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Una artista zarateña que pinta murales por el mundo

A Daniela Canale (Tata Mandarina) siempre le interesó la mitología, las raíces africanas, las leyendas que tienen que ver con la tierra, con el sentimiento de pertenencia a un lugar, el universo simbólico de los pueblos originarios y el misterio de las tradiciones populares. Y con esta perspectiva es que reconoce a la mujer como poseedora de una fuerza ancestral que permite el milagro de la vida.
Fue así como la mujer pasó a ser la musa de su arte; y entre sus idas y regresos a Venezuela, Colombia y Córdoba su fructífera obra se valió de un mural de “Anahí, la leyenda de la flor de ceibo” y “Yasí, la leyenda de la yerba mate” junto con sus alumnos de taller de muralismo.
El libro “Sueños Tupamaros”, del escritor Xuan Gonzalez lleva sus ilustraciones y también expuso una de sus grandes colecciones, “Poderosa Raíz”, que se exhibió en el Espacio Cultural Pachamama, en la Galería de Arte Nacional de Caracas y en el Espacio de la Novalera de Villa Giardino, Córdoba; entre otros lugares. Parte de esa muestra se presentó a fines del año pasado en el Ciclo CAEE del Bondi Cultural de Ingeniero Maschwitz, en la muestra “Tatawawas” del Almacén Cultural Cooperativo, en el Teatro La Rosa y en el encuentro “Vivas y en las calles” organizado por el Instituto 15 de Campana en el día de la lucha contra la violencia de género del año pasado.
En octubre pasado Tata Mandarina viajó a Colombia para participar del 2do. Encuentro Internacional de Muralismo y Arte Público que se llevó a cabo en las ciudades de Pamplona y Chinácota, Colombia. Si bien este gran encuentro internacional se desarrolló del 5 al 16 de octubre, la artista zarateña permaneció hasta noviembre en el país caribeño pintando y entretejiendo redes con otros artistas. En su viaje a
Colombia, Tata llevó la idea de pintar mujeres y en uno de los proyectos agregó la siguiente leyenda; “las mujeres sosteniendo la vida con amor y en conexión armónica con la naturaleza, con la Pachamama …un camino para la paz, cuando existen las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas que posibilitan que la sexualidad femenina y la maternidad entrañable, y con deseo, fluyan y se desarrollen naturalmente. Lo que implica un bienestar para toda la sociedad que parte desde el respeto por la diada madre- criatura”.
Mural en Montevideo
La semana pasada la artista estuvo pintando un mural en la ciudad de Montevideo, Uruguay; convocada por un grupo de “Arteenlaescuela” y con la premisa de juntar a dos artistas latinoamericanas. En este caso Tata hizo dupla con Silvana Piñeyro de Uruguay.
“La vida, la semilla, la tierra, la mujer, la energía vital sexual, el placer y el amor, la permacultura, la transgénesis. Palabras clave desde las cuales sintonizamos nuestros universos personales de mujeres creadoras latinoanericanas para dar origen a una obra compartida como dupla. A partir de ahí me resonaron unas frases de un canto andino: `es esencia y es semilla, y está dentro nuestro por siempre. Se hace vida con el sol y en la Pachamama florece´. Y de estos versos llego la imagen del maíz como semilla de vida, principio vital, elemento fundamental en la cosmovisión de los pueblos originarios de nuestra América, para quienes la vida era inconcebible sin él. Maíz, entidad sagrada ya que reúne en si misma los principios femenino y masculino de la creación; fuente de vida espiritual y material. Literalmente maíz significa lo que sustenta la vida”, expresó la artista zarateña tras su experiencia en Uruguay.
Por estos días Daniela Canale está viajando a Las Grutas, Río Negro, para participar de del 1er. Encuentro Nacional de Muralismo y Arte Público.

“Tata Mandarina” con el mural en la ciudad uruguaya de Montevideo.