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La salud mental en el ámbito público, en jaque

La enfermedad mental puede ocasionar problemas en la vida cotidiana, por ejemplo, en la escuela, el trabajo o en las relaciones interpersonales.

“Aquel es un loco, anda al palo en la moto”; “guarda con esa familia porque están todos chiflados, el otro día me putearon porque dejé la moto en su vereda”; “ese pibe se cagó a trompadas con el de la esquina. La verdad es que quedó re mal desde que se mató el hermano”.
Lo que para muchos vecinos es “la locura”, en realidad es una referencia a distintos trastornos de salud mental y que abarca a una amplia gama de afecciones de la salud mental; es decir, trastornos que afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento. Son ejemplos de enfermedad mental la depresión, los trastornos de ansiedad, los trastornos de la alimentación y los comportamientos adictivos.

El 29 de febrero de este año, la secretaría de Salud anunció una nueva oferta sanitaria gratuita de psicología para niños, adolescentes y adultos; también fonoaudiología, psicopedagogía y terapia ocupacional en distintos Centros de Atención Primaria de la Salud.

Muchas personas manifiestan problemas de salud mental en ocasiones laborales de mucha presión o despidos, alguna decisión familiar que implique una separación o el desarraigo de otro lugar. Pero un problema de salud mental se convierte en una enfermedad mental cuando los signos y los síntomas se hacen permanentes, causan estrés y afectan la capacidad de funcionar normalmente.
La enfermedad mental puede ocasionar problemas en la vida cotidiana, por ejemplo, en la escuela, el trabajo o en las relaciones interpersonales.
En la mayor parte de los casos, los síntomas pueden tratarse con una combinación de medicamentos y terapia de conversación o psicoterapia, en todas sus ramas. Pero qué sucede con aquellas personas que carecen de obra social. Dónde está el Estado allí. Qué respuestas brinda en la materia y en el contexto de una post pandemia.
La violencia social que experimenta la ciudad claramente está relacionada con la salud mental de las personas y hábitos nocivos que agravan cualquier interacción interpersonal que “explota” ante roces en un accidente de tránsito, una moto mal estacionada o una relación comercial en la que no se ponen de acuerdo.
Tras la pandemia, los cuadros de ansiedad y depresión en niños, niñas y adolescentes crecieron al igual que ciertos cuadros de salud mental, problemas de convivencia escolar y vulneraciones a los derechos de niños, niñas y adolescentes, que está desbordando las estructuras de acompañamiento psicopedagógico de todas las escuelas. Es por ello que ante el insuficiente servicio provincial en la materia, los municipios están reforzando la atención a través de sus propios servicios de salud locales. Pero el Estado, en todos sus niveles, parece no focalizarse en el problema y, en el mejor de los casos, corre detrás del tema.
En marzo de este año el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, inauguró dos residencias para externados del hospital de salud mental de Necochea, y puso en evidencia la problemática en la provincia; “estamos transformando la atención en salud mental, para acompañar y garantizar a quienes sufren padecimientos, una vida digna, sin estigmas ni exclusiones”.
Fue la última novedad en la materia en cuanto a nueva infraestructura de un servicio también saturado. No obstante, en Zárate no hay establecimientos públicos que atiendan la problemática y que sean centros de asistencia y consultas.

Si bien la propuesta municipal es que cada paciente o familiar se pueda acercar a los lugares de prestación para coordinar turnos; la información pública no está disponible en las redes y en la web municipal. Están todas las especialidades con cronogramas de horarios menos psicología, psicopedagogía y nutrición.

Al igual que la falta de una guardia pediátrica, la oferta sanitaria en esta materia resulta urgente y necesaria. Y obligó al Ejecutivo municipal a reforzar el área; “tuvimos que agregar dos psicólogos más al sistema de salud local y ya tienen todos los turnos dados del mes. Y lo que buscamos es poner el eje en la salud mental, ya que antes había personal pero no era bueno el servicio. Por eso incorporamos personal y ya está saturada el área”, expresó el intendente Matzkin a principios de año, poniendo en evidencia este problema tan urgente para la ciudad.
El 29 de febrero de este año, la secretaría de Salud anunció una nueva oferta sanitaria gratuita de psicología para niños, adolescentes y adultos; también fonoaudiología, psicopedagogía y terapia ocupacional en distintos Centros de Atención Primaria de la Salud de la ciudad.
Si bien la propuesta municipal es que cada paciente o familiar se pueda acercar a los lugares de prestación para coordinar turnos; la información pública no está disponible en las redes y en la web municipal. Están todas las especialidades con sus cronogramas de horarios menos psicología, psicopedagogía y nutrición. Entonces surge la pregunta de cuál es la infraestructura disponible, los nuevos profesionales del área y la política pública en la materia luego de reconocer, públicamente, que el servicio se encuentra saturado a raíz de la importante demanda de la población.

La enfermedad mental puede ocasionar problemas en la vida cotidiana, por ejemplo, en la escuela, el trabajo o en las relaciones interpersonales.