Poco después de la medianoche del 1 de abril de 1982, un destacamento de comandos argentinos desembarcó en las Islas Malvinas, y se dirigió por tierra hacia la capital del asentamiento, Puerto Argentino, para los argentinos Puerto Stanley, para los británicos. Unas horas más tarde, una fuerza de desembarco mayor comenzó a descargar tropas en el asentamiento. A las 8.30 de la mañana, con 800 tropas argentinas en tierra y 2000 más a punto de unirse a ellas, el gobernador de las islas, reconoció la inutilidad de la resistencia de la pequeña guarnición de Royal Marines a su disposición y aceptó la rendición.
Hasta las 4 de la tarde, hora local, no llegó la confirmación a Londres, a casi 13 000 kilómetros de distancia. Para gran parte de la sociedad británica, la noticia fue impactante y confusa, sobre todo porque pocos habían oído hablar de las islas o podían localizarlas en un mapa.
En Argentina, sin embargo, el destino de las Islas Malvinas ha sido una causa célebre durante generaciones, es por eso que su recuperación da lugar a celebraciones en todo el país.


Los jóvenes soldados de Malvinas
El 2 de abril de 1982 se inició una de las guerras más injustas de la historia argentina, cuando el país estaba comandado por Leopoldo Fortunato Galtieri, miembro de la junta militar. Se trata de la Guerra de Malvinas, que dejó un saldo de más de mil muertes, además de efectos económicos, sociales y diplomáticos.
El frente de batalla argentino estaba colmado de jóvenes de apenas 18, 19 y 20 años (en su mayoría) con una instrucción muy mínima para enfrentar la situación y sin el equipamiento necesario, cosas que dejaba al ejército argentino en una postura inferior al británico.
Si bien los medios de comunicación, maniobrados por el gobierno, informaban en aquellos momentos que la Argentina estaba ganando la guerra y parte de la sociedad salía a las plazas del país a festejarlo.
El 14 de junio de 1982, Argentina se rindió y notificó el fin de la guerra con la muerte de 649 soldados. Se sumaron al menos otros 450 que se suicidaron por las secuelas psicológicas y físicas. durante años no hubo ningún reconocimiento, amparo o beneficio para los veteranos; muchos incluso perdieron todo al volver.
42 años después, Argentina sigue reivindicando su soberanía sobre las islas, y recordando con distintos homenajes a los caídos en combate, y a los veteranos, ex combatientes, quienes arriesgaron sus vidas en esta heroica gesta por la recuperación de la soberanía de las Islas Malvinas. En el año 2000, el gobierno nacional, a cargo de Fernando de la Rúa, con la iniciativa del entonces ministro de Defensa Ricardo López Murphy, cambió el nombre del homenaje del 2 de abril a “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”, y en 2006 se lo dispuso como feriado inamovible en el calendario argentino.










