Inicio Actualidad Luis Fernánde, el vecino de Zárate que festejó sus 100 años

Luis Fernánde, el vecino de Zárate que festejó sus 100 años

Luis junto a su hija Elisa y su nieta Monserrat.

El 28 de septiembre pasado, el vecino Luis Fernández recibió sus 100 años de vida acompañado por familiares y personas amigas en su domicilio de calle Rawson en la zona del centro.
La reunión fue muy emotiva dado que su entorno pudo compartir momentos que quedarán para siempre guardados en el recuerdo de los que estuvieron presentes y que día a día expresan su cariño hacia el homenajeado por su honestidad, su don de gente y su constante afectividad.
Luis nació un 28 de septiembre de 1921 en la localidad entrerriana de Sauce de Luna y creció en la ciudad de Gualeguay. Tuvo doce hermanos y él es el anteúltimo hijo que nació del matrimonio de Pedro y Victoria; desde muy joven dedicó sus días a trabajar en el campo hombreando bolsas o atendiendo animales como caballos u ovejas.
Cuando toda su familia ya se había ido de Gualeguay, a sus 20 años Luis terminó el servicio militar y migró hacia Buenos Aires para instalarse en Zárate. Aquí comenzó a trabajar en la planta de Reysol y tiempo después conoció a Adelina -que todos conocían como “Pety”-, con quien fueron novios durante dos años y luego se casaron para formar una familia.
En Reysol Luis trabajó durante 33 años años hasta que la planta cerró. Durante ese tiempo, alternaba su trabajo como capataz y encargado de patio en la fábrica con su actividad deportiva.
Elisa, su única hija, cuenta que Luis siempre fue un gran deportista y jugador de bochas; tal es así, que en su trayectoria se coronó como campeón provincial de bochas y en el año 1954 fue campeón nacional en ese deporte, por el cual conoció distintas ciudades del país. En la Zárate jugó para entidades deportivas como el Club Porteño, Tiro Federal o el Club Belgrano. También tuvo premiaciones en los Torneos Bonaerenses de Truco y, según el propio Luis reconoció a LA VOZ entre risas, es un buen mentiroso para el juego.
Hace 15 años, cuando tenía 85, la Asociación de Bochas le organizó una fiesta en el salón de la Sociedad Española, donde lo declararon “Caballero del Deporte” por su desempeño y corrección durante los encuentros deportivos.
Su nieta Monserrat lo describe como un hombre “tranquilo, muy educado y muy buena persona. Siempre se valió por sus propios medios, muy cariñoso. Es un orgullo para nosotros y estamos bendecidos de tenerlo”. De inmediato vienen a su mente los recuerdos de cuando ella era chica y Luis la iba a buscar a la escuela en su Renault 12. En ese mismo auto, salían a la ruta los domingos para asistir a las carreras de caballo en Entre Ríos, una salida familiar que era casi una tradición, donde compartían momentos inolvidables junto a otras familias amigas, con largas tardes debajo de un árbol, cocinando empanadas fritas y viendo las competencias.
Con un temperamento muy servicial, Luis se mantuvo muy activo hasta comienzos de este año, donde ayudaba a su hija en las tareas domésticas además de ser una gran compañía y dueño de un gran humor. Esto último también lo recuerdan quienes compartieron días de trabajo junto a él en lo que fuera el supermercado Norte, donde trabajó en el área de vigilancia.
Hincha fanático de River, Luis disfruta sus días de pasar momentos al aire libre y en la compañía de su hija Elisa, su nieta Monserrat junto a su esposo Pablo y sus hijos Agustín y Delfina; su nieto Leandro y su hija Martina.

Luis junto a su hija Elisa y su nieta Monserrat.