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Las mujeres de Lorca

Nuevamente la periodista y escritora teatral de ciento de obras reconocidas por el público adulto e infantil, la zarateña Marisé Monteiro vuelve a sorprendernos con Las Mujeres de Lorca que se presentó en el Teatro Alvear de CABA, con la dirección y música original de Nacho Medina.
Allí estuvimos viendo la última representación el miércoles pasado, una despedida no definitiva si pensamos en las manifestaciones de fervor y aplausos del público.
La protagonista principal, la talentosa Ana María Cores encarna a Rosario Garrido, amiga de la familia Lorca y custodia de su casa, en Granada. Ella, mediante un interlocutor omnipresente y un Lorca que dialoga desde un más allá, nos propuso un paseo por el trágico, doloroso y hasta risueño y festivo universo del poeta que estuvo en Buenos Aires en 1933, para el estreno de Bodas de sangre, con la gran Lola Membrives, y tres años después, en 1936, fue fusilado durante el gobierno de Francisco Franco, por ser izquierdista y homosexual. La acción de su musical Marisé la ambienta en 1975, cuando murió Franco y España,aún temerosa, vive aires de renovación.
Rosario ha permanecido célibe, como lo que ella considera que fue, la novia no correspondida del gran Federico, pensando que fue un poco como las mujeres de su teatro. Apasionada, como Mariana Pineda. Rebelde, como la Zapatera Prodigiosa. Vacía, como Yerma. Con la esperanza muerta, como Doña Rosita, la soltera. De luto como Bernarda Alba sin consuelo como la madre de Bodas de sangre.
Las mujeres de Lorca es un espectáculo musical que es como un río que fluye, no deja de asombrar al público, para poner énfasis en personajes, canciones. Y Cores resplandece en la multiplicidad de caracteres en que se divide a lo largo del espectáculo. La actriz se vuelve trágica, romántica, divertida y corrosivamente irónica, cuando confiesa abiertamente sus celos por Salvador Dalí, del que el gran Federico estaba enamorado; o de la gran Margarita Xirgu, de la que se dice estaba enamorada de Federico. Sus timbres de voz, sus enérgicos o suaves movimientos, sus cambios de actitudes para otorgarle más énfasis, o autoridad a esos personajes que provienen de una España dividida, le permiten a la actriz apelar a una excelencia interpretativa admirable. No es menos lo que aportan con su entrega y profesionalidad, sus partenaires: Carmen Mesa, Giuliana Sosa, Paula Carrizo y Lucía Cuesta.
Un espectáculo recomendado y recomendable como todos los que ha presentado, la exitosa zarateña Marisé Monteiro.