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  • Culminaron las obras de restauración del Teatro Coliseo

    24/2/2016

    Ingresar hoy en el Teatro Coliseo es como hacerlo en una máquina del tiempo que remonta a los pasajeros hacia finales de la década del 20 y principios del 30, la era de las grandes orquestas de jazz y de la “Guardia Nueva” del tango, guiada por las orquestas típicas de Julio De Caro, Juan D´Arienzo y Osvaldo Fresedo.
    Sencillamente lo que se hizo en la sala y en el foyer es un trabajo magistral de restauración y puesta en valor a cargo de la empresa “FGR Construcciones” y guiada por la Sociedad Italiana XX de Septiembre y por Mónica Expósito, en representación también de la Municipalidad. Los trabajos comenzaron el 23 de diciembre con el retiro de todas las butacas de la sala. Cuatro días más tarde la empresa Termipol colocó los andamios para comenzar a trabajar en la cubierta del teatro, reparando las chapas y la membrana. De la misma manera se arregló toda la bóveda y el cielorraso; reconstruyendo las molduras originales dañadas por el paso del tiempo. Precisamente este trabajo de reconstrucción de las molduras se aplicó a toda la guarda que engalana los palcos. Y lo más destacado en este proceso artístico de restauración fue que se respetó el color original del teatro. Si bien es cierto que las texturas logradas con el agua y la cal que se utilizaba para pintar antiguamente eran otras; la pintura látex elegida recrea perfectamente el tono del color original de ocre natural asalmonado, dándole un plus de frescura a la impactante sala de palcos y plateas.
    Asimismo se restauró el empapelado de los palcos, el cual se trató de un meticuloso trabajo artesanal. Además se colocaron sillas originales, estilo “Thonet”, que se bajaron del depósito ubicado en planta superior. Se trata de sillas que datan del año 1928, cuando se inauguró el teatro, con respaldos en forma de lira y aviolinado. Para que haga juego con el empapelado, se las vistió con una funda de pana en los palcos y las plateas. También se cambiaron todas las lámparas, logrando una iluminación más cálida y uniforme, y se pintaron los ventiladores de pared del mismo color que el empapelado. Otra de las tareas fue el retiro de la cabina de sonido para llevarla al lado del escenario, sobre uno de los palcos izquierdos. Luego se logró recuperar el foso para la orquesta y el practicable, el piso que se coloca sobre el foso cuando no actúan las orquestas. Con gran trabajo se pudo tratar la humedad de la pared lateral del pasillo que da hacia calle Rómulo Noya, mediante un trabajo de vinilizado en las rajaduras. Luego se la pintó con látex antihumedad.
    De la misma manera, se pulió todo el piso de madera de la sala y lo mismo se realizó en el foyer y el vestíbulo, los cuales hoy lucen pintados como la marquesina exterior que luce de un dorado único. Por último se colocaron cortinas nuevas en el acceso a la sala y en el escenario se cambiaron todas las telas oscuras que conforman la caja escénica y las bambalinas. Finalmente este trabajo comenzado el 23 de diciembre, y tras dos meses de arduo trabajo y de altas temperaturas, se culminó gracias a la celeridad aportada por la empresa “FGR Construcciones”; especialista en este tipo de trabajos de pintura y remodelaciones, cuyos antecedentes en la ciudad se remontan a la pintura de todo el frente del palacio municipal en el año 2012/2013. Esta empresa también fue quien pintó el frente del Museo Nacional de Bellas Artes en Capital Federal.
    La puesta en valor del teatro fue financiada con fondos del Gobierno nacional otorgados en la anterior gestión y correspondiente al “Plan Nacional Igualdad Cultural” a cargo del Ministerio de Planificación Federal de la Nación.
    El plan disponía un subsidio de 4 millones de pesos de los cuales fue adelantado el 50% depositado en la cuenta bancaria de la Sociedad Italiana XX de Septiembre. Hoy, la totalidad del dinero fue invertida, peso por peso, en la restauración del teatro y cualquier vecino lo podrá notar. Una vez terminada esta etapa, aguardarán el resto de las partidas para continuar con los trabajos pendientes, como la colocación y restauración de las arañas y otros “grandes” detalles que completarán el proyecto original confeccionado por Mónica Expósito, quien dirigió la obra y aportó su experiencia en las restauraciones.
    Precisamente ayer la empresa se retiraba del edificio con la obra terminada y su propietario, Francisco Rosatti, culminó con la supervisión de las tareas, quedando conforme con todo lo realizado.

    “Fumando espero”
    Con las obras terminadas, ahora el teatro espera, recostado en un farol y encendiendo un cigarrillo al VII Festival de Tango, que tendrá su gala inaugural el próximo viernes. El propio edificio lucirá con otros aires, renovado, pero con la misma y vieja esencia original. No fue una simple “lavada de cara” sino una obra artística para devolverlo a la vida pero respetando sus orígenes. Una metáfora perfecta de lo que es hoy la dialéctica en la que se envuelve la música tanguera, en manos de grupos como la Fernández Fierro, el Sexteto Mayor y “Con Otros Aires”; grupos éstos que estarán en el festival del fin de semana.
    Lo único que no se logró restaurar, y que para muchos es un misterio, es un cartel colocado en el lateral izquierdo del escenario. Allí un amplio y circular afiche anuncia la actuación de “Raúl Sánchez Reinoso y sus Santa Paula Serenaders”. El papel con la fecha está desprendido pero algunos lo ubican en 1934 o 1935, cuando este músico compositor presentó a su orquesta de jazz, compuesta de 18 músicos, en radio El Mundo como: “Raúl Sánchez Reinoso y sus Santa Paula Serenaders”; y emprendió giras por todo el país, Montevideo y Río de Janeiro. “Es un misterio cómo llegó este cartel acá y cómo sobrevivió al tiempo. Lo vamos a restaurar, pero eso será más adelante”, concluyó Mónica Expósito.

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