El veterinario Oscar Rodríguez Castañeda reveló ayer a la prensa, que fue detectado el caso de un murciélago rabioso hallado en barrio Smithfield.
Según explicó un colega, el veterinario Alejandro Alvarez capturó al animal al cual observó errático en su vuelo, y lo llevó al área de Zoonosis municipal desde donde se envió al Instituto Pasteur para analizar.
“El resultado fue positivo, tenía el virus de la rabia”. Por esta cuestión el profesional alertó a la población en cuanto a medidas de prevención: Si se encuentra un murciélago que vuela de día errático o cae al suelo, no embolsarlo y tirarlo sino llevarlo a Zoonosis para que a su vez lo envíen al Instituto Pasteur para su investigación. Además recomendó vacunar a las mascotas contra la rabia una vez al año y procurar su cuidado.
En Zárate no hubo últimamente casos de rabia, pero se esperaba que pudieran ocurrir porque se dieron varios casos en la zona, como en San Pedro. Ante el hallazgo de este animal rabioso, se comenzó una vacunación en anillo en la zona donde se encontró el murciélago pero se desconoce si tuvo contacto con algún animal como perros o gatos para trasmitir el virus.

La rabia, una enfermedad zoonótica
Según explicó el médico infectólogo Dr. Federico Simioli a LA VOZ (M.N. 134255 M.P. 551400) la rabia es una enfermedad zoonótica causada por el virus de la rabia que produce una encefalomielitis aguda e incurable.
Los síntomas clásicos en el humano incluyen manifestaciones de hiperexitabilidad creciente, con fiebre, delirios y espasmos musculares involuntarios generalizados y/o convulsiones que evolucionan a un cuadro de parálisis con alteraciones cardiorrespiratorias, presentación de coma y evolución a la muerte en un período de 5 a 7 días.
La rabia se transmite por la inoculación de virus contenido en la saliva de un animal infectado principalmente por mordedura y más raramente por rasguño o lamido de mucosas. En América Latina es común la transmisión de vampiros y murciélagos insectívoros infectados a los animales domésticos (perros y gatos) y al hombre.
En el ciclo urbano los principales reservorios y fuentes de infección son los perros y los gatos. Existen otros reservorios silvestres (cánidos salvajes y vampiros y murciélagos frugívoros e insectívoros).









