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“El Tatú es una escuela llena de amor que se está quedando sin alumnos”

La comunidad educativa de la Escuela Secundaria Agraria Nro. 1 “ Carlos Von Bernard” de paraje El Tatú se concentraron en Plaza Mitre, frente al palacio municipal, en el marco de una iniciativa impulsada por los estudiantes ante la falta de transporte para llegar al establecimiento educativo y la nula respuesta de las autoridades de gobierno a sus problemáticas.
Para quienes asisten a la institución la escuela no es sólo un espacio de estudio, sino que sienten como su segunda casa y todos forman parte de una gran familia. Con cada comienzo de clases, son varios los reclamos que alumnos, padres y autoridades formulan de manera pública a la espera de alguna solución, pero los años, los nombres y las gestiones pasan, mientras que los problemas quedan.
En este caso, la manifestación llevada a cabo ayer nació casi como una broma. Pero una broma cargada de sensibilidad y empatía de jóvenes de 12 y 13 años que en un grupo de Whatsapp comenzaron a compartir sus dificultades para afrontar un gasto mensual que ronda los 13 mil pesos para el transporte.
En ese grupo, que también es un espacio de contención, se compartió la información de que varios alumnos y alumnas deberían abandonar su cursada en esa escuela agraria dada la imposibilidad de destinar esa suma de dinero todos los meses y durante todo el año al transporte. De esa manera surgió la idea de realizar una protesta, casi como un chiste. Pero rápidamente aquella broma fue tomando forma y se volvió una propuesta seria para hacer escuchar su reclamo.
Lo que piden los alumnos es contar con un medio de transporte que les facilite el acceso a la escuela pública. “Ya sea como un subsidio o un transporte público, necesitamos cualquier cosa que nos deje en la puerta de la escuela. Muchos van de manera particular o con un amigo que justo tiene un campo allá”, expresó Geraldine, una de las alumnas que participó de la manifestación.
Al respecto, agregó: “Muchos alumnos optaron por pedir el pase, muchos se fueron, otros dejaron en la mitad de la secundaria, al principio o en el último año. Es una locura porque somos una familia entre todos y perder tantos compañeros por el simple hecho de que no nos quieran ayudar es algo chocante”.
A esto se suman otras situaciones no menos importantes, como la falta de gas en la escuela (que impidió durante el año pasado que los alumnos pudieran tomar una bebida caliente en las mañanas de invierno) o la eterna promesa de reparación y pavimentación del camino que conecta la Ruta 193 con la institución.
Ante la pregunta sobre qué tiene la “escuela de El Tatú” que despierta este compromiso por mejorar las condiciones de acceso a la educación, Geraldine respondió: “Por el amor. Es una escuela que nunca nos hizo sentir solos, no tenemos quejas de ningún profesor. Para nosotros los directivos son nuestras familias, muchos nos tratan como si fuéramos sus propios hijos, merendamos juntos, desayunamos juntos, dormimos siestas cuando tenemos horas libres en el medio del pasto, cuidamos los animales. Es una escuela llena de amor que se está quedando sin chicos”.
Además del apoyo de profesores y directivos, los jóvenes que encabezan este genuino reclamo también recibieron apoyo de centros de estudiantes de distintos establecimientos educativos. “Fue lindo recibir el mensaje de esos chicos, porque nosotros también vamos a estar cuando otras escuelas necesiten una marcha o juntar firmas, porque es apoyarse entre todos creo yo, no solo pensar en uno mismo”.
POR EL MOMENTO NO HAY UNA SOLUCION A LA VISTA
En la previa de la manifestación, alumnos de la institución fueron citados desde la Municipalidad para participar de una reunión; si bien se creía que las autoridades ofrecerían una salida a esta situación, que con el correr de las horas se vuelve más preocupante ante la inminencia del inicio de clases. Según contaron los asistes, desde el gobierno local solo pidieron que suspendieran la protesta sin ofrecer ningún tipo de respuesta concreta.
Una de las personas que se acercó a dialogar con los alumnos y sus padres, fue el Jefe de Departamento de Juventudes, Kevin Georgieff, quien fue alumno de la institución y conoce de primera mano la problemática que plantean los estudiantes, pero hasta el momento no surgió ninguna alternativa que brindara una solución a los planteos presentados.

“No podemos decirle a los chicos que no los mandamos mas porque no podemos pagar”

La situación de los padres de alumnos que asisten a la escuela agraria es preocupante dado que se encuentran entre la espada y la pared, ya que si no consiguen resolver este escenario muchos deberán cambiarse de escuela a pocos días del comienzo de clases.
Priscila Esquivel, mamá de Geraldine, expresó: “Estamos apoyándolos porque es una movida triste, ya que muchos chicos el año pasado tuvieron que cambiarse de escuela y muchos no van a poder arrancar. Nos ponemos en el lugar de otros padres que tienen dos o tres chicos. Estamos hablando de algo que es muy costoso. No es algo en contra del transporte porque sabemos que a la señora le cuesta muchísimo mantener sus vehículos, es lógico lo que puede cobrar, pero no es lógico al bolsillo de los padres”.
Hace aproximadamente dos semanas que los padres y alumnos se enteraron que el presupuesto del único transporte existente asciende a los 13 mil pesos. Según informaron, a mitad de año suele realizarse un ajuste de la tarifa, lo que podría llevar el precio a un valor superior a los 15 mil pesos.
Por su parte, Rodrigo Gonzalez Miranda, otro padre que se acercó a acompañar a los estudiantes, expresó: “Acá no se piensa en la educación, piensan en lo que le va a llevar a un municipio desde lo económico y no lo quieren gastar. La problemática no solo es del camino o del transporte, porque para los chicos que viven en el campo, detrás de la escuela secundaria en la calle que va a puente Castex, es imposible el tránsito cuando llueve”.
Por último concluyó: ““No le podemos decir a los chicos que no lo podemos mandar mas porque no podemos pagar. El servicio público tiene las unidades para hacerlo, son solo cinco horarios de colegio y es suficiente para que los chicos vayan a la escuela”.