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Marcha en la Clínica Santa Clara

En el día de ayer marcharon a la clínica Santa Clara unas cincuenta personas pidiendo justicia, imputando a médicos y autoridades del establecimientos por supuestos casos de mala praxis. La protesta es extensiva al PAMI. No fueron atendidos por las autoridades de ninguna de las dos dependencias.
Las personas que participaron en la manifestación, la mayoría familiares de quienes estuvieron internados y fallecieron en ese establecimiento de salud, ubicado en Calle Hipólito Yrigoyen 523, de este medio, lo hicieron portando pancartas y banderas, en las que estaban los nombres de sus seres queridos, sus fotos y el año en el que fallecieron.
Los relatos de los familiares a este diario, fueron realmente desgarradores y transmitieron el dolor provocado por toda la situación que denuncian, de destrato y mala atención.
Manifestaron tener en su poder copias de historias clínicas con inconsistencias, así como que hicieron denuncias en sede penal sin que la justicia -dijeron- les haya dado respuesta alguna a la fecha, a pesar de sus reclamos con documentación y fotografías de las que se advertía el estado de maltrato y desatención.
Solicitaron a todo aquel que se considere damnificado se sume a las protestas, que se harán todos los jueves a las 10.00 am, frente a la Clínica, así como a las autoridades que deberían tomar cartas en el tema y clausurar la clínica o procurar que tenga médicos para cubrir las especialidades que dice tener.
No tienen, citaron, médicos gastroenterólogos, especialistas en cardiología y revelaron que hay una médica pediatra atendiendo a ancianos.
CRISIS EN MATERIA DE SALUD
Es un secreto a voces la crisis del sistema de salud, que evidentemente no puede dar respuesta a las demandas de quienes concurren no sólo a un hospital Y ni siquiera se puede hacerlo cuando van a un consultorio.
En nuestra edición de ayer, justamente, dábamos cuenta de la cantidad de clínicas menos que hay en Zárate, comparando las que había años atrás así como del paro de cardiólogos, que decidieron no realizar prácticas por dos días.
A la par, el sistema de obras sociales, que hoy sumó dos nuevas intervenciones, está jaqueado por las medidas cautelares de quienes procuran a través de la justicia obtener prestaciones que a las obras se les complica otorgar, y el dictado de la medida torna aún más gravosa la situación y perjudica así en forma global y en el tiempo a todos los beneficiarios.
El tema de la salud -como otros tantos- pareciera no ser prioridad de los dirigentes que no admiten que el sistema ya no tiene capacidad de respuesta, a pesar de su reconocimiento como derecho humano, previsto constitucionalmente.
Debe admitirse que el Hospital Regional, el Favaloro y dos clínicas privadas, son absolutamente impotentes para atender a la potencial cantidad de patologías que pueden llegar a darse, en el curso normal vegetativo de la población, sin tener en cuenta si llegara a suceder un evento de magnitud.
Esto sin dejar de reconocer el esfuerzo sobrehumano que realiza el personal de las instituciones, que pareciera pretender sostener un dique con la mano. Basta pasar cualquier día por la guardia del Virgen del Carmen para tomar una pequeña dimensión del problema, a pesar de los esfuerzos de su personal y de quienes colaboran con la institución.
A la falta de personal, de sus bajas remuneraciones, de la falta de insumos -aún los más básicos- , de stents (que provocó el paro de los cardiólogos de ayer), de reactivos para análisis de laboratorios, de la dificultad para importar lo que no se produce en nuestro país, de las demoras de los pagos de las Obras Sociales a los médicos, se debe sumar que el médico es un ser humano que está cansado y desmotivado y que, en definitiva, sufre los mismos problemas que todos.
Este panorama provoca el contrasentido que nuestras universidades están repletas de estudiantes extranjeros que reconocen la alta calidad educativa de esas casas de estudio y que, una vez formados, ellos vuelven a sus países y nuestros médicos tambien emigran en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo.
Es necesario requerirle a nuestra clase política que instale urgentemente una agenda para proponer respuestas y soluciones a esta verdadera tragedia sanitaria.