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  • De a poco, bares y cervecerías intentan sobreponerse al impacto de la pandemia

    31/7/2020

    El pasado fin de semana los café, bares y cervecerías de la ciudad comenzaron el lento camino de reactivación de la actividad gastronómica, luego de que se flexibilizaran algunas actividades en el distrito en el marco de la pandemia de COVID-19.
    LA VOZ dialogó con responsables de distintos comercios que, si bien comparten el rubro gastronómico, abordan conceptos diferentes en su actividad, en medio de un contexto de gran incertidumbre para pymes y emprendedores frente a las adversidades que ofrece el coronavirus.
    Lo que los especialistas denominan como “nueva normalidad” implica un período de adaptación que no será sencillo para quienes llevan adelante alguna actividad comercial, así como tampoco lo será para los clientes. Volver a compartir espacios públicos con aglutinación de personas, ambientes cerrados o el contacto estrecho con desconocidos se presenta como un reflejo difuso en el horizonte y lo cierto es que la actual situación dista bastante de lo que solía hacer.
    Podríamos decir que poner un pie en un bar o cervecería, presupone asumir y cumplir una serie de protocolos biosanitarios para la permanencia y eso ya sería una atipicidad suficiente en el funcionamiento de un comercio. Pero en verdad, lo atípico comienza mucho antes.
    Para poder disfrutar de una cerveza o una cena en algunos de estos comercios, el cliente debe realizar su reserva -y brindar sus datos- con la suficiente antelación, pues los bares y cervecerías ahora presentan una importante reducción en su capacidad para garantizar la distancia social indicada y además, el horario de atención es considerablemente más reducido (lunes a sábados de 18 a 22). En este punto, se plantea uno de los principales disgustos de los comerciantes según varias consultas que pudo formular este medio.
    EL HORARIO DE APERTURA Y CIERRE
    Si en algo coinciden las opiniones de responsables y dueños de comercios gastronómicos, es que las determinaciones elaboradas por la Municipalidad para su funcionamiento fueron demasiado unilaterales, sin abrir la posibilidad de escuchar las propuestas de quienes conocen la dinámica de un sitio gastronómico.
    Para algunos, el horario de 18 a 22 horas “es tarde para la merienda y es temprano para la cena”, y por eso remarcan la necesidad de un corrimiento, o bien, de una mayor amplitud del rango. El problema, es que los ingresos generados durante ese tiempo no alcanzan para sostener los gastos que implica levantar las persianas.
    “EL DIA MAS GASTRONIMICO” SIN PODER ABRIR
    Lo mismo ocurre con la imposibilidad de apertura durante los días domingos; algo que, de nuevo, forma parte de los puntos en común de los comerciantes que definen este día como “el más gastronómico de la semana”.
    CONTROLES
    Del mismo modo sostienen que, si bien los controles que realiza la Municipalidad son constantes y con muchas exigencias, esto no se traduce en una presencia real de acompañamiento hacia los comerciantes que en las próximas semanas buscarán reponerse del duro golpe que significó cerrar sus puertas por cuatro meses, salvo contadas excepciones que lograron volcarse de manera paliativa a la modalidad de delivery y takeaway.

    “Con ánimos y expectativas, pero la realidad es la misma”

    Por su parte, Leandro García, dueño de Don Juan, ubicado en Independencia y 19 de Marzo, remarcó las dificultades que se presentan en su caso particular, al tratarse de un comercio gastronómico donde gran parte de su clientela se compone por habitués que concurren al lugar diariamente, como si fuera un ritual. Don Juan ya lleva casi 7 años en la ciudad y también cuenta con otra sede en Campana, ubicada en Berutti y Mitre.
    “Estuvimos sin trabajar dos meses y pudimos abrir las puertas después de cuatro, eso dificulta las cosas independientemente del tamaño del negocio. Estamos tratando de llevarlo adelante, ahora que abrimos la puertas estamos contentos, con ánimos y con expectativas, pero la realidad sigue siendo la misma”, explicó. Según refirió, en Campana la exigencia estricta tiene que ver con el horario de cierre del comercio, pero tiene una mayor amplitud para la apertura.
    Entre los dos locales son alrededor de 12 personas las empleadas. “Es muy complicado mantener esa estructura”, señaló Leandro a la vez que destacó la ayuda proveniente del Gobierno para hacer frente al pago de salarios.
    “Al personal no le costó adaptarse al protocolo y a los clientes tampoco, al contrario, se adaptan a eso porque quieren al lugar. Estamos viendo que pasa en estos días para ver cómo seguimos con la cuarentena; la gente se cuida porque quiere seguir así”.

