• Hoy 19 - Zárate - 9.7° / 12.5°
    • Nublado
    • Presión 1018 hpa
    • Humedad 69%
  • Las lluvias retrasan la cosecha de frutillas y arándanos

    27/10/2016

    Muchas localidades del norte de Santa Fe, La Pampa y noroeste de la provincia de Buenos Aires están sufriendo intensas precipitaciones que afectan directamente a la actividad agropecuaria, fuente primordial de ingresos en esas regiones.
    Una de las zonas más comprometidas es la zona de General Villegas, en el noroeste bonaerense aunque también Villa Ocampo y Las Toscas en Santa Fe.
    Según datos oficiales brindados por el servicio meteorológico nacional, en cien años, el promedio de las lluvias de octubre era de 100 milímetros pero con las últimas precipitaciones se alcanzaron los 300 milímetros. Tampoco la está pasando bien el norte de La Pampa, donde también hay miles de hectáreas bajo el agua.
    De hecho la Federación Agraria Argentina (FAA) pidió medidas de asistencia para los productores inundados.
    En cuanto a Zárate; si bien es un partido de perfil netamente industrial, hay muchas hectáreas sembradas con trigo, maíz y soja; además de varios frutales y el “boom” de los últimos años, productores de hortalizas.
    “En el Partido estamos registrando precipitaciones que se encuentran dentro de los niveles históricos, por lo tanto no hay serias incidencias desde el punto de vista productivo”, explicó el titular de la Agencia de Extensión Rural local del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), Adolfo Paganini. “Por ejemplo ahora está la cosecha de arándanos, de frutilla y todo lo que es producción hortícola, entonces las lluvias lo que están haciendo es retrasar los trabajos de cosecha, nada más. Respecto a los cereales, estamos viendo un gran desarrollo en campos de trigo aunque estas lluvias también traen hongos. Esto puede impactar en la cosecha posterior. Luego está el maíz en un insipiente desarrollo y la soja que recién se sembrará en noviembre”, detalló Paganini. “Más allá de todo las lluvias actuales tienen un beneficio a mediano plazo, dado que el perfil del suelo acumulará agua para afrontar un verano seco. Esto es una buena noticia, dentro de todo, para los productores locales”, agregó el ingeniero agrónomo.
    Por último destacó que las superficies implantas de maíz y trigo son mayores a las de otros años, lo cual es positivo para la tierra en función de que se está diversificando el cultivo de soja. “Tenemos un 30% más de tierra implantada de maíz y trigo, lo cual es positivo en función de la rotación de cultivos”, concluyó Paganini.

    La cosecha de arándonos, muy común en Lima.

    La cosecha de arándonos, muy común en Lima.

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