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  • Nota de opinión: Sobre el derecho a la vida

    31/12/2020

    Soy Vicky Velli, mujer, ciudadana argentina, pedagoga y artista. Vivo en un país que proclama la diversidad y la pluralidad, que dice defender los Derechos Humanos y el estado de derecho, y se llena la boca gritando que le importan los pobres. Sin embargo, actúa contrariamente a lo que dice.
    El primero de los DDHH es el DERECHO A LA VIDA, y ese es el primer bien a preservar. Si NO hay derecho a la vida, desde el momento en que ésta se inicia, en la concepción, toda la construcción teórico-legal de los DDHH se viene abajo, sin sustento. Recuerdo haber escuchado relatos horribles sobre mujeres privadas de la libertad en la dictadura, y lo sucedido con esos bebés y la lucha de sus abuelas por encontrarlos. Entiendo, ahora, que para algunos en mi país, esas son personas de élite, que merecen ser recuperadas, protegidas, restituidas. Hay otras personas que no lo merecen y pueden ser descartadas. Extraña meritocracia basada en las preferencias o comodidades personales.
    Quienes apoyan la ley argumentan contando historias de mujeres que abortaron, buscando sensibilizar a partir de esas historias, muchas veces ciertamente dolorosas.
    Pero, si es cierto que la historia la escriben los que vencen, en esas historias sólo escuchamos la voz de la mujer que (por su decisión o empujada por otros) abortó. La voz del vencido, del que nunca podrá contar su lado de la historia porque fue exterminado, esa nunca la escucharemos.
    LA CONSTITUCION Y LA LEY
    Ya está claro y ha sido abundantemente fundamentado que esta ley es contraria a nuestra Constitución y al marco legal en general. El derecho argentino, en disposiciones con jerarquía constitucional, determina claramente la existencia de la persona humana desde el momento mismo de la concepción. Así lo establece el artículo 1º de la Convención sobre Derechos del Niño, con la declaración interpretativa formulada por nuestro país al ratificar el tratado conforme la exigencia establecida en el artículo 2 de la Ley 23.849, el cual dispone que: ‘se entiende por niño todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los dieciocho años de edad’. En línea con lo expuesto, el artículo 75, inc. 23 de la Constitución Nacional, impone al Congreso la obligación de legislar ‘en protección del niño desde el embarazo’. Podrá distinguirse, entonces, entre personas ya nacidas y personas por nacer, pero ese dato biológico es irrelevante desde el punto de vista jurídico, pues conforme nuestro ordenamiento jurídico supremo, y también conforme lo dispone el nuevo Código Civil y Comercial en su artículo 19, ambas son personas humanas y, como tales, tienen derecho a la vida. Y las citadas son normas de última generación, es decir, no se les puede achacar que estén atrasadas o sean arcaicas.
    LA CIENCIA
    Tal como argumentara el ex-presidente uruguayo Tabaré Vázquez (al vetar la ley de aborto en su país, en 2008): “La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos -incluido el nuestro- el ADN se ha transformado en la ‘prueba reina’ para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aun luego de mucho tiempo.”
    LOS DERECHOS DE LA MUJER
    Si hablamos de las mujeres víctimas de abusos, está claro que a los pro ley de aborto no les importan. Si así fuera, favorecerían las denuncias de abusos (en vez de ocultarlas, tal como permite la ley propuesta) y reclamarían registros públicos de violadores y pedófilos (no les interesa), entre otras preocupaciones.
    Si hablamos de mujeres con derecho a elegir la maternidad, vivimos en una época donde cualquiera de las mujeres que hoy milita el aborto tiene o puede tener a su alcance variedad de métodos anticonceptivos (incluyendo la esterilización, si definitivamente no quieren la maternidad).
    ¿Cuál es la necesidad, entonces, de legalizar la muerte del niño por nacer? ¿No hay muchas otras acciones preventivas antes que llegar a eso?
    Si cualquier causa es motivo para abortar, y cualquier intervención que intente disuadir u ofrecer otro camino se castiga ¿el punto es la protección de la mujer, o cumplir a rajatabla una posición ideológica hegemónica? (y por hegemónica no me refiero a su representatividad numérica, sino a estar respaldada por los poderes político-económicos de turno). Claramente, lo que importa es el aborto, no la mujer.
    EL ABORTO GRATUITO
    Un Estado que paga miserias a los médicos y que (paralelamente a la discusión de esta ley) decide pagar menos aún a los jubilados, propone eliminar gratuitamente la vida. Mientras que hay tratamientos para la cura de enfermedades que cuestan fortunas y que implican colectas, festivales solidarios y luchas con las obras sociales porque no se hacen cargo.
    Para la cura de enfermedades no hay fondos, pero sí para el descarte selectivo de personas a través de la legalización del aborto a simple demanda.
    LOS MOTIVOS POR LOS QUE ABORTAR
    -Si el bebe viene con alguna discapacidad, se puede matar.
    -Si el bebé no será del color que quería, se puede matar.
    -Si el bebé no llega en el momento que me convenía, se puede matar.
    -Cuando se abre la puerta a la legalidad de matar a otro ser humano sólo porque “me molesta”, todo puede suceder:

    • matar al anciano que genera incomodidades y gastos
    • matar al dueño de la moto, la bici o la casa, sólo porque se interpone en los planes del que quiere conquistar esos bienes
    • matar al que piensa distinto porque molesta a los propios planes
    • matar a quien se enferma en casa porque genera problemas (tener que tomarse licencias, cuidarlo, arriesgar la propia comodidad).
      Si matar al más débil, al que no puede defenderse, es ley… entonces toda muerte que se justifique por eliminar una molestia sería legalizable.
      Termino con dos citas breves y de origen diverso: un abogado católico y un político de izquierda:
      “En definitiva, parece haber dos modelos claramente diferenciables en pugna. Uno que reconoce el valor de todo ser humano desde el momento de la fecundación con independencia de sexo, edad, estado de salud u origen y que supone el carácter absoluto del derecho a la vida, de modo consistente con los principios de igualdad y no discriminación y el sistema internacional de DDHH.
      El otro modelo implica que algunos seres humanos no merecen protección y que pueden ser eliminados a discreción. En este contexto, el Estado y algunos individuos tienen la atribución de asignar o no valor a otros seres humanos, tolerándose su eliminación cuando “no son deseados”. En este modelo el derecho a la vida es evidentemente relativo. Todos los derechos quedan supeditados a que quienes poseen más poder permitan su goce. Se trata, lisa y llanamente, de la ley del más fuerte y de la consolidación de categorías diferenciadas de seres humanos.
      Esto es lo que está en juego, la consolidación de un modelo de protección amplia de DDHH u otro de protección selectiva y restrictiva.” (Mg Leonardo Pucheta, Centro de Bioética, 2020)
      “El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia.” (Tabaré Vázquez, médico y ex-presidente de Uruguay, 2008).
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