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  • “La enfemería es un arte del cuidado”

    21/11/2020

    El hecho de cuidar y ocuparse de una persona internada o recién nacida pareciera ser “invisible” en algunos casos; ya que el médico que lo trata es una eminencia o, en otras situaciones, es el propio paciente “quien evoluciona”. Estos son comentarios de pasillos de clínica u hospital muy escuchados. Pero detrás de cada mejora, en el día a día, y hasta en la higiene de cada convaleciente en una cama, o de un bebé en una incubadora, está la enfermera.
    Por tal motivo puede suponerse que el quehacer enfermero resulte difícil de ver cuando está, pero que entrañe un gran vacío en su ausencia. Aunque, en este sentido, conocer a una enfermera de vocación y que tenga verdaderas actitudes y aptitudes, muchas veces resulta ser inolvidable.
    Patricia Junco hace 20 años que trabaja en el hospital y 18 en la sala de Neonatología del hospital zonal Virgen del Carmen. Una verdadera enfermera de profesión que debió pulir una capacidad innata para tratar con bebés recién nacidos y sus familias porque, al fin y al cabo, la enfermera es la que también cura, y fundamentalmente cuida, se ocupa, limpia, contiene y tranquiliza a pacientes y a sus familias. Y en ese manejo de personas se mueven un sinfín de emociones y sentimientos.
    “Para mí la enfermería es un arte del cuidado”, confesó sin dudarlo un segundo Patricia Junco. “Yo me incliné por esta profesión porque siempre me gustó ayudar a los demás y no me daba impresión la sangre o las heridas. En ese sentido siempre fui muy corajuda”, reconoce la enfermera. “A los 17 años comencé a trabajar en el hogar de ancianos como mucama y una enfermera de allí que se llamaba Nora, me incentivó para que sea enfermera. No sé si habrá visto algo pero siempre charlaba con ella. Luego mi familia me apoyó e ingresé al hospital como auxiliar de enfermería, en la sala de terapia intensiva de adultos, en el año 1995”, recordó.
    Finalmente se recibió de enfermera en la última camada de profesionales que cursaban a través del propio hospital. Luego de recibirse, se volcó de lleno al área de Neonatología. “Cuando ingresé a Neo, es como que encontré mi lugar dentro de la profesión. Esto me motivó a estudiar y capacitarme aún más en esta rama”, evaluó la actual supervisora de enfermeras de Neo.
    ATENCION Y CONTENCION
    Los últimos días fueron parte de la “semana del prematuro”, en la cual profesionales médicos y enfermeros difunden y destacan el rol de las maternidades que atienden a “partos de riesgo”, con bebés que nacen con bajo peso o antes de término. “Nosotros atendemos a los pacientes, que en este caso son bebés de horas o días. Muchas veces estos bebés no llegan al kilogramo o apenas lo superan. Es muy fuerte y es algo completamente diferente a trabajar con adultos. Por lo tanto atendemos a los bebés y también contenemos a esa familia. Creemos que la enfermería es un abanico, se trabaja con el paciente y con la familia. O sea que es el binomio madre- hijo. A las madres se las educa también en cuanto a los nuevos cuidados que deben tener con los recién nacidos. Se les enseña las normas del servicio, se las tranquiliza sabiendo que quizás puedan permanecer allí varias semanas junto a su hijo y se trata de realizar un trabajo en equipo y multidisciplinario. Por lo tanto es un rol muy importante el que cumple la enfermería. A veces se ve y a veces no”, reconoció Patricia.

    Patricia Junco hace 20 años que trabaja en el Hospital y 18 en la sala de Neonatología.

    “Lo hacemos porque nos gusta”

    Luego de tantos años de servicio, la enfermera trabajó con varios profesionales médicos y con otras y otros colegas con los que compartió servicio. “Lo que charlamos siempre es que en sanidad los salarios son bajos, por lo tanto hacemos lo que hacemos porque nos gusta. Lamentablemente, y por la situación socio- económica; hoy muchas aspirantes ingresan a la carrera porque se piensa en el tema del salario pero te tiene que gustar. Porque la satisfacción que tenemos como profesionales es hacer nuestro trabajo bien. Y el premio mayor para nosotras es cuando un paciente se recupera. A veces no es suficiente el trabajo que realizan los médicos y los enfermeros. Así es la vida. Pero es un trabajo muy intenso. A veces sigo yéndome a mi casa mal, porque hay casos muy puntuales de los cuales no consigo desconectar. Pero bueno, la experiencia me fue dando la posibilidad de dejar todo en el trabajo, terminar mi jornada y desenchufarme ya que de lo contrario es muy difícil levantarse al otro día. Y si nos comprometemos demasiado con un paciente o un caso, no lo podríamos hacer. Tratamos de fortalecernos cuando estamos descansando tras una jornada laboral en función de seguir trabajando con las mismas fuerzas. Hay situaciones que te desbordan pero uno trata, día a día, de fortalecerse y aprender de esas experiencias”, se sinceró Patricia Junco.
    “Recuerdo que a los dos meses de estar en la sala de Neo, dio a luz una adolescente de 14 años de Lima, y tuvo un bebé prematuro extremo de 600 gramos. El bebé permaneció casi tres meses internado y cuando se fue de alta fue una emoción indescriptible. Esos momentos son pequeñas satisfacciones que nos regala la profesión, la posibilidad de ver que nuestro trabajo es un granito de arena muy importante para la vida de otra persona”, concluyó.