El asesinato del joven Franco Russo mediante el uso de arma de fuego en horas del mediodía del sábado pasado, ante ocasionales transeúntes y en el radio céntrico de la ciudad, trae diversas consecuencias jurídicas que determinarán el accionar de la justicia, en esta instancia representada por la Dra. Andrea Palacios y por parte de la defensa de los imputados.
Recordemos que la Fiscal Palacios es una experimentada funcionaria y seguramente su accionar en cumplimiento del rol funcional que tienen el órgano a su cargo, intentará acreditar la intencionalidad de los imputados de matar a conciencia. .
Frente a esto, la defensa de los imputados, que como ya informamos ayer, se encuentra en cabeza de un ex titular de las Unidades Funcionales de Instrucción de este Departamento Judicial, podría alegar, por un lado, estado de emoción violenta, y por el otro, una supuesta legítima defensa. Sin embargo, a la consulta de LA VOZ a un prestigioso penalista local, se nos respondió que ninguna de estas alternativas pareciera tener suficiente andamiaje, sobre todo a la luz de las probanzas que han sido colectadas a la fecha.
La cantidad de testigos cuasi presenciales del hecho, la existencia de una conflictiva convivencia, la personalidad irascible de los imputados a la vista de lo sucedido así como las imágenes captadas por las cámaras de seguridad no permitirían que, prima facie, resultare sencillo encauzar las defensas mencionadas para neutralizar la imputación.
La reconstrucción de los hechos permitirá poner en blanco sobre negro si ambos acusados concurrieron al lugar en busca de la víctima, para limar diferencias, si fueron portando un arma de fuego que, al fin de cuentas, fue utilizada para culminar con la violenta agresión.
En principio el delito imputado constituye homicidio agravado por el uso de arma de fuego que se atribuye en calidad de autor para el ejecutante de los disparos e instigador para su propio hijo. Figuras legales que hoy obran en una carátula de una investigación penal, que resulta modificable según sea el curso de la investigación.
La familia Russo, destrozada. La otra, también. Un barrio conmocionado. La sensación de que la vida no vale nada y que la violencia reina por encima de todo. Una ciudad nuevamente atravesada por lo irracional.
La fiscal Andrea Palacios repasa una y otra vez los acontecimientos. Recoge pruebas. Respira y trata de aportar su experiencia y sus conocimientos a una causa que tiene a la sociedad shockeada, pendiente y a los familiares de la víctima reclamando justicia.
Miguel Ángel Pereyra, “Toti”. Julián Pereyra, “El Mago Julián”. Ambos son los imputados del crimen de Franco Russo, de 28 años con un arma de fuego.
Lo que existe hasta el momento es un video, los testimonios de testigos y de familiares. Luego, está la prueba de los celulares y de los videos.
La fiscal avanzará, como en todo caso, analizando todas las pruebas. Lo primordial es determinar cómo fueron los sucesos previos al crimen y luego cómo se desarrolló el hecho en sí. A partir de allí, determinar los roles de los imputados y su participación en el homicidio.
QUE SE CONOCE HASTA EL MOMENTO
Lo que circula es un video que lo tiene que analizar la propia justicia. Por lo tanto y por el momento no es oficial.
Hay que ser muy cuidadoso de los tiempos y de las características de las pruebas más allá de los sentimientos y las emociones. La seriedad y exhaustividad con la que toma el caso la justicia debe corresponderse con el rol de los medios de comunicación.
Franco Russo, de 28 años, vivía con su mamá y con su hermana Andrea. Tenía un local de venta y reparación de maquinarias para jardinería y construcción en Belgrano al 1400.
A una cuadra de su negocio vivía su novia, Agustina, vecina de los Pereyra. Ella, al igual que los vecinos, se habían quejado en varias oportunidades por los ruidos molestos, la música fuerte y los disturbios por la noche que provenían de la casa de Julián Pereyra. En una vivienda de barrio Saavedra, también de un familiar,
El sábado pasado por la mañana no fue la excepción: la novia de Russo fue a reclamarle que bajara el volumen y tuvieron una discusión durante las primeras horas del día. Julián llamó a su padre y ambos fueron a recriminarle a Agustina por sus quejas constantes. Y también discutieron. Aquí es donde la fiscal investiga si hubo amenazas también a la joven. Y pedirá la apertura de los celulares para determinar cuál fue la interacción previa.
