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  • Crespón, el árbol oriental que florece en enero

    13/1/2022

    ¿Puede un árbol dar alegría? Puede.Pasa con los jacarandáes en noviembre o los lapachos en septiembre y octubre cuando ya llegó la primavera cuando es imposible recorrer las calles sin maravillarse.
    Pero es enero, cuando el asombro lo provoca un árbol que llegó de China y se instaló en los barrios de manera silenciosa: el crespón.
    Sus flores son fucsias, violetas, lilas, rosas y blancas. De lejos, parecen racimos. De cerca, pirámides de papel crepé: arrugadas y con bordes ondulados. Necesitan sol pleno para aparecer y lo hacen sólo ahora, en enero, mientras la mayoría de los árboles están estancados en un verde monocromo.
    El crespón casi no se ve en avenidas. Se lo descubre de golpe, al doblar en una esquina. Aparece de a uno, a lo sumo de a dos por cuadra.
    Cómo llegó a nuestro país es un misterio. Su origen está en China, Japón y la península de Indochina. Hacia 1747 fue introducido en Europa. Desde ese continente saltó a nuestro país. En el Jardín Botánico hay crespones centenarios, del temprano 1900. Desde este jardín que fue pensado por Carlos Thays para mostrarle a los habitantes la mayor cantidad de especies de árboles, probablemente el crespón se expandió de a poco al resto de la Ciudad de Buenos Aires y luego fue plantado. En otras ciudades. En las calles porteñas y del resto no es un árbol histórico, sino moderno.
    De las décadas del 40 o 50 que empezó a introducirse de la mano de viveristas alemanes, holandeses e italianos que lo trajeron y en los últimos años empezó a incluirse en el arbolado urbano.
    Se lo puede cultivar como arbusto o como árbol. En la Ciudad se usa en veredas que -no superan los 2,5 a 3 metros de ancho- por ser de porte chico, es ideal para veredas.
    Se lo llama también espumilla, lila japonesa o árbol de Júpiter.
    La belleza del árbol excede a sus flores: Su corteza es muy hermosa. Parecida a la del arrayán, con tonalidades amarillas y naranjas, y escamas. Sus hojas también son fascinantes. En invierno, antes de caer, adquieren tonos otoñales, incluso.

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