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  • Esta semana se realizarán los alegatos por las detenciones clandestinas en el Arsenal

    2/6/2020

    Los juicios por delitos de lesa humanidad por la desaparición de obreros de la automotriz Mercedes Benz y la causa “Arsenal Naval de Zárate y otros centros clandestinos del circuito Zárate-Campana”, continuarán esta semana en los Tribunales Federales de San Martín a través de medios electrónicos ante el aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno ante la pandemia de coronavirus.
    En la jornada de ayer continuaron los alegatos del juicio “Arsenal Naval de Zárate” y otros centros clandestinos del circuito represivo que funcionó en esa ciudad y que operó también en la vecina localidad de Campana durante la última dictadura cívico militar.
    Se trata de la causa caratulada como “Di Nápoli Omar Edgardo”, que está a cargo del Tribunal Oral Federal Número 2 de San Martín -integrado por Daniel Antonio Petrone, Daniel Alberto Cisneros y María Marta Dos Santos-, y en la que se juzgan privaciones ilegítimas de la libertad, torturas, abusos sexuales y violaciones cometidos en el circuito represivo de Escobar, Zárate y Campana entre marzo y abril de 1976.
    En tanto, mañana el Tribunal Oral Federal 1 ( compuesto por los jueces Daniel Gutiérrez y Silvina Mayorga y Nada Flores Vega) del mismo distrito judicial proseguirá el proceso oral y público por la desaparición de obreros de la automotriz Mercedes Benz, a través de medios electrónicos ante la cuarentena por la pandemia de coronavirus.
    La causa de Mercedes Benz es una de los 169 que integran la megacausa Campo de Mayo, que incluye también los casos de obreros ferroviarios, las víctimas de la denominada Área 400 y los soldados secuestrados en el Colegio Militar. En este juicio, están siendo juzgados Santiago Omar Riveros, Eugenio Guañabens Perelló, Miguel Hugo Castagno Monge, Carlos Eduardo José Somoza, Carlos Francisco Villanova y Benito Ángel Rubén Omaecheverría.
    Muchas de las víctimas que pasaron por los cuatro centros clandestinos de detención que funcionaron en el complejo militar de Campo de Mayo eran trabajadores y militantes, miembros de comisiones internas de fábricas y empresas.
    En el caso de Mercedes Benz, algunos de ellos fueron Alberto Francisco Arenas, Juan José Mosquera, Jorge Alberto Leichner Quilodran, Alberto Gigena, Diego Eustaquio Nuñez, Fernando Omar Del Contte y Héctor Aníbal Ratto, quien sobrevivió.
    Etapa de juicio oral
    En esta instancia se están produciendo los “alegatos” en el marco del juicio oral, que no son más que argumentos o razonamientos verbales o escritos, vertidos por las partes en un juicio, con la finalidad de persuadir al Juzgador sobre la razón que se tiene en la litis demostrándose así con todos los argumentos y pruebas aportadas durante el juicio.

    Reinician la causa contra Di Napoli

    La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires es la querellante en base a diferentes testimonios de víctimas; principalmente el testimonio de una vecina zarateña que idenfiticó a la voz de Di Napoli. “Hay centenares de testimonios que dan cuenta que en las salas de tormentos había médicos que evaluaban el estado de salud de la víctima, para ver si podía soportar más tortura. Son muy pocos los identificados y a eso sumemos las relaciones con la expropiación de bebés. Hay que seguir investigando, no sería raro que estén ligados a todos estos delitos. El caso Di Napoli generó un gran sacudón en la sociedad”, describió el periodista Pablo Llonto, haciendo referencia a la causa que juzga el rol del médico zarateño acusado de ser partícipe de la represión en la dictadura de los 70 en la Base Naval de Zárate.
    La audiencia se lleva adelante en el Tribunal Oral en lo Federal N°2 de San Martín y se puede seguir por la página del Centro de Información Judicial de la Corte Suprema de Justicia de la Nación: www.cij.gov.ar .
    Será de manera remota para todas las partes, salvo para la defensa particular que estará presente en la sala para continuar con los alegatos.
    El 6 de mayo pasado la Subsecretaría, en línea con la recomendación de la Cámara de Casación y con la Secretaría de Derechos Humanos de Nación, había solicitado que se retomarán las audiencias en esta y otras tres causas en las que es querellante y que permanecen suspendidas por el aislamiento social preventivo por la pandemia de Covid-19.
    “Nos preocupa la dilatación de los tiempos en los procesos de juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad. Y también comprendemos y nos ocupa la situación generada por la pandemia del coronavirus. Por eso en los juicios que somos querellantes solicitamos a los tribunales retomar las audiencias de manera remota y tomando todos los recaudos”, dijo entonces el subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia, Matías Facundo Moreno.
    Además, el funcionario ratificó “la voluntad y el compromiso de la Subsecretaría y del Estado con el juzgamiento de los crímenes cometidos por la dictadura cívico militar”.
    En el marco de la causa, los abogados del organismo también recurrieron el beneficio de prisión domiciliaria al que accedió Di Nápoli el 3 de abril pasado.
    En su alegato del 4 de febrero las abogadas Valeria Monetta y Yanina Michelena, solicitaron para el médico una pena de 25 años de prisión y el cese de las prisiones domiciliarias con que están beneficiados los otros dos acusados.
    En realidad el debate por la causa Di Nápoli comenzó en agosto de 2019 ante el Tribunal Oral en lo Federal Nº2 por los crímenes cometidos en el Arsenal Naval de Zárate, el buque patrullero ARA Murature -anclado al frente – y en Campana, durante la última dictadura cívico -militar.
    Tiene por objeto privaciones ilegítimas de la libertad, torturas, abusos sexuales y violaciones, cometidas contra una veintena de víctimas que por primera vez están siendo juzgados en ese circuito represivo.
    Omar Edgardo Di Nápoli, el acusado que le da el nombre al expediente, era el médico en el barco Ara Murature que decidía si las víctimas podían continuar siendo torturadas. Los otros imputados son Jorge Bernardo y Santiago Omar Riveros.