Las instituciones locales sin fines de lucro fueron utilizadas, por lo menos desde la vuelta de la Democracia, como “trampolines políticos” por aspirantes a un cargo público.
Está la sensación, más que la certeza, que un vecino comprometido con su institución barrial, con una cámara de comercio, con un gremio o con cualquier otra organización social sería apto para un cargo público, para una intendencia o para una banca.
Esta ciudad vio presidentes de sociedades de fomento barriales, clubes, representantes de otras instituciones como funcionarios, como candidatos a intendente y como concejales. En el Centro tenían garantizada “una vidriera”, un lugar “desde el que decir algo” y que fueran invitados desde La Plata para integrar entidades de otro grado, en la creencia que “representaban” al comercio local…..aunque no tuvieran ningún mostrador que atender. También estaba la Expo Zárate, que obnubiló a varios presidentes, por el despliegue que representaba.
Esto deslegitimó la actividad del centro. Los socios que honestamente estaban afiliados con sentimiento de pertenencia, estimaron que estaban siendo defraudados. Y dejaron de participar. Fue un círculo vicioso. Vieron que las intenciones de los que llegaban no eran las que prometían y no querían quedar asociados a un proceder equivocado. Y se fueron borrando de la institución, que en su momento fue convocante de muchísimos comerciantes y que hoy, a duras penas, debe llegar a 190.
Esta entidad, que en su momento catapultó a vecinos a la política, hoy se encuentra atravesada por una crisis político-institucional, administrativa y financiera.
El último presidente que tuvo fue Ariel Dara, actualmente alejado. Hoy la entidad está acéfala. Con el mandato vencido de sus autoridades y en una situación anómala.
Es decir, sin autoridades y sin reconocimiento legal y administrativo hasta tanto presenten balances y todos sus libros contables y actas que exige la entidad “Personería Jurídica” de la provincia de Buenos Aires.
Con la salida de Dara, un grupo de vecinos comerciantes, asociados a la entidad, empezó a reunirse desde principios del año pasado para poner la “casa en orden”, reunir toda la información requerida e iniciar un proceso de regularización que le devolverá solvencia a la cámara. Luego sí, llamar a elecciones y regularizar su vida institucional. Pero primero está lo administrativo, para salvar a la institución de la negligencia y desidia de quienes la presidieron.
El grupo de vecinos comerciantes que se está encargando de este proceso confirmó que desde el año 2009 se adeuda la presentación de una parte de la documentación. Y desde el año 2012 que no se presenta nada. Por lo tanto, aquí deberían hacerse cargo los presidentes y las comisiones directivas que pasaron por esta entidad del presente de la cámara, incluso muchos de los que hoy hacen gestiones que antes no hicieron o no reclamaron se hicieran.
En el medio está la rutina, pagar el salario a la empleada, mantener el edificio como se pueda y continuar con la presentación de toda esta documentación.
“Presidentes de la nada”
El interés de muchas personas vinculadas a espacios políticos está puesto en esta entidad; articulan futuros promisorios con ejes de lo que se debería ser y parecieran que son los presidentes. Pero el Centro de Comercio hoy necesita gente que pueda sumar, no precandidatos o presidentes, “presidentes de la nada”. Hoy el centro de comercio es la nada misma, no está regularizado y no se puede avanzar en convenios con entidades porque no hay representatividad legal en sus integrantes.
Sólo existe una comisión regularizadora de catorce vecinos que están tratando de hacer y/o recuperar la documentación ubicada en bibliotecas húmedas de la entidad que, por suerte, parecen estar.
Quebrado, sin representatividad legal, sin balances, con pocos papeles; hoy el Centro busca recuperarse. Está en los socios comerciantes ayudarlo o seguir hundiéndolo con mezquindades políticas personales. Es decir, un salvavidas que trabaja gratis o un presidente de la nada.
Todas las personas que quieran saber más pueden acercarse a la entidad en horario comercial. El Centro busca que lo salven. El comercio y la Ciudad necesitan de alguien que -con prestigio personal y comercial- se presente y encolumne a los demás con el primordial objetivo de no prometer otra cosa que recuperar el Centro. Y que el resto de quienes lo acompañen comprueben, sumariamente, que es un comerciante reconocido. Basta mirar los últimos presidentes para darse cuenta que -salvo en el caso del honorable Cebile- ninguno cumplió con ese sencillo recaudo.











