El pasado 13 de enero, el reactor nuclear Atucha I cumplió 48 años de vida desde su puesta en marcha, pero su construcción comenzó en junio de 1968 y se convirtió en la primera central nuclear de potencia de Argentina y de América Latina. Fue conectada al Sistema Eléctrico Nacional el 19 de marzo de 1974 y comenzó su producción comercial el 24 de junio de ese mismo año.
Si bien es la primera central argentina, desde la empresa aseguran que todos sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las exigencias locales e internacionales.
A la par de su operación, desde el año 2008 a la fecha, Nucleoeléctrica Argentina (NASA) se encuentra ejecutando el “Proyecto de Extensión de Vida de Atucha I”, cuya finalización permitirá extender su operación por 24 años adicionales a plena potencia, estiman hasta el 2046 con sus actuales 350 MW de potencia instalada.
“Atucha I tiene que parar en 2024 y se ha iniciado el proyecto de extensión de vida ya, porque hay que empezar a fabricar lo que hay que reemplazar. Y ese proceso acaba de comenzar con la designación de la gerencia de proyecto”, anunció José Luís Antúnez, presidente de NASA. A raíz de ello se fueron planteando distintas obras para la extensión de vida y alargar la operatividad de esta central.
Se trata, en realidad, de un proceso continuo, que está siempre en marcha, ya que Atucha I vive en extensión de vida con la modernización de varios de sus componentes periféricos. De ahí que muchas paradas se hacen para ir modernizando progresivamente el equipamiento; por ejemplo, para incorporar equipos diésel de emergencia nuevos en reemplazo de aquel de 40 años atrás.
Según lo acordado con la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), Nucleoeléctrica se comprometió a abordar la operación a largo plazo de Atucha 1 mediante un plan de acciones graduales.
Una de las obras ya finalizadas es la construcción del edificio para el Almacenamiento en Seco de los Elementos Combustibles Quemados (ASECQ); un proyecto clave para la extensión de vida de Atucha I.
La reconfiguración de la Unidad de Gestión de Proyectos Nucleares tendrá como objetivo abarcar la extensión de la vida de Atucha I, con la construcción de dos piletas de almacenamiento en seco para elementos combustibles (ASECQ). Una ya está construida y ahora resta un segundo edificio.
Es por ello que Nucleoeléctrica Argentina (NASA), avanza en la construcción de un edificio de almacenamiento en seco temporal, para mejorar la seguridad y brindar una solución para albergar los elementos combustibles gastados. Tendrá capacidad para albergar 2754 elementos combustibles en desuso.
En las centrales nucleares la fuente primaria de energía surge de la fisión de núcleos de átomos de uranio que tiene lugar en el reactor nuclear. Por este motivo, este tipo de instalaciones utilizan uranio como combustible, mineral abundante en la naturaleza. Una vez que los combustibles alcanzan el grado máximo de uso, se los extrae del núcleo del reactor y se los deposita en piletas bajo agua de alta pureza que actúa como blindaje de la radiación.
Luego de cierto tiempo de enfriamiento y decaimiento radiactivo estos elementos pueden ser transferidos a un sistema de almacenamiento en seco interino en contenedores, que a su vez son depositados en estructuras de hormigón.
De acuerdo a la demanda energética actual y futura, se requiere aumentar la capacidad de almacenamiento de elementos combustibles gastados, y en este sentido el almacenamiento en seco temporal es una tecnología ampliamente usada en varios países. España y Francia, por ejemplo, ya diseñaron sistemas de almacenamiento en seco similares al esquema típico.
El proyecto de Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Quemados – ASECQ – de la Central Nuclear Atucha I consta de un edificio nuevo adosado e integrado al edificio existente en la Casa de Piletas de esta instalación, donde se encuentran actualmente los elementos gastados.
En esta edificación se incluirá un silo ubicado por debajo del nivel, a 0,50 metros, que permitirá albergar 2754 elementos combustibles en desuso. El edificio nuevo se comunicará mediante una abertura en la pared del fondo del sector de piletas. La extensión del puente grúa existente se utilizará para trasladar grupos de elementos combustibles gastados dentro de un contenedor de transporte debidamente blindado de la radiación ionizante, a su nuevo depósito, evitando de esta forma que estas piezas salgan de la zona controlada.
Un sector del silo servirá además para almacenar componentes internos del reactor irradiado u otros elementos, como canales y tubos guía de barras de control, que actualmente ocupan espacio en las piletas de decaimiento de la central. Con este nuevo sistema los componentes podrán almacenarse en seco manteniendo la misma estructura e integridad que el resto de los elementos combustibles alojados en las piletas.








