Inicio Actualidad Juliana Cabrera: “Debemos abrir mentes, ofrecer oportunidades que favorezcan un pensamiento libre”

Juliana Cabrera: “Debemos abrir mentes, ofrecer oportunidades que favorezcan un pensamiento libre”

Juliana Cabrera, docente de Nivel Inicial.

Juliana Cabrera es docente de Nivel Inicial desde hace 15 años. Sus primeros años en la profesión fueron en establecimientos educativos de gestión privada y desde hace algunos años se desempeña en instituciones de gestión estatal, de hecho, en la actualidad forma parte del plantel de maestras del Jardín de Infantes Nro. 902 “Armada Argentina” de Zárate.
Para Juliana, dedicarse a la docencia es una elección de vida que “implica asumir una gran responsabilidad ya que uno interviene directamente en la formación de personas y a pesar de las demandas sociales, la tarea docente genera grandes satisfacciones y recompensas que no se obtienen en otras profesiones”.
Estudiar para compartir conocimiento y formar personas es, sin dudas, una decisión que nace, según cuenta, de lo que muchos llaman “la vocación de la maestra”, y que para Juliana es ese interés y compromiso que siente en su interior, como en sus comienzos, para dedicarse todos los días a su labor. Dice que esa vocación muchas veces viene con uno, desde el nacimiento, y en otros casos, como el suyo, se descubre con los años, en el proceso del trabajo en él aula cada día.
“Siempre digo que las maestras jardineras somos olvidadas. Nuestra labor nos permite proporcionar a los más pequeños las herramientas de las cuales se van a valer en su adultez, una docente de Inicial te marca y deja una huella en tu vida, aunque no nos recuerden conscientemente”, cuenta cuando se le pregunta por qué eligió la docencia de nivel inicial.
Quienes trabajan con niñas y niños, suelen decir que se aprende mucho más de ellos en el día a día, que lo que un adulto puede enseñar. En ese sentido, Juliana señala que “ser maestra es la oportunidad de volver a vivir la escuela con ojos de adultos rodeada de niños y niñas. Es escuchar a tus alumnos y alumnas y emocionarse con sus aprendizajes, creer en sus procesos y capacidades. Esta profesión nos obliga a seguir aprendiendo y creciendo. Estar siempre en continua formación” y, con respecto a los cambios que notó desde su etapa de formación a la etapa de práctica, detalla: “En mi caso durante los años de formación como docente ya me encontraba trabajando en una institución educativa, eso me permitió pararme desde otro lugar, con otra mirada. Uno ya en la realidad desde la práctica puede contrastar la teoría y realizar desde el aula una permanente reflexión”.
Según cuenta, entre los desafíos que se le presentan en su profesión, el que destaca tiene que ver con educar a los niños y niñas de hoy para un mundo que aún no existe y que si bien se puede imaginar, por el momento es desconocido. “En la actualidad tenemos el conocimiento a nuestro alcance con un solo click en internet. Por eso debemos abrir mentes, ofrecer oportunidades que favorezcan un pensamiento libre, que se hagan preguntas, que se equivoquen y asuman riesgos. Educar a personas seguras de sí mismas con las herramientas necesarias para adaptarse al continuo cambio del mundo en que vivimos”.
Por último, concluye: “Mi saludo en este día es para cada maestro y maestra que ha dedicado su vida a formar, que ha trascendido en la vida de sus alumnos y alumnas. En esta lista no puedo dejar de mencionar a todas las maestras que pasaron por mi vida y que comparten esta profesión. A los profesores del instituto de formación docente donde estudié, que me formaron, que me transmitieron no sólo sus conocimientos sino que también creyeron en mí como estudiante y docente. A mis amigas docentes y a mis compañeras del Jardín 902, personal directivo y auxiliar”.

Juliana Cabrera, docente de Nivel Inicial.