Inicio Actualidad Del primitivo muelle en 1854 a los actuales y modernos puertos

Del primitivo muelle en 1854 a los actuales y modernos puertos

Lanchas de traslado de pasajeros y balsas frente al edificio de Prefectura en el antiguo puerto.

En la actualidad el partido de Zárate se identifica con el desarrollo portuario. Grandes inversiones en ese sector se fueron radicando desde hace poco más de una década incentivadas por la ubicación estratégica sobre el Paraná de las Palmas, y solidificada por el desarrollo de la Hidrovía que permite que buques de ultramar, de gran calado, surquen estas aguas ida y vuelta hacia el Atlántico comercializando granos, combustible líquido, vehículos y carga en general. A eso se agrega, las rutas que atraviesan el partido y las vías férreas que permiten el transporte hacia distintos puntos del país.
Por esta misma posición geográfica, el destino portuario le está marcado a Zárate desde su origen como pequeño poblado y desarrollado en el transcurso del tiempo con alternativas diferentes vinculadas a los proyectos económicos de país que transcurrieron durante, por lo menos dos siglos.
El contrabando, incentivo para el poblamiento
En la época colonial, cuando España imponía el estricto monopolio impidiendo el comercio con los países extranjeros y fundamentalmente con Portugal, tan interesada en comerciar con Buenos Aires, y a través de ella, los países manufactureros europeos como Inglaterra, Francia u Holanda que pretendían introducirse en los mercados hispanoamericanos, cerrados a sus posibilidades comerciales.
Frente a esa prohibición legal, se impuso la trasgresión representada en el contrabando muy extendido en la zona ribereña del Río de la Plata y áreas litoraleñas, con base en la portuguesa villa de Colonia, en la Banda Oriental .
Las costas que forman parte de nuestro Partido fueron también áreas extendidas para el contrabando de cueros y productos vacunos, además de leña y frutales de la zona isleña, lo que generó los primeros asentamientos de población costera, más allá de la zona rural. Tal fue la extensión de esas prácticas trasgresoras del orden comercial español, que se creó una Guardia costera de control de la zona, de la que Gonzalo de Zárate, formó parte con el grado de Alférez. El contrabando fue una práctica extendida más allá de las épocas de liberalidad para el comercio, y el Paraná sigue siendo una vía para el transporte clandestino de mercaderías.
El monopolio o la libre navegación
Después de mayo de 1810 en nuestras costas se vivieron las escaramuzas propias de la guerra.Los realistas atacaban por el río, roban a los ribereños, incendiaban los ranchos, se alzaban con la hacienda y volvían a su guarida montevideana. Luego del triunfo en el Combate de Montevideo cuyo artífice fue Guillermo Brown, termina el peligro contrarrevolucionario en el Río de la Plata. La zona ribereña se pacifica y comienza a desarrollarse la actividad portuaria, todavía muy precaria e interferida por las acciones que genera las guerras civiles que boicotean todo progreso del comercio y la producción. Complicada más tarde con la prohibición impuesta por el gobierno de Rosas de la libre navegación de los buques extranjeros en los ríos interiores del país. Buques mercantiles abarrotados de mercaderías inglesas y francesas, entre otros orígenes, no podían comerciar en otros puertos, sólo el de Buenos Aires y la aduana porteña la beneficiaria de tan redituable comercio.
Así se entiende las reacciones armadas contra Rosas de las provincias litoraleñas que debían peaje a Buenos Aires. La derrota de Rosas en Caseros (1852) significaría el triunfo del principio de la libre navegación de los ríos interiores del país.
La apertura de los ríos al libre comercio favoreció intensamente el desarrollo de las pobres poblaciones de las costas del Paraná. Una ley del 3 de julio de 1854, ya creado el Partido de Zárate, estableció el derecho de importación de productos pro este puerto. Un sistema regular de comunicaciones fluviales acrecentó el tráfico y el movimiento sobre nuestro muelle construido en 1854.
Zárate era un puerto de escala entre Buenos Aires y Rosario. Relata el historiador Vicente Botta en su “Historia de Zárate”, entre 1855 y 1860 existían en nuestro puerto gran cantidad de barcos, chalanas, lanchones, balandros, goletas, pailebores, balleneras y botes dedicados al tráfico comercial desde el litoral a Buenos Aires, o la carrera del Paraguay e incluso servicios de vapores que llegaban a Liverpool, Inglaterra, con escalas en Zárate y Campana.
Entre los puertos naturales de la región, el de Zárate es uno de los de mejores condiciones de abrigo. Las altas barrancas lo protegen desde una costa y las islas en la otra forman un cajón muy seguro contra las tempestades.