Dos niños se quedan “paralizados” del miedo al ver a un hombre vestido de blanco, con un traje plástico de tivek y con una máscara. Detrás de él diez pescaditos naranjas de tres ojos salen corriendo; descubriendo a un joven alto, flaco, desgarbado, maquillado de una tez pálida, con los arcos oculares negros y una capucha negra entrega volantes a un grupo de señoras que toman mate.
Esta escena surrealista es la que el movimiento antinuclear Zárate-Campana montó ayer en la costanera, repartiendo volantes e informando a todos los que se acercaron sobre la energía nuclear y sus consecuencias sanitarias y ambientales en el marco del “Fukushima Day”, conmemorando el accidente nuclear de la central nuclear de Japón el cual evocan para representar el peligro de Atucha 1 y 2. “Lo surrealista es que quieran seguir construyendo centrales nucleares”, esgrimió una de las militantes ambientalistas que organizó la actividad.
“La idea es informar a la gente y que tomen consciencia de que el funcionamiento de Atucha 1 y 2 afectan y comprometen a generaciones futuras. El tema de la energía nuclear es un tema pendiente de toda la comunidad zarateña, Entre Ríos, Capital Federal y toda la provincia de Buenos Aires porque implica un riesgo altísimo, debe ser tomado como algo regional”, expresó Agustín, el Movimiento Antinuclear Zárate- Campana.
“Y nosotros lo que estamos denunciando no es un posible accidente sino todo un proceso que viene impactando durísimo en el medio ambiente y en todo el país. La gente tiene la fantasía de que la energía nuclear sale de la nada y no es contaminante; en realidad la energía nuclear genera agujeros enormes en la montaña y de eso pueden dar cuenta gente de La Rioja que hace años luchan por la minería de uranio a cielo abierto. Y esto es lo que quiere hacer la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que quiere cavar un pozo de 5 kilómetros de diámetro por 2 de profundidad, entra toda una ciudad entera ahí. Por lo tanto no es que la energía nuclear es limpia sino que está afectando a todo el país con las 7 minas de uranio que necesita para funcionar y que aún la CNEA no remedió”, explicó el integrante del movimiento antinuclear Zárate- Campana.
“Muchas gente nos increpa diciendo que necesitan trabajo; pero desde esta agrupación no creemos que una central nuclear solucione los problemas laborales de una ciudad. El trabajo es algo más planificado y producto de políticas públicas. No mezclemos los temas, aparte sería interesante cuántos de los miles de estudiantes que se egresan del secundario trabajan en Atucha o más aún, de las escuelas técnicas. Apenas un puñado”, opinó el militante ambientalista.
Como parte de la actividad también hubo integrantes del movimiento que se personificaron, se maquillaron y repartieron volantes. Unos niños se disfrazaron del célebre pez de tres ojos de la seria animada Los Simpsons, que pescan en el arroyo cercano a la central nuclear de Springfield. Otros se personificaron como la muerte, como zombies que recorrían la costanera tras un accidente nuclear y tres jóvenes “zombies” se colocaron una banda de reinas; “Miss Chernobyl”; “Miss Fukushima” y “Miss Atucha”.
Los volantes que repartieron tenían de un lado al gran persona animado de Hayao Miyazaki, Totoro; con una máscara y del otro lado expresaban lo siguiente; “desde hace décadas los diferentes gobiernos nos imponen convivir con un riesgo sin consultarnos si queremos asumirlo. A las ciudades como Zárate se las conoce en la jerga nuclear como zonas de sacrificio. No pueden predecir las consecuencias de lo que sucederá, ni quieren. En la actualidad no tenemos indicadores fiables que señalen la incidencia de Atucha en las tasas de enfermos oncológicos y otras enfermedades relacionadas con el medio ambiente (autismo, parkinson, etc) Todo se podría haber evitado. Según las últimas licitaciones del gobierno la energía solar y eólica son 4 veces más baratas que la nuclear. El potencial de la Patagonia (según la AAEA) es suficiente para cubrir la generación de electricidad en toda la Argentina. Además de cara, optar por lo nuclear quita fuentes de trabajo en el resto del país ya que una planta eólica emplea 5 veces más operarios que una nuclear. La razón de una central atómica está asociada con la obra pública en Argentina que funciona muchas como una gran caja negra donde los operadores corruptos del Estado hacen sus negocios. Atucha 2 fue la central más cara de la historia del mundo. Se habló siempre de soberanía energética pero la industria argentina es obsoleta en el mercado internacional. Ahora intentan traer reactores chicos, basados en una tecnología que no manejamos luego de 40 años de enormes sumas de dinero invertidas, como parte de un mega acuerdo que desconocemos sus límites. El plan nuclear argentino además contempla la minería de uranio. Aún cuando la CNEA tiene toneladas de residuos sin remediar, ya están listas miles de hectáreas en varias provincias para explotarlas con la minería de uranio a cielo abierto (l más contaminante de todas) Tampoco se habla de qué van a hacer con los residuos actuales que se acumulan porque no existe solución definitiva. Ni de los que se van a sumar con los nuevos reactores. Argentina carece de un basurero nuclear entonces nos preguntamos; `¿A qué provincia irá a parar la basura radioactiva de Zárate?´ Cerrar un reactor tiene un costo de 1000 millones de dólares. Cuando venció la vida útil de Atucha 1 y Embalse decidieron extenderla, aumentando el riesgo para evitar pagar los costos.
Mientras los países nucleares como Alemania, Gran Bretaña, Francia, Japón y Estados Unidos programan su salida, nos emprendemos en un proyecto caro e innecesario. Un accidente nuclear puede alcanzar un radio de 500 kilómetros y afectaría las generaciones futuras. No a Atucha y al Plan Nuclear”.










