La cacería furtiva es una problemática vigente que se presenta como una amenaza para la fauna de zonas rurales o regiones protegidas como es el caso de Delta del Paraná, donde habitan numerosas especies en peligro de extinción.
Una de esas especies es el Ciervo de los Pantanos, cuyos ejemplares son el blanco de inescrupulosos que atacan a estos animales para obtener su carne, sus pieles y la cornamenta ramificada tan característica de los ciervos.
La semana pasada un productor forestal del Delta del Paraná alertó sobre la presencia de un ciervo de los pantanos hembra que se encontraba atrapado e inmóvil en una zanja; el animal, visiblemente herido, yacía tirado sobre el suelo y presentaba varias lesiones.
Ante el alerta, se organizó un trabajo conjunto que incluyó colaboradores e integrantes de Proyecto Pantano y Fundación Temaikén (miembros del Comité Científico y Técnico del CP) y se organizó el operativo rescate para esta hembra de 100 kilogramos, que recibió los primeros auxilios en el lugar y luego fue trasladada al Hospital Veterinario de la Fundación Temaikén.
“Estudios subsecuentes mostraron que esta cierva tenía un hueso de su pata posterior izquierda (el fémur) fracturado en varias partes. Además, poseía otra fractura antigua, ya soldada, en un miembro anterior. Las radiografías mostraron que las fracturas eran el resultado de disparos de arma de fuego, ya que podían observarse los proyectiles en las placas radiográficas. Por último, sus orejas presentaban lesiones antiguas compatibles con heridas de perdigones de escopeta”, informaron desde el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos.
Al respecto, agregaron que “esta cierva, una verdadera sobreviviente del Delta, recibió toda la atención necesaria y ahora pelea por su vida, con pronóstico reservado”.
El drama de esta hembra es el que viven todos los ciervos dentro del delta, sometidos a una intensa presión de cacería furtiva.











