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  • Otra mirada sobre la ansiedad en tiempos de pandemia

    13/10/2020

    El COVID-19 nos obligó a poner en pausa todas las rutinas diarias, como ir de un trabajo al otro, a escuela, al gimnasio, o a una reunión con amigos. El video llamado, juegos de mesa, series, comida casera, redes sociales y clases virtuales se apoderaron de lo cotidiano de nuestras vidas. Obligados a parar, y en aislamiento estricto, no todo es descanso y disfrute, esta situación puede provocar situaciones desequilibrantes.
    El aislamiento obliga a la permanencia en un espacio físico, que fuerza a la reclusión, altera las percepciones del tiempo y el espacio, implicando el cese de contacto con personas externas, alterando los procesos de socialización.
    Frente a este contexto nos sentirnos socialmente ignorados o excluidos, en situaciones en las cuales se priva a las personas de refuerzos sociales, lo que desencadena frustración y estrés. El encierro prolongado se asocia a desequilibrios psicológicos y somáticos, como agobio, claustrofobia, depresión y ansiedad contenida, observándose un aumento en los trastornos mentales, principalmente: trastorno de ansiedad, trastorno afectivo y trastorno psicótico. La ciencia puede hacer mucho para intervenir en este escenario y no sólo en materia de vacunas. La psicología aporta mucho en situaciones como ésta.
    La angustia es la matriz para que psicólogos desmenucen las vicisitudes del confinamiento: la angustia como hija de la cuarentena y la cuarentena como abono y cultivo de la angustia.
    Freud expone los orígenes de la angustia, como la vivencia traumática (nacimiento) y la señal que amenaza su repetición.
    En Lacan encontramos la definición de la angustia en un apólogo: es la espera de que algo sucederá.
    Los psicólogos cognitivos como Lang, sostiene que la ansiedad se manifiesta según un triple sistema de respuesta (cognitivo, fisiológico y conductual) siendo una respuesta emocional que da el sujeto ante situaciones que percibe o interpreta como amenazas o peligros. Aaron Beck refiere que es la percepción del individuo a un nivel incorrecto, basada en falsas premisas.
    David Kessler comenta que el duelo anticipatorio produce ansiedad y que es la mente yendo hacia el futuro e imaginando lo peor. Poder pensar en cómo soltar lo que no se puede controlar y entrar al presente, calma al sujeto Sartre define a la angustia, como el sentimiento más importante de todos, declarando que el hombre es angustia, siendo el miedo, la ansiedad, la culpabilidad y la conciencia, elementos que permiten dar cuenta de su estado de libertad, en tanto que, cada decisión y consecuencia al no estar definida por una esencia (ser superior) residen en la absoluta responsabilidad del sujeto, es decir, que tiene la conciencia de ser libre. El sentimiento de angustia nace por el darse cuenta de que todo lo que sucede es consecuencia de nuestras propias decisiones y nada ni nadie nos podrán ayudar, la angustia de no tener a quien culpar por todo lo que decidamos vivir. El concepto de angustia parte por la responsabilidad de estar conscientes de nuestra propia existencia, que conlleva al hombre a ser libre para dirigir y juzgar el transcurso y proyectos de sus vidas. Finalmente Sartre nos dice que, “no tenemos excusas detrás de nosotros ni justificaciones entre nosotros”. Se está “condenado a ser libres”.

    Gabriel Raimundo Lic. en Psicología (MN 69359 – MP 20680) Especialidad Adultos Niños y Patologías de Consumo Centro Médico Rawson