Luego, la joven le contó a su novio lo que había ocurrido y Russo decidió enfrentarlos. No se conoce aún si hubo amenazas o qué sucedió para que Russo se altere y comience a buscar a los Pereyra para pelearlos. Finalmente Russo esperó hasta que regresaron, padre e hijo, a la casa de Belgrano al 1500.
En el video de una cámara de seguridad, la cual aún no fue verificada por la justicia, se observa que ni estacionaron el Volkswagen Golf blanco, Russo arremetió contra los Pereyra. Primero bajó Miguel Ángel que recibió los primeros golpes y cayó al piso. Después se ve que Julián interviene y Miguel Angel saca una pistola que llevaba en su cintura y dispara a quemarropa contra Russo. Luego ambos huyen. En las cámaras de seguridad hay un testigo de primera mano, un hombre que está a escasos metros de la pelea, que frenó su bicicleta y vio todo el hecho. Es quien tira una linga contra la luneta del auto, rompiéndola, y fue y será clave para determinar los pormenores del hecho.
Miguel Angel Pereyra fue detenido y acusado de homicidio agravado por el crimen de Franco Russo. Para los investigadores, los Pereyra sabían que Russo los estaba buscando y por eso Miguel Ángel estaba armado.
Otra cosa concreta es que hubo cuatro disparos de arma de fuego, ya que también se incautó la pistola cuando Pereyra se entregó. En medio del forcejeo de los cuatro disparos, tres impactaron en el cuerpo de Russo, quien murió a los pocos minutos en el lugar.
Según el resultado de la autopsia, Franco Russo recibió tres disparos: uno en el hombro izquierdo, otro en la axila y un tercero en el pecho, del lado derecho. Luego del crimen, padre e hijo subieron rápidamente al auto para escapar.
Miguel Ángel se entregó horas después en la Comisaría Primera de Zárate y confesó el crimen para proteger a su hijo. Estaba solo, sin el arma y sin el celular. Poco después, la Policía Bonaerense encontró a Julián en la casa de un familiar en barrio Saavedra y también quedó detenido a las 21 horas. Allí se halló el coche y el arma.
Por un lado, los imputados acompañados por el abogado defensor y ex fiscal de la justicia departamental, Daniel Marabotti, se negaron a declarar.
Por otro lado, la investigación prosigue con el análisis del video de la cámara de seguridad, la apertura de celulares, la toma de declaraciones de testigos Y la verificación de que Miguel Angel Pereyra era legítimo usuario del arma con la cual disparó y mató a Russo.
Al consultar sobre antecedentes penales previos, el Registro Nacional de Reincidencias confirmó que Pereyra no tiene antecedentes pero falta el informe de la Provincia de Buenos Aires.
Miguel Angel Pereyra está imputado como autor material del homicidio, y su hijo Julián, en principio, como instigador al mismo ya que en el video que circula se oye decir” tirale, tirale”.
En la Fiscalía se señaló que la imputación de Julián Pereyra podría modificarse y acusarlo de coautoría del homicidio. Ya que se infiere que existía una tensión conflictiva entre los Pereyra y Russo, que trágicamente tuvo como desenlace la muerte de éste último.
Precisamente lo que tratará de investigar la fiscal Andres Palacios es cómo era esa relación conflictiva anterior entre ambas familias, si hubo riñas o peleas anteriormente, amenazas, denuncias y, en base a todo ello, la premeditación o no del hecho.
Ambos detenidos fueron alojados primero en la Comisaría 1ra. de Campana por disposición de la fiscal Palacios mientras que el domingo, la detención fue confirmada por el Juez de Garantías Dr. Grassi y fueron trasladados a la Unidad de Detención de la Cárcel de Campana.
Por último, la familia de Franco Russo se reunió ayer en el local de maquinarias que tenía para pedir por justicia y que este hecho no quede impune.











