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  • A seis años del crimen de Federico Peraud no hay detenidos

    22/2/2016

    El 15 de febrero de 2010 el joven empresario de 35 años, Federico Peraud, fue asesinado en el kilómetro 85 de la Ruta Panamericana, entre la Avenida Antártida Argentina y la Ruta 193. Volvía de la provincia de Córdoba hacia Capital Federal, con su esposa y sus dos hijos menores cuando a la altura de la calle Pellegrini, un bloque de cemento colocado sobre la autopista golpeó contra su automóvil y rompió una de sus cubiertas, lo que obligó a Peraud a tirarse a la banquina y descender del vehículo para ver lo ocurrido. En el momento en que estaba revisando la rueda divisa a tres personas encapuchadas que se acercaban a él a campo traviesa, armados y con linternas.
    Federico, al ver esto, se dirige rápidamente al baúl de su Rover, saca un rifle Mauser 735, que llevaba para cazar, y efectúa disparos al aire a modo de señal de advertencia. Como respuesta recibe un tiro mortal en el abdomen y fallece en el hospital local dos días más tarde, tras haber sido operado dos veces. Lo único que pudo comprobar la policía es que los tres delincuentes intentaban asaltar a la familia y que las piedras habían sido colocadas con ese propósito en la ruta.
    “Hace 6 años fuimos víctimas de un brutal crimen y pérdida irreparable. Federico Peraud tenía 35 años, un trabajo, su casa, dos hijos, padres, hermanos y amigos. Su muerte repercutió en la vida de todos de manera definitiva y sin siquiera saber todavía la dimensión que tomará en el futuro. Es desesperante pensar que se podría haber evitado, ya que encontrarse con un bloque de cemento o viga de hierro en medio de una autopista concesionada a la altura de Zárate, es algo que no puede suceder. Sumado a la falta de iluminación y descuidadas condiciones de las banquinas. Ahora, es tarde, ya se cobraron muchas vidas y mi intención es que esto no vuelva a suceder”, fueron las palabras de su esposa, Silvina Crespo. “Evidentemente, estamos pasando por una crisis existencial, en la que la vida de las personas se valora muy poco y muchos de nuestros actos están movidos por intereses económicos. Respecto a este asesinato, todavía no hay culpables, y los que tienen responsabilidades civiles tratan a toda costa de `sacarse de encima un problema´, al menor costo posible; y me da la sensación de que la modalidad de trabajo es `ganar por cansancio´. Eso, sumado a una justicia lenta y deficiente genera impunidad, bronca y desesperanza. Me gustaría dejar en claro que nuestra intención no es lucrar con la vida de un ser querido, porque nada tiene que ver una cosa con otra. Ocurrió un hecho concreto que terminó de la peor manera posible: el asesinato de Federico, y todas las consecuencias que eso trae a corto y largo plazo. Entonces, si todos tenemos deberes y obligaciones, no veo porqué no hacerse cargo de la responsabilidad que corresponda a cada uno. Por nuestro lado, vamos a seguir luchando para que se sepa la verdad y para que se haga justicia, por nosotros y por todas las personas que se rigen por el bien y valoran la vida”, publicó Silvina en una carta enviada a este medio.
    “Yo, personalmente, voy a poner mi voto de fe y apostar a que la justicia argentina haga lo que corresponda porque creo firmemente que hay muchísima gente que sí quiere trabajar, vivir y luchar para que seamos un país mejor. Que así sea”, cierra la carta.
    Por último, y respecto a los pocos avances que mostró la causa, la esposa de Peraud confirmó que en el año 2014 la citaron a ella y al resto de los otros testigos que estuvieron con la familia Peraud esa noche a declarar en un juicio oral en la localidad de Mercedes. Según explicó Silvina, al parecer la policía había aprehendido a una banda de delincuentes acusados de distintos delitos, y uno de los delincuentes confesó haber participado del crimen de Federico Peraud en nuestra localidad, sobre ruta Panamericana, pero al mismo tiempo se defendió diciendo que él no fue quien había disparado.
    Sin embargo esta citación, que parecía torcer años de falta de investigación y justicia, fue solamente un hecho aislado; dado que la causa volvió a caer en el olvido para quienes son los encargados de investigar. “Asesinos sueltos y nosotros con la tristeza, impotencia y un sinnúmero de sensaciones de haber perdido a un hermano, primo en mi caso, único. Las veces que en mi caso particular fui a la fiscalía nunca logré que el fiscal me atendiese. Es claro que hay intereses mayores y prioritarios que encontrar a los asesinos que destruyeron a su esposa, hijos, padres, en fin. Federico era una persona única que se fue antes de tiempo. Ojala algún podamos ver a la justicia”, expresó su primo Matías Fagnilli.
    “Para nosotros es importante tener la posibilidad de expresarnos para que se aclare lo que pasó. Aunque ya transcurrieron 6 años y entendemos que para la justicia es mucho tiempo, sentimos que todo sucedió ayer. Quizás deberíamos estar reclamando justicia más insistentemente pero cuando pasa un hecho de este tipo las consecuencias familiares son tan graves que tenemos que ocuparnos de otras prioridades como familia”, agregó su hermano, Pablo Peraud.

    Federico Peraud.

    Federico Peraud.