenta y decidirse a dejar la droga y la calle, comenzar un nuevo camino de la mano de Jesús”, dijo.
Una vez que los chicos se recomponen de sus adicciones, una importante cantidad lo hace, se los ayuda a encontrar un sentido en la vida a través de la religión, el deporte y la alfabetización.
En una segunda instancia se procura la reconexión familiar mientras se les enseña un oficio. Quienes no cuentan con el apoyo familiar, pasan sus días en el Complejo Don Bosco, a tres kilómetros de la capital anogoleña. Un lugar que para muchos es más que un refugio donde comer, dormir y educarse, es un espacio donde integrarse socialmente y donde ven la esperanza.
El 12 de febrero se vuelve a Africa a continuar con su obra el lugar con el que soñó tras pasar por La Rioja y la Patagonia entre otros sitios donde llevó la fe. “Pienso seguir hasta que Dios me de vida”, concluyó no sin antes mencionar el orgullo que le provocó saber que el Papa era argentino y su amigo.
“Fue una alegría, soy el primer sacerdote de Angelelli y por eso conectamos enseguida, porque él lo admiraba mucho, siempre que volví de Angola me recibió con mucho cariño”, manifestó, “tengo una foto cuando hacíamos el seminario, él de 13 y yo de 15, siempre la muestro porque es un orgullo tener un Papa amigo y con el perfil que le está dando a la Iglesia, renovada, pobre y para los pobres”.

 

Padre Musante rezó el rosario y celebró misa en San Cayetano.
Padre Musante rezó el rosario y celebró misa en San Cayetano.