• Hoy 23 - Zárate - 15.6° / 15.8°
    • Lluvia
    • Presión 1017 hpa
    • Humedad 98%
  • Sara López comenzó su tratamiento con aceite de cannabis

    11/10/2016

    A las 7 de la mañana del pasado viernes, Celeste López, mama de Sara Isabella López, recibió el llamado de una empresa de logística, que le anunciaba lo que tanto esperaban: el aceite de cannabis, proveniente de Estados Unidos para el tratamiento de la nena, ya estaba en Ezeiza esperando ser retirado.
    Sara tiene dos años, y desde que nació padece el Síndrome de Sturge Weber, que se caracteriza por ser una enfermedad progresiva, que se manifiesta, en este caso, a través de un angioma que abarca la hemiface derecha y la mitad del cerebro. A través de una carta que tomó estado público y se viralizó en las redes sociales, Celeste comunicó que esta patología afecta el sistema nervioso, provocándole a Sara una epilepsia refractaria, dañando los órganos de la zona afectada, en este caso, su cerebro y el ojo derecho, generándole un glaucoma.
    Los médicos que asisten a Sara, le recomendaron, como una terapia alternativa, la utilización del aceite de cannabis, para intentar reducir las convulsiones que la niña sufría; pero, lamentablemente, el valor del tratamiento resulta ser demasiado elevado y de difícil alcance desde lo económico para Celeste, que se divide entre su estudio, su trabajo, y su enorme esfuerzo como mamá. Afortunadamente, la joven madre nunca estuvo sola: “Agradezco especialmente a mi familia, a mi mamá, a mis abuelos y mis tíos que estuvieron incondicionalmente desde el nacimiento de Sara”.
    La misiva de conocimiento público, y que fue replicada en distintos medios de la ciudad, despertó en la comunidad un sentimiento empático que, al día de hoy, no para de sorprender a Celeste. “A través del diario se enteraron muchos abuelos que todavía me siguen llamando para ver cómo está la nena”, cuenta emocionada la mamá de Sara y agrega: “Todavía no caigo, la solidaridad y el amor de la gente es increíble. Más allá de eso, tuve mucha contención. Para mí todo esto era tabú, se manejaba entre mi familia y los médicos. Esto fue una liberación, que todo el mundo conozca a Sara y que sepan todo lo que luchó”.
    Por otra parte, en diálogo con LA VOZ, contó que hace dos años, esta situación parecía un sueño irreal, donde el contexto indicaba que nadie avalaría el tratamiento. Pero la tenacidad, la lucha incansable y las ganas de una vida mejor de Sara y Celeste, lograron que la directora del Hospital Ramos Mejía le recetara la medicina, y desde la ANMAT le autorizaran la importación. La vía legal estaba cubierta, sólo faltaba afrontar el costo económico, que oscila entre los 6 mil pesos mensuales.
    Para eso, la campaña iniciada tuvo una repercusión sin precedentes, con numerosos aportes de personas de Zarate, Lima, Campana, Los Cardales, y sitios remotos que a través de las redes sociales buscaron el contacto para colaborar. En este sentido, también se consiguieron padrinos para Sara, que todos los meses ayudarán a costear el tratamiento hasta que la obra social lo cubra.
    “Es impresionante como la gente se movió, es necesario que salgamos de ese tabú, que se genere conciencia. Yo opté por la vía legal, sé que todo lo que le voy a dar a ella tiene un respaldo. Esto tiene que ser para todo el mundo”, explica Celeste.
    La utilización del aceite de cannabis, tiene como antecedente el caso de Charlotte Figi, una niña de Colorado, Estados Unidos, que gracias a un aceite creado con una alta síntesis de cannabidiol (CBD), pudo volver a tener una vida normal, eliminando las 50 convulsiones diarias que le provocaba el avanzado nivel del Síndrome de Dravet, y que la había dejado al borde de la muerte en varias oportunidades, deteriorando sus funciones motoras.
    Hoy, la medicina es creada y distribuida por el laboratorio CW Botanicals, el mismo que provee a Sara el aceite para su tratamiento. A poco mas de 48 horas de haber comenzado su consumo, Sara ya ha mostrado notables cambios: Logra pararse sola y, con una energía desbordante y una felicidad que ilumina su rostro, recientemente logró dar sus primeros pasos sola, ante la emoción y el asombro de toda su familia, que siempre la acompañó, y con la fuerza de toda la comunidad que se solidarizó.

    Sara, la niña que comenzó a ser tratada.

    Sara, la niña que comenzó a ser tratada.