    Leandro García, propietario de Don Juan, dialogó con LA VOZ.

    “Tenemos que trabajar en conjunto y ser parte de la solución”

    Matías Bertolli es uno de los socios de Republica BeerHouse, la cervecería ubicada en calle 19 de Marzo 346.
    Según contó a este medio, la reapertura comenzó muy despacio por dos situaciones: por un lado, cierta resistencia de público a asistir a un lugar donde su esencia consiste en el encuentro, lo grupal y lo amistoso y que ahora se ve desdibujado por los nuevos procedimientos, mientras que por el otro lado están aquellas personas que aun sienten cierto temor al Coronavirus y prefieren evitar riesgos aunque las medidas dispuestas garanticen la seguridad.
    Pero respecto a las personas que si decidieron concurrir, Matías contó: “Hay un sector que sale con muchísimos recaudos. A pesar del frío mucha gente me pedía estar afuera. Muchos entienden y valoran la forma en la que nos manejamos. Los gastronómicos, de por sí tenemos un protocolo de manejo de alimentos y de sanidad y esto solamente fue sumarle algunos recaudos más. Nos manifestaban que se sentían más seguros prácticamente aislados en la mesa del bar, que yendo a un mercado o yendo a un banco, donde los productos son manipulados por un montón de gente o donde están en contacto con muchas personas”.
    En este sentido, señaló: “Acá la comida es solamente manipulada por el cocinero y por el cliente. Cada mesa tiene su moza exclusiva, los baños están sanitizados por personas, el ingreso es exclusivo. El lugar es muy seguro pero hay mucha gente que tiene sus prejuicios”.
    Por otra parte, analizó: “El hecho de arrancar es un gran paso en esa situación tan difícil para la gastronomía zarateña. El 50% no va a poder arrancar, y para el resto la situación es crítica.Esto es una acción mancomunada y tenemos que entender como sociedad el rol que cumplimos cada uno: los clientes, los comerciantes y el Estado. Tenemos que entender que todos, desde nuestro lugar, tenemos que trabajar en conjunto, ser parte de la solución y no del problema”.

    República Beer House es una de las cervecerías que abrió en los últimos días.

    “La gente todavía tiene miedo y es normal”

    En el caso de Antares, si bien se trata de una franquicia, los desarrolladores de la propuesta también son emprendedores y con las nuevas medidas adoptadas ven trastocado su concepto de encuentro y reunión que ofrece el espacio.
    Alvaro Urtiaga es el responsable del local de Antares ubicado en Rivadavia 942 que emplea a 22 personas, pero que por estos días solo convoca a 18 de ellas dado que la demanda es considerablemente menor.
    “Los gastronómicos de alguna manera estamos contentos de poder volver a la actividad y abrir las puertas. Desde abril nosotros empezamos con el delivery y el takeaway, tuvimos que reinventarnos. El fin de semana la gente respondió bien y como el horario es un poco reducido, la realidad es que no nos permite hacer volver a trabajar a todo el equipo, porque sólo podemos estar abiertos 4 horas”, contó Alvaro en diálogo con LAVOZ y agregó: “Estamos adaptándonos a esta realidad; el regreso es tímido, la gente respondió y vino, pero todavía tiene miedo y es normal”.
    En Antares se aplica un protocolo enviado por la provincia para locales gastronómico, y también un protocolo interno de la franquicia: “Es un local súper seguro, los chicos están capacitados y concientizados para que el cliente se sienta seguro al volver”.
    Por su parte, Alvaro también piensa que el regreso del público “será tímido porque la gente también está muy golpeada económicamente, y eso es un cóctel peligroso para la actividad, pero la estamos remando”.

    Personal de Antares con barbijo y máscara de protección facial.

