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  • La obra nuclear que tomó gente pero sigue en compás de espera

    31/1/2021

    Luego de la finalización de la central nuclear de Atucha II y de la suspensión de nuevos proyectos nucleares como Atucha III; miles de trabajadores quedaron sin empleo, muchos ya afincados en Zárate y provenientes de otros lugares. Esto generó un desequilibrio en la bolsa de trabajo de la Uocra local con impacto en lo social y económico en toda la ciudad.
    Desde 2011 se está construyendo, en un predio aledaño a Atucha II, el proyecto CAREM, que consta de la construcción de un reactor nuclear modular diseñado y producido 100% por científicos e ingenieros de nuestro país.
    Durante el macrismo la obra fue adjudicada Techint pero al asumir el actual gobierno, los contratos con esta multinacional y con el resto de las empresas contratistas fueron cancelados por “incumplimientos”, y la obra pasó a su actual etapa, con Nucleoeléctrica Argentina haciéndose como contratista y, a su vez, convocando a empresas subcontratistas.
    En agosto la obra comenzó a tomar gente para reanudar las tareas en plena pandemia. Con este objetivo se tomaron a 207 trabajadores que hoy están en sus viviendas, percibiendo el 75% de su salario luego de una negociación de la Unión Obrera de la Construcción local con Nucleoeléctrica Argentina. O sea que los empleó pero hoy están aguardando regresar al montaje civil.
    Según confirmaron desde el gremio local, se estarían incorporando un total de 60 trabajadores más a la espera de que se retome ese proyecto pero advirtieron que no perciben una decisión “firme” de retomar el proyecto hasta tanto se equilibren y se definan las condiciones macroeconómicas que impone la deuda con el fondo y que se mejoren los índices de contagio en plena pandemia.
    O sea que ya pasaron 6 meses en los cuales los trabajadores están cobrando un “salario de contingencia”; desde la Uocra agradecen y celebran que fruto de sus negociaciones haya generado trabajo y no desempleo, pero argumentan que lo que desean los trabajadores es trabajar.
    El personal que se volvió a contratar habían prestado servicios a la empresa Techint anteriormente. En una primera instancia, 70 de ellos retomaron su actividad a mediados de año en un programa de orden y limpieza que se está llevando a cabo en el predio donde se construye este prototipo de reactor nuclear modular. Las actividades se desarrollaron en el marco de una reactivación del plan nuclear, anunciada por el gobierno en marzo del 2020 pero relegada por la pandemia.
    Finalmente se llegó hasta estos días con NASA y la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CONEA), administradora de las centrales nucleares y del Carem respectivamente, gestionando el reinicio de las obras a la espera de fondos del gobierno.

    Se estarían incorporando un total de 60 trabajadores más a la espera de que se retome ese proyecto.

    El Carme-25

    El Carem-25 consta del primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en la Argentina, ubicado al lado del complejo nuclear de Atucha.
    Esta clase de reactores tienen una gran proyección para el abastecimiento eléctrico de zonas alejadas de los grandes centros urbanos o de polos fabriles e industriales con alto consumo de energía (incluyendo la capacidad de alimentar plantas de desalinización de agua de mar).
    El edificio que lo contendrá comprende una superficie de 18.500 m2, de los cuales alrededor de 14.000 m2 corresponden al llamado ‘módulo nuclear’, el sector que incluye la contención del reactor, la sala de control y todos los sistemas de seguridad y de operación de la central. La obra civil comenzó el 8 de febrero de 2014, momento desde el cual el CAREM se ha constituido como el primer SMR del mundo en estar oficialmente en construcción.
    Esta primera versión de los reactores tipo CAREM será capaz de generar 32 megavatios eléctricos, y se destaca por un riguroso estándar de seguridad aplicado desde el diseño, obtenido mediante soluciones de alta ingeniería que simplifican su construcción, operación y mantenimiento. Se prevé que alrededor del 70% de sus insumos, componentes y servicios vinculados sea provisto por empresas argentinas certificadas bajo los exigentes estándares internacionales de calidad, supervisados por la CNEA.
    En paralelo al desarrollo del prototipo, la CNEA avanza en el diseño conceptual del que será el módulo comercial del CAREM, el cual tendrá una potencia mayor (de entre 100 y 120 MWe), y será la base de una central multi-reactor que permitirá alcanzar costos muy competitivos para el mercado internacional.

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