¿Cuál es el fuerte de la cocina de Bro Restó? La respuesta no tarda en aparecer de forma correlativa en ambos propietarios, la amplia carta que presenta, las 144 combinaciones de pastas, la interesante carta de vinos y los postres, que cierran cada noche en uno de los mejores salones comedor de la escena gastronómica local; que encontró en la propuesta de Bro, platos ya famosos como los raviolones de salmón y la lasagna de mar, con tinta de calamar; ambas de elaboración propia.
Hoy, Ezequiel y Débora siguen con sus tres emprendimientos en paralelo, haciendo pizzas por un lado (En instagram; la.pixxa); con el restaurante del Náutico (Brogrill.beefhouse) y con Bro.Resto.
El sabor de cada plato, las novedades culinarias, las presentaciones de sus productos y la atención al público son el fuerte de las tres propuestas que hoy eligen no mezclar ni fusionar, y que toman como tres unidades de negocio por separado con diferentes características y atentos a la demanda de sus clientes.
Sacaron adelante el restaurante del club ribereño, pusieron nuevamente de relieve un reconocido rincón de la gastronomía local y ahora apuestan a que su proyecto de venta de pizzas también tenga un local a la calle.
Bro Restó abre de martes a domingos, de 12 a 16 y de 20 a 00 horas. La dirección del local es calle 25 de Mayo 332. Para reservas, se pueden contactar al 3487-677362. En tanto, podes encontrar más información en instagram (bro.resto) y Facebook (BRO Resto).
Seguir adelante a pesar de la pandemia
A Ezequiel le encanta todo lo relacionado a la cocina y sigue eligiendo arremangarse para cocinar cuando el momento lo requiera. Débora y su tono venezolano son expertos a la hora de relacionarse con la gente, ser la cara visible, y hasta se hace el tiempo para atender los números y la administración.
Y lo más asombroso de todo es que siendo socios y pareja no se separaron, aún en pandemia y pese al estrés de invertir sin reglas claras en este país y en un rubro que desconocían en el plano profesional como poner un restaurante.
Más allá de todo el 2020, el 2021; hoy disfrutan de este 2022 y lejos de relajarse buscan compartir su amor por la gastronomía con su staff de empleados, con los clientes y con ellos mismos como una gran familia, como hermanos, como “brothers”, como “bro”.
Una pareja que retomó las riendas de la gastronomía
Como a muchos emprendimientos gastronómicos locales, los agarró de sorpresa la pandemia y no sólo eso; sino las duras y extensas restricciones para el circular de las personas que impuso el gobierno por la pandemia de Covid.
Débora es venezolana y se vino a la Argentina a trabajar. Aquí conoció a Ezequiel, en un reconocido pub céntrico. Habría que decir que se conocieron en la “pre-pandemia” y decidieron convivir. Luego devino la actual situación sanitaria, con las restricciones de ese primer año, el 2020, y desde marzo a noviembre se vieron confinados; habiendo renunciado a sus trabajos en relación de dependencia para apostar a una nueva aventura y en un contexto sumamente adverso, al que se le sumaron inflación, aumento del dólar y otras variables económicas actuales.
“Quedándose en casa”, decidieron cocinar y vender viandas de parrilla, y rápidamente obtuvieron la atención y fidelidad de clientes conocidos, como los ex compañeros de Toyota de Ezequiel.
Con el correr de las semanas, las demandas empezaron a subir y como las viandas las cocinaban de forma casera, en su casita, un día se les prendió fuego la parrilla por el calor de tanta actividad.
Recuerda Ezequiel que un viernes prendió el fuego a las 7:30 de la mañana y lo apagó a la 1 de la madrugada del sábado; sacando casi 70 parrilladas por día. Y no era sólo la comida sino que Débora diseñó un packaging inédito para la historia de la gastronomía local ya que el asado lo vendían en cajas y cada una de ellas contenía con bolsitas con salsas, dos arepas caseras para acompañar y cartas con indicaciones, entre otros detalles nunca vistos para un menú de parrilla.
Sin embargo, saturados por los pedidos, decidieron repensar si se iban a dedicar a la gastronomía de lleno, y de qué manera, o si iban a frenar. En ese momento eran Débora, Ezequiel y otros dos amigos y allí surge el concepto “Bro”, amigos, que hoy los acompaña en sus actuales proyectos y en la interacción con sus empleados, a quienes consideran una gran familia.
BRO GRILL
Finalmente decidieron apostar al alquiler de un local, apelando a tener una cocina más grande y continuar con su proyecto de viandas por delivery. Así que buscando lugares llegaron al Club Náutico Zárate, que tenía su restaurante cerrado por la pandemia. Y atraídos por la idea de la interacción con los socios, aún en plena ola de contagios, abrieron su proyecto “Bro Grill Beef House”, al lado del río, en junio del 2020.
“Éramos muy novatos y nadie nos enseñó nada, el trato con los proveedores, la interacción con el cliente y demás cuestiones debimos aprenderlas sobre la marcha, como por ejemplo qué máquinas o elementos íbamos a comprar como inversión. Pasamos de una cocina de cuatro hornallas a otra cocina industrial. Y recuerdo que el primer día que abrimos en el club, Débora atendió y yo cociné. No teníamos ni personal, no sabíamos organizar los horarios, teníamos una mercadería muy básica y nunca pensamos que íbamos a tener un movimiento de clientes”, recordó Ezequiel.
Al día posterior se acercaron más socios y pese a la pandemia y a que era invierno, comenzaron a sacar sus menúes a lo largo de la primavera siguiente, donde se fueron abriendo las restricciones y, al cabo del verano, debieron replantearse nuevamente su rumbo por la creciente demanda. O pasaban a otro nuevo nivel o profundizaban los cambios hechos en la gastronomía del club. Y ellos mismos cuentan su “secreto”, hacer todo “a pulmón e intuición”.












