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  • Bajante histórica del Río Paraná: grandes sectores sin agua y barcazas sobre el barro

    25/4/2020

    Cada sector reclama por sus ganancias ante una situación que primero tuvo el efecto económico de la pandemia y ahora otro ambiental. El Río Paraná presenta una bajante histórica, que no se registraba desde 1971.
    El Instituto Nacional del Agua, organismo gubernamental que se encarga de monitorear ambientalmente el cauce, señaló que efectivamente se trata de una “bajante extraordinaria” la que experimenta el río Paraná. Y según lo pronosticado dicha situación será aún más pronunciada el mes que viene ante la escasez de lluvia en las cuencas de los ríos y en el comienzo de la cuenca del Plata.
    Respecto al Delta, la única posibilidad de que la situación mejore es con la sudestada y que los niveles del Río de la Plata se eleve y con ello la altura del Río Paraná.
    Los motivos de tal situación son multicausales, escasa lluvia en la cuenca del Paraguay, en la del Paraná y en especial sobre el Río Iguazú.
    Y las consecuencias económicas se reflejan en problemas para circular y amarrar en los puertos. Es por esta razón, que el gobierno argentino firmó un acuerdo con la República Federativa de Brasil para aumentar en las descargas de agua del embalse de Itaipú por un período acotado. Se convino en un aumento de caudal entre el 18 de abril y el primero de mayo en el orden de 1400 m3/s hacia el tramo argentino-paraguayo del río. Es decir, se pidió que abran las compuertas de las represas para que el agua transcurra y baje por toda la cuenca.
    Como parte del acuerdo se acordó continuar las conversaciones a nivel técnico pero con el ánimo de que este aumento de caudal alivie la situación de la ribera misionera, pero su efecto se irá amortiguando hacia aguas abajo, hacia el delta.
    La altura en Zárate, según Prefectura Naval, marca 0,6 metros; un registro que no se tenía desde la década del 70 en otra bajante histórica del río.

    Denuncian pesca indiscriminada durante la bajante

    Miembros de la agrupación ambientalista “El Paraná No Se Toca” manifestaron su preocupación ante la pesca indiscriminada por parte de frigoríficos durante una bajante histórica que atraviesa el río, a la altura de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos.
    “Necesitamos que llueva en toda la cuenca del río Paraná, en el norte y todos sus afluentes para que se modifique la altura del río”, dijo Pablo Cantador, miembro de la agrupación. Y detalló que no veremos el río en su altura normal “hasta un largo tiempo, y se espera que el Paraná continúe bajando hasta fin de mes”.
    En abril de 2019, el río tenía 3,40 metros de profundidad y lo que preocupa “es el sistema de lagunas y arroyos que se están secando”, dijo el ambientalista.
    Juan Borus, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), agregó que “con el horizonte climático que podemos manejar vemos que en los días que faltan de abril, mayo y junio seguirá esta condición climática desfavorable. No se espera una mejora en lo absoluto, ni siquiera que las lluvias lleguen a lo normal, con lo cual la sequía va a seguir”.
    Desde el INA advirtieron que difícilmente en el invierno haya un cambio significativo. “No me sorprendería que hasta bien entrada la primavera sigamos estando en esta situación, no sé si tan grave como la actual, pero sí en niveles muy bajos. Las estadísticas generales no nos dan lecturas así desde diciembre de 1971. En abril nunca tuvimos una bajante como esta”, agregó Borus.
    Cantador precisó que la bajante “genera que los peces se agrupen en los sectores con mayor caudal de agua, algo que fue aprovechado por pescadores de frigoríficos, que extraen ejemplares indiscriminadamente”.
    Sobre la posibilidad de que se abran las compuertas de las represas brasileñas; el ambientalista explicó que el aporte que otorga la apertura de compuertas en Brasil es “mínimo”, ya que “genera 1400 metros cúbicos de agua, y si bien es un alivio para la toma de agua, no es suficiente para los ciclos del río y la reproducción necesaria de los peces”.
    Borus coincidió en que “las represas no tienen absolutamente nada que ver con la bajante. El concepto de cierre o apertura de compuertas es un error que se comete por no entender cómo funciona una presa de embalse. Para que puedan generar energía eléctrica el agua necesita pasar por las turbinas, de lo contrario no generan energía ni dinero”, explicó.
    Debido a los bajos niveles alcanzados por el río, varias provincias del norte han decretado una veda de pesca comercial, para preservar el cuidado de las especies.
    En consecuencia, Santa Fe y Entre Ríos convocaron especialistas y el pasado 17 de abril emitieron un comunicado manifestando que los recursos se encuentran estables, por lo que no se adherían a la veda. No obstante, desde la entidad ambientalista denunciaron que estos datos “se basan en estudios del 2019, ante la imposibilidad durante el aislamiento de que los especialistas puedan realizar un nuevo estudio, que refleje la situación actual”.