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  • Para la fiscal, no hay dudas de que se trató de un femicidio

    22/10/2020

    El femicidio ocurrió cerca de las 20.30 horas del pasado sábado, mientras Keila (16) se encontraba en la vivienda que compartía con su novio Franco Moreira (19). Junto a la pareja se encontraba Matías Oviedo (19); desde ese día, ambos sujetos se encuentran prófugos de la Justicia.
    La investigación está a cargo de la Dra. Laura Brizuela de la UFI Nro. 2 de Campana. Para la fiscal, no hay dudas de que se trató de un femicidio y por eso caratuló la causa como “Homicidio agravado por el uso de arma de fuego mediando violencia de género”.
    Según se pudo reconstruir hasta el momento, Franco Moreira había comprado hace algún tiempo una escopeta calibre 12. Ese día, en circunstancias que aún no pudieron establecerse, uno de los sujetos manipuló el arma y asesinó a la joven de un disparo en la cabeza.
    La autopsia reveló que el arma fue disparada a menos de 5 centímetros de la víctima. Tras el hecho, Moreira y Oviedo abandonaron la vivienda de calle Carreto, en barrio Las Praderas, y huyeron en el automóvil Renault Clio gris rumbo a la casa de la madre de Franco. Allí estuvieron unos instantes y luego volvieron a escapar con rumbo desconocido.
    En las pesquisas tomó intervención el personal de calle de la Comisaría de Campana y de la Dirección Departamental de Investigaciones de Zárate Campana. Según confirmaron fuentes judiciales a este medio, en las últimas horas se realizaron allanamientos en distintos lugares para tratar de dar con los asesinos, pero hasta el momento los procedimientos tuvieron resultados negativos respecto del paradero de los sospechosos. Aún así, los efectivos policiales lograron secuestrar algunos elementos de interés para la causa.
    Franco Moreira convivía con la joven desde hace algunos meses y en reiteradas ocasiones ejerció violencia de género hacia la víctima, que ya había alertado a algunas personas sobre su situación y los golpes que recibía de su pareja. De hecho, en el informe de autopsia también se encontró un hematoma en uno de los brazos de Keila (con determinadas características que descartan un golpe accidental), que sería una huella clara de la situación de violencia que atormentaba a la joven.
    Durante la mañana de ayer, se llevó a cabo una movilización encabezada por familiares de Keila, amigas y allegados, quienes expresaron su pedido de justicia en la plaza Eduardo Costa de Campana, frente a la Municipalidad y luego se trasladaron a la sede de la UFI Nro. 2, donde la madre de la víctima fue recibida por la fiscal.

    Marcha en Campana reclamando justicia.