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  • “Queremos que se abran los libros contables de Carboclor”

    6/6/2017

    Nuevamente el Partido Obrero de Campana, que compone el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, está reclamando contra el cierre de la empresa Carboclor. En este caso su discurso se diferencia del Partido Justicialista, y de otros frentes que salieron a criticar la medida de la empresa, porque reclaman además que la firma “abra los libros contables”. “El intento de Carboclor de cierre de las plantas productoras de solventes con el posible despido de alrededor de 109 personas conmocionó a la ciudad de Campana y a toda la zona, como un golpe más hacia los trabajadores que en el último tiempo vieron la pérdida de puestos de trabajo, cierre de fábricas y suspensiones de parte de Siderca, TFL, Quipro y Atanor, entre otras. La empresa presentó ante el Ministerio de Trabajo un Procedimiento Preventivo de Crisis. A partir del cual se analizaran las causas y de la crisis y su justificativa para los despidos. Aunque no se plantea la apertura de los libros contables de la empresa. Y esto es lo que queremos, que la empresa abra sus libros contables para ver si efectivamente está en un proceso de crisis”, expresaron en un documento del Partido Obrero de la vecina localidad. “Según versiones se realizarían ofrecimientos de “acuerdos” por un 70% de las indemnizaciones o un 50% si los trabajadores no aceptan los términos propuestos. Cabe señalar que hay trabajadores de más de 30 años de antigüedad”, resaltaron desde el PO.
    “El sector químico viene siendo golpeado desde 2015 con el cierre de TFL, donde cerca de 100 trabajadores perdieron su empleo. Recientemente la pueblada en Baradero por el cierre de Atanor que continúa con una lucha latente. En Carboclor, se está repitiendo la historia de TFL que terminó en cierre: la gran huelga de 3 mil obreros químicos contra el vaciamiento en dicha compañía puso en jaque a toda la patronal, incluso más allá de la química. Tras doce días de una enorme huelga, el gobierno actuó como agente patronal; la conciliación obligatoria sirvió sólo para levantar la huelga: en el curso de la misma dos empresas despidieron, arreciaron los ataques contra el sindicato de jerárquicos, Carboclor y otras empresas presionaron a los obreros a no retomar la huelga so pena de represalias. Finalmente, TFL envió telegramas de despido a 75 compañeros. En ese entonces la presidente Cristina Fernández, el gobernador Daniel Scioli y el intendente Osvaldo Cáffaro fueron los bomberos para desarmar este conflicto. Entendemos que el Sindicato de Industrias Químicas y Petroquímicas tiene un alto poder de fuego, sus paros impactan en el funcionamiento de la mayoría de las industrias del país. Por eso debe ser la herramienta de los trabajadores; ya que lo que se percibe es la intencionalidad de hacer el “trabajo sucio” para limpiar la mayor parte de trabajadores posibles, lo que seduciría al eventual comprador. Pagando así los trabajadores la crisis de las patronales”, evaluaron desde el partido de izquierda.
    Por último reclaman “una salida de los trabajadores. Es necesaria una asamblea general de todos los trabajadores químicos, con la presencia masiva de todos los compañeros de todas las fábricas en función de diagramar un plan de lucha por los puestos de trabajo y las condiciones laborales. Debemos dictar un paro por tiempo indeterminado y activo, de los químicos que empalme con el proceso de movilizaciones en la ciudad y con la ocupación inmediata de Carboclor. Proponemos además la expropiación sin pago de la fábrica, su estatización y puesta en funcionamiento bajo control obrero para que su producción esté al servicio de los trabajadores. La lucha por la defensa de los puestos de trabajo en Carboclor tiene que contar con el conjunto de la población”, concluye el comunicado.