Sputnik V fue la primera vacuna contra la COVID-19 registrada; tiene autorización de uso de emergencia en 70 países y se administró a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, muy pocos estudios describen sus efectos. Por eso, un avance realizado en Tucumán, y cuyos resultados fueron publicados recientemente, cobra fundamental importancia: suma información clave para lograr una imagen más precisa respecto de la seguridad y la eficacia de la vacuna, que aún espera su aprobación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El objetivo de este trabajo fue analizar la respuesta inmune humoral a través del tiempo; se midió en 602 trabajadores de la salud, los primeros en ser vacunados, que recibieron la Sputnik V entre diciembre de 2020 y julio de 2021. Los resultados indican que se detectó seroconversión en 97% de los individuos después de 28 días después de la vacunación.
Para el estudio se utilizó un tipo de ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA), que fue desarrollado por el equipo de investigación. Este examen detecta anticuerpos IgG inducidos por la vacuna, y que neutralizan la entrada del SARS-CoV-2 a las células humanas. En estudios tanto transversales como longitudinales, se detectó que ya 28 días después de haber recibido la primera dosis, 97% de los voluntarios poseía anticuerpos anti-RBD (dominio receptor obligatorio).
Si bien, como ocurre con todas las vacunas, lentamente empezaron a disminuir, seguían presentes en 94% de los voluntarios 90 días después de la vacunación. Y seis meses (180 días) después de haberse inoculado, en los voluntarios aún se logró detectar anticuerpos en una buena proporción.
Esa disminución de los anticuerpos no implica ausencia de protección, ya que el organismo, además de anticuerpos, desarrolla una memoria inmunológica que lo protege de futuras infecciones, además de inmunidad celular.
Entre los voluntarios, aquellos que tuvieron una infección previa por SARS-CoV-2 provocó un aumento de la respuesta inmune a la primera dosis. Y algo importantísimo: una mayor actividad de neutralización contra diferentes nuevas variantes de interés que circulan mundialmente, incluida la variante delta.
El estudio estableció también que, en personas recuperadas de la COVID-19 que desarrollaron una buena respuesta inmune con la infección la mejoran con la vacunación; y que el lapso entre el diagnóstico de COVID-19 y la vacunación no influyó en los títulos de anticuerpos obtenidos.










