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  • Hace 55 años Borges daba su primera conferencia en Zárate

    22/9/2020

    Como parte de su rutina de conferencias, el 1° de octubre de 1965 Borges llegó a Zárate. La ciudad, levantada a orillas del Paraná de las Palmas -ese río del color de la canela- era fruto de una realidad cosmopolita de matriz proletaria, de la que emergió en un tiempo una élite intelectual de izquierda. Junto a ella, sectores medios y acomodados, integrados por prósperos comerciantes, burócratas y activos profesionales y educadores, mostraban el carácter dinámico de una movilidad social, hace ya largo tiempo, adormecida.
    Otro de los rasgos que definían aquella comunidad era una larga tradición en el ejercicio de la tribuna pública. Oradores y conferencistas de primer nivel, de la política, la economía y las letras, desfilaron por ella, fruto de la acción desplegada por instituciones culturales, como las bibliotecas sindicales y populares, de las que la ciudad presumió en algún tiempo.
    Esta presencia de Borges en aquella ocasión tuvo una especial recepción entre la comunidad educativa del Colegio Nacional, cuyos docentes y alumnos asistieron en número, más que decoroso, según un registro fotográfico que da cuenta de lo acontecido.
    Las palabras de presentación estuvieron a cargo de su amigo de tantos años, el escritor y guionista Ulises Petit de Murat. El tema fue la literatura fantástica a la que Borges, lector y creador, estuvo unida desde siempre.
    Podemos pensarlo a Borges, ya con su ceguera a cuestas, en el salón del Club Argentino, discurriendo sobre las lecturas de su niñez, que lo hicieron encontrarse con Poe y con aquellas lúcidas pesadillas de Herbert G. Wells, La máquina del tiempo, La isla del doctor Moreau, Los primeros hombres en la Luna, El hombre invisible… y que marcaron sus primeros cuentos fantásticos como autor.
    Al referirse a lo fantástico, Borges, quizá, haya hecho de la ambigüedad, una posibilidad para desconcertar a sus ocasionales oyentes, expresando, como lo hizo en otras oportunidades: no sabemos si el universo pertenece al género realista o al género fantástico. La identificación con uno u otro género descansaría, según él, en el lector, ante todo, y en la intención del escritor también.
    Borges explota ese doble juego entre ficción y realidad cuando señala que toda ficción, que toda literatura, fue en un principio fantástica. En ese sentido, Rodríguez Monegal -sagaz crítico de la obra borgeana- al hablar de las metáforas de la realidad, señala que en el centro de estas ficciones hay un mensaje que no es difícil de formular: el mundo coherente en el que creemos vivir, gobernado por la razón y fijado en inmutables categorías morales e intelectuales, es una invención de los hombres que se superpone a la realidad.
    Borges, ese creador profundamente rioplatense y universal, honró con su presencia a nuestra ciudad dos veces.

    La imagen fue tomada por el fotógrafo Carlos A. Cerrini.