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  • La peste que azotó Zárate en 1886

    19/3/2020

    El cólera, enfermedad originaria de la India, hasta los comienzos del siglo XIX raramente se había manifestado en Occidente. La razón era que por la agudeza de sus síntomas (diarrea, vómitos y deshidratación) los pacientes difícilmente podían alejarse de las regiones afectadas por la enfermedad, pues su muerte era inminente. La Revolución Industrial y sus consecuencias, entre las cuales se encontraba la velocidad en el traslado de pasajeros por tierra o por mar, produjo el efecto indeseado por el cual la enfermedad alcanzó el Mediterráneo y desde allí se esparció por todo Occidente.
    Clásicamente se describen cuatro pandemias coléricas en el siglo XIX. La enfermedad llegó por primera vez a la Argentina en forma epidémica en 1859. Desde esa fecha, en otras oportunidades el cólera ingresó al país y se expandió hacia el interior, causando graves trastornos, que a veces se sumaron a otros sucesos trágicos como la Guerra del Paraguay o la epidemia de fiebre amarilla.
    Una segunda epidemia de cólera estalló en Buenos Aires en1880, más grave que la anterior y facilitada por la falta de agua corriente y cloacas, cuestiones sanitarias que presipitaron su difusión. Rápidamente se extendió al interior, y en noviembre de 1886 se dieron los primeros casos en pueblos ribereños del Paraná, desde Tigre a San Nicolás y Pergamino, agravada porque muchos de estos pueblos carecían de hospitales y centros asistenciales.
    Poco después que se denunciaran los primeros casos, la Corporación Municipal de Zárate adoptó algunas disposiciones para impedir el contagio. Se crea así una Comisión de Higiene para tomar las primeras medidas. Con el correr de los días, en el mes de diciembre, el calor multiplicó las chances de contagios y creció el número de víctimas.
    La magnitud de la epidemia llevó a la creación de un lazareto poniéndose a su frente el vecino Juan Zanola quien actuaba bajo las órdenes de la Comisión de Higiene, y el presidente de la Municipalidad dispuso que los vecinos denuncien obligatoriamente los casos de enfermos con vómitos y diarreas- síntomas de la enfermedad- , y en caso de no hacerlo los infractores deberían pagar una multa de 20 pesos m/n destinadas a los gastos de la epidemia.
    EL DR. FELIX PAGOLA HIZO FRENTE A LA EPIDEMIA
    El cólera se transformó en epidemia y por lo tanto, produjo mucho pánico en la población generando un panorama desolador.
    En medio de la crisis sanitaria, actuaron con abnegación el farmacéutico Juan Claverie, quien tenía su farmacia en la esquina de Belgrano y Justa Lima, y el Dr. Félix Pagola quienes contaban para controlar el mal con algunos medicamentos como pociones de sulfato de hierro con bicloruro de mercurio para purificar las aguas, esencia fenical y elementos de botiquín.
    El doctor José Félix Pagola era oriundo de Gualeguaychú. Descendiente de vascos, siguió la profesión de su padre y se graduó en la Universidad de Buenos Aires en 1883. Así llegó a Zárate donde se casó con Balbina Catalina Capdevielle habitando en una casa de la calle justa Lima al 100. Fue concejal y cuando se desató la epidemia de cólera prestó servicio como médico cirujano con el grado de capitán de fragata en el Arsenal de Zárate. Su desempeño médico para atender a los enfermos de cólera fue muy abnegado y se ganó el reconocimiento y agradecimiento del vecindario. A fines de abril de 1887, el cólera estaba controlado, y los zarateños en agradecimiento a la actuación del médico le entregaron una placa y un álbum con la firma de 700 vecinos.
    Para recordar la memoria de las víctimas de la epidemia se levantó una cruz de madera en la barranca en Maipú y Juan B. Justo.
    El Dr. Félix Pagola fue años más tarde director del primer hospital de Zárate creado por la Sociedad Protectora de los Pobres, entidad que nació en 1889. El Hospital Nuestra Señora del Carmen se inauguró el 1ro. de enero de 1894, y estaba ubicado en la calle Pellegrini al 1900 fuera de la entonces traza urbana. Pagola fue por muchos años su director ad honorem.
    En 1925 se mudó a Buenos Aires, fue cuando los vecinos de Zárate entre quienes se encontraba Pedro Gauthier, Enrique Lasaga y Ernesto Atwell le testimoniaron su agradecimiento por su trayectoria de 40 años como médico con una placa en la que dice: “Al Dr. Félix Pagola, el Pueblo de Zárate como testimonio de gratitud al médico filántropo y humanitario que hizo de su noble profesión un verdadero apostolado.”
    Este noble médico falleció en
    Buenos Aires el 30 de octubre de 1932 y 17 años después, durante la intendencia de Luis Di Paolo, el Concejo Deliberante de Zárate sancionó la Ordenanza 603, por la cual se impuso su nombre a la entonces calle Humberto Primo.

    Dr. Félix Pagola.