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  • “La conservación de cenizas en el hogar las expone al olvido”, opinó el Padre Monferrand

    27/10/2016

    El Papa Francisco difundió una “instrucción” para los millones de personas que profesan la fe católica, prohibiendo la “dispersión en el aire, en la tierra o en el agua” y la “conservación en el hogar” de las cenizas de los cuerpos cremados, al tiempo que ratificó su preferencia por la “sepultura” porque demuestra “un mayor aprecio por los difuntos”. Además, a través de una resolución de ocho puntos dada a conocer ayer, se negará la sepultura a quien pida que sus cenizas sean esparcidas en la naturaleza tras la cremación.
    “Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no será permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma”, anunció la Santa Sede a través de una Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre “la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación”. En este marco, la nueva norma que fue aprobada por Francisco en una audiencia de marzo pasado, sólo admite la “conservación de las cenizas en un lugar sagrado”, porque “puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana”. Por esas razones la instrucción divulgada ratifica que “no está permitida la conservación de las cenizas en el hogar”.
    A nivel local uno de los sacerdotes que se ocupó de este tema mucho antes que nombraran a Francisco como Papa, fue el padre Osvaldo Montferrand. A mediados del año 2013, cuando era cura párroco de Nuestra Señora de Luján de Villa Massoni, construyó “el Altar de la Resurrección”, el primer cinerario parroquial de la ciudad. En aquel momento la comunidad parroquial vio a esta obra como un “servicio” ante la necesidad de numerosos fieles que cremaron a sus seres querido y que no sabían dónde depositar las cenizas. Además se transformó en un lugar de oración constante por los difuntos.
    “En estos días se dio a publicidad una Instrucción de la Iglesia católica, dirigida naturalmente a los fieles católicos, que puede servir para clarificar lo relativo a dar sepultura a los fieles difuntos, lo que siempre constituye una obra de misericordia. La práctica de la cremación se ha difundido notablemente en muchos países y la Iglesia no ve razones doctrinales para evitar esta práctica, a no ser que haya sido elegida para rechazar la fe en la resurrección. Como las tumbas son lugar de recuerdo, de oración y de reflexión, se recomienda que estén en lugar sagrado, en los cementerios o en áreas especialmente dedicadas en las iglesias, llamadas cinerarios. En tanto la conservación de las cenizas en el hogar las expone al olvido pasada la primera generación”, explicó el sacerdote Osvaldo Montferrand.
    “Como se ve, la instrucción no aporta ninguna novedad que motive abrir ningún debate entre los fieles. Nos interesa la vida vivida con amor, manifestar todo el aprecio por los seres queridos mientras los tenemos con nosotros, que podamos recordar siempre lo que hicimos por ellos, que sin duda tanto nos dieron”, concluyó Montferrand.

    El sacerdote opinó sobre la decisión del Papa Francisco.

    El sacerdote opinó sobre la decisión del Papa Francisco.

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