    Principales puntos de protocolo para locales gastronomicos

    RESERVAS
    -Se recomienda que todos los clientes acudan al establecimiento con reserva previa, la que debe ser realizada de manera remota (teléfono, página web, app celular, etc.). El local deberá comunicar por algún medio fehaciente la confirmación de la reserva.
    OCUPACION
    -Asegurar que la densidad de ocupación no exceda, en ningún momento, 1 persona cada 2,25 metros cuadrados.
    -Los establecimientos deberán registrar los datos personales de todos los clientes que concurran al establecimiento, determinando fehacientemente día y hora de permanencia para llevar a cabo una trazabilidad suficiente en el caso de producirse un contagio.
    -Se recomienda notificar en tiempo real el estado de la reserva para evitar aglomeraciones por espera, que siempre debe ser fuera del establecimiento.
    -Demarcación de áreas (distancia mínima 2 metros), para ingreso y egreso de los clientes, evitar el contacto cercano.
    INGRESO AL LOCAL
    -El empleador deberá dividir la zona de ingreso y egreso. En lo posible que sean independientes. Caso contrario se deberá señalizar con cintas adhesivas u otro método el sentido de la circulación, disponiendo al ingreso, alcohol en gel y/o solución de alcohol al 70% o sanitizante apropiado a toda persona que ingrese, quien deberá desinfectarse las manos obligatoriamente.
    -En los pisos de ingreso se deberán colocar 2 trapos de piso con lavandina al 0,1% (20 en 1000). Los trapos de pisos con lavandina se lavarán en promedio cada 2 horas.
    -Al ingresar al establecimiento, todos los clientes y asistentes deberán higienizar su calzado y sus manos. Se deberá usar de forma obligatoria el tapaboca nariz.
    DISPOSICION DE LAS MESAS
    -Deberá ser de tal manera de garantizar un mínimo de 2 metros entre comensales, que será contabilizado a través de la posición normal u habitual de un comensal/cliente.
    -Los establecimientos gastronómicos podrán funcionar hasta el 50% de su capacidad habitual, manteniendo la proporción estipulada en base a 1 persona cada 2,25 metros cuadrados. Se debe respetar al máximo las capacidades previstas de cada sala. Asegurar que la densidad de ocupación no exceda en ningún momento lo mencionado.
    -Está prohibido ubicar a más de 4 personas por mesa, a excepción se trate de grupo familiar primario de más de cuatro miembros.
    -Se debe permitir entre la rotación de mesas, un tiempo mínimo para desinfectar e higienizar las mesas.
    -El distanciamiento es válido tanto para mesas en el interior como en el exterior de los locales gastronómicos.
    -Anular todo lugar de uso común que no sean las mesas establecidas para los comensales.
    -Será obligatorio disponer de un recipiente con alcohol en gel o solución sanitizante autorizado por ANMAT sobre cada mesa para uso de los clientes.
    -Se deberá antes y después de cada cliente, realizar una minuciosa limpieza y desinfección de todos los elementos y espacios utilizados por cada uno de ellos.
    OTRAS RECOMENDACIONES
    -Evitar la colocación de manteles. Utilizar individuales y retirarlos luego de cada uso para su limpieza y desinfección.
    -En caso de tener que utilizar manteles, cubrirlos con un protector de nylon cristal para facilitar su limpieza o cambiarlos tras la utilización de cada cliente. Las servilletas del servicio deben ser de papel, sin excepción.
    -Se recomienda mantener los espacios infantiles cerrados y no permitir el ingreso a áreas de juegos.
    -No compartir utensilios para comer con otras personas.
    -Evitar los saludos de cortesía que requieran contacto físico como besos, abrazos o estrecharse las manos.
    Los vasos y platos de entrada ubicados en la mesa durante el armado se ubicarán hacia abajo, y los cubiertos se colocarán en la mesa dentro de una bolsa plástica de uso único. En el caso de ser posible que se asignen siempre a la misma mesa los utensilios a utilizar por los comensales.
    -En la eventualidad de que el/la mozo/a o el/la camarero/a toquen dinero o tarjeta de pago, se deberá desinfectar inmediatamente las manos con alcohol en gel.
    -Cuando circunstancialmente se deba levantar algo del suelo, se lo desechará o lavará y desinfectará, al igual que las